Poco más de 5 años.

  Pues se publicó la primer carta que te escribí, aquella de hace poco más de 5 años, donde te hice una injusta descripción de tu Mamá, una cortísima semblanza de su belleza y una paupérrima crónica de sus cualidades emocionales e intelectuales y por ello te pido una disculpa, no fui en ese entonces capaz de encontrar las palabras correctas que puedan describirla y tantos años después, sigo sin encontrarlas.

En estos años, la conozco más, por lo tanto, la amo más y aprendí a amarla incondicionalmente; luchamos juntos por los sueños en común y superamos tragedias de las que pensamos no saldríamos, y lo hicimos; nos peleamos y nos amamos, nos gritamos y nos acariciamos, te tuvimos y te perdimos y seguimos amándote.

Me sorprendió un poco ver las reacciones de quienes leyeron la carta, parecían sorprendidos de como describí a tu mamá y de cuanto la amo, supongo que no la conocen como la conozco yo y por eso pueden ser incrédulos, bastaría que vieran la mitad de lo que yo veo en ella, para sentirse absolutamente idiotizados y enamorados; por otro lado, me pareció triste saber que algunas personas no sienten el amor como yo lo siento por ella, que no se sienten amados como espero lo sienta tu Mamá. Se que tu aprenderás a amar así, incondicional, sin límites, con absoluta certeza de que amar a una persona es tratar de ser lo mejor que puedas, darlo todo y sin medida, sé que lo aprenderás porque aprenderás del amor que tu madre y yo te tenemos, aun sin conocerte.

En estos 5 años desde aquella misiva, sucedieron varias cosas que seguramente por estas mismas cartas ya las sabes, pero hay algo de lo que aún no te hablo, de tu primo Rafael; es nuestro conejillo de indias, en especial el mío, que aunque ya había convivido con muchos bebés, es del que más cerca he estado y por mucho, tu madre cargo ya a cientos de bebés recién nacidos, pero para mi fue el primero, no tenía ni horas de haber llegado al mundo cuando ya estaba en mis temerosos brazos, trataba de sostenerlo con fuerza para no tirarlo, pero el amor, los nervios y el miedo a romperlo me aflojaban.

Los primeros meses no hubo día que no lo fuera a ver, no hubo día en el que no le tomará al menos una foto y no hubo día en el que no fuera feliz, verlo cada día me daba paz.

Como si fuera poca la responsabilidad y el amor de ser sus tíos, no eligieron sus padrinos y entonces nos creímos sus papás y por un tiempo lo fuimos, lo cuidamos, lo dormimos, le dimos de comer, lo cambiamos y lo arrullamos pero sobre todo lo amamos, con ayuda de los que dicen ser sus verdaderos padres, de sus hermanas, de su otra tía, de sus abuelos y el resto de la familia, Rafael se convirtió en un niño amoroso como pocos, feliz, travieso, alegre, temeroso pero valiente, inteligente, curioso y se unió a tu mamá, a ti en ser mis amores, mi fuerza y mi guía y será seguramente tu compañero de aventuras, tu amigo y tu hermano.

– No pierdas el tiempo, a veces volteas y ya pasaron 5 años, no lo desperdicies y no te guardes nada durante mucho tiempo, di lo que piensas, lo que sientes, en el momento y si se te pasa, nunca es tarde para decirlo.

–  Ama sin miedos, que sea tanto tu amor que no te crean y sobre todo demuéstralo, no cometas el error que todavía aun cometo.

– Aprende de tu familia, hay tantos y tanto que aprender de ellos; disfrútalos, conócelos, nunca te alejes, porque cerca de tu familia es donde siempre estarás mejor.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here