La vida surrealista de Leonora Carrington

Inauguran museo de la migrante británica

 

 

    A la edad de 20 años hace su primer vuelo a París Francia, para continuar su romance con el pintor alemán Marx Ernst, que para Leonora Carrington  resultaba  viejo, era además  casado, ahí se involucró con el grupo de artistas más excitante del planeta, por ahí andaba Pablo Picasso que vivía calle abajo, bailando alocado botella de vino en mano, Luis Buñuel era sorprendido dándose una ducha completamente vestido.  Leonora fue sometida a un horrible tratamiento mental por depresión, en un asilo español, del cual fue rescatada por su nana quien llego por ella en un submarino, iniciaba una vida surrealista, hasta su llegada a  “Mexico City”  en donde afirmó la artista “por fin pude sentir un gusto por la vida”  se negó a regresar nunca  a Inglaterra.

     Carrington era estudiante de arte cuando conoció por primera vez a uno de los pintoras más espectaculares que ha dado el movimiento surrealista que había nacido en Alemania: Marx Ernst,  era el año de  1937, en Londres,  Marx era un maestro tallerista de artes plásticas “devora mujeres”  (womanizer) lo que enfurecía al padre de Leonora, quien incluso mandó a arrestar al amante de su hija acusándolo de que  algunas de sus obras pictóricas eran  “pornográficas”.

 

 

     Los amantes iban a fiestas hedonistas sin íimite en una casa de fiestas en Cornwall y que involucraban a artistas de la talla de Paul Eluard, Man Ray, Lee Miller, algunos fueron capturados en fotos, en una de ellas  se ve a Leonora con Paul Eluard él la abraza pro atrás tomándole ambos senos con las manos firmemente en el joven pecho de la pintora; Huye de parís luego de que Ernst regresa con su esposa “Siempre andaba yo sola y me valía yo sola” dijo años después la ya afamada artista sacerdotisa extrema del surrealismo en una entrevista.

  Sus ambiciones “avant gardistas” su talento y su condición de mujer, no la hacían encajar espléndidamente en el grupo surrealista europeo aunque ella trataba de auto promocionarse con sus obras, pleno de grandes mostruos del arte contemporáneo, se dice que alguna vez Juan Miró le ofreció dinero para que le trajera unos cigarros, lo mando a la chingada, diciéndole que se los comprara era mismo “Bloody stupid”  afirmó..

“Era una rebelde, una pantera furiosa me dijo un día su hijo Pablo Wieisz Carrington en una entrevista para Aló San Luis el año pasado a propósito del génesis del Museo Leonora Carrington en San Luis Potosí y en Xilitla. y así su vida está plagada de cuentos y leyendas urbanas, nunca fue una musa, ni  una “Femme Fatale”, era más bien un subgénero de  “Femme Enfan”.

 

 

 El gran amor de su vida fue sin duda Marx Ernst,  gozaron de una creatividad y producción maravillosa hasta el estallamiento de la guerra en 1933, él fue hecho prisionero, como ciudadano alemán y ella cruzó a España devastada física y moralmente,  su perdida amorosa la destrozo mentalmente y terminó en un hospital de Santander drogada con medicamentos para esquizofrénicos ,  afortunadamente fue rescatada, después de un tiempo, voló a Nueva York en donde se encontró con su amiga que vivía en México, la también pintora Remedios Varo cuyo esposo el peta surrealista Benjamin Peret se la trajeron a ciudad de México donde decidió quedarse a vivir por siempre.

De sexualidad explosiva, Leonora Carrington  su casó en México con Cisci Weis, pero surgieron rumores de romances con artistas como con el poeta y premio nobel de literatura Octavio Paz…cuenta la leyenda que la artista inglesa asistió a la segunda boda de Diego Rivera y Frida Khalo en donde Kalho  ya media peda con mezcal llamo a Carrington y a la fotógrafa Katy Horna “Perras eurpeas”  (European Bitches)…fueron tres mujeres en una oscura esquina de la ciudad más grande del mundo Tenochtitlán, el obligo del universo Omeyocan: Leonora Carrington, Katy Horna y Remedios Varo, la triada creativa del movimiento surrealista en el Anáhuac…el resto es historia…

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