Xilitla.

La historia negra detrás de la herencia de Edward James. 

Mi vida con Edward James

Parte II

“Mis papás eran figuras conocidas en el pueblo, por su bondad y su sociabilidad con frecuencia el presidente municipal les pedía la casa para recibir diputados y demás políticos del estado, los habitantes del pueblo de las comunidades  se arremolinaban en la entrada para ver si tenían la oportunidad de ver a algún político y hablarle de sus carencias. Mi papá se convirtió en el filántropo del pueblo y convencía a mi tío Eduardo para que donara alguna cantidad para alguna obra. La gente más humilde del pueblo en cambio lo invitaban a sus casas,  a las que él iba con ellos sin ningún tipo de prejuicio y comía frijoles con ellos frijoles con queso y tacos con chile con huevo. más el famoso café de olla, cuando ya había compartido y comido  le decía  a mi papá -Plutarco por favor trae un saco que tengo en el coche-,y sacaba del saco juguetes para los niños que saltaban de alegría…”. Página 19 capitulo “Pequeña burguesía”. “Mi vida Surrealista junto a Edward James” Leonora Gastélum .

Relato impactante, conmovedor, el libro de la heredera mayor viva de la obra surrealista en “Las Pozas” del mecenas inglés, Leonora Gastélum Llamazares, revelado en exclusiva antes de su publicación este verano, no es solo la historia cruel de un despojo moral  material intrafamiliar, es en sí mismo un objetivo un grito de esperanza apelando a los derechos humanos de las personas,  testimonio  en un contexto de historia y legado, bitácora fiel de su relación personal con  Edward James desde sus primeros años en Xilitla, quién la llamaba cariñosamente  “periquita”, por más de veinte años,  su diario junto a su “ tío Eduardo” amado, adorado a quien tanto quiso y admiró no solo  por su generosidad sino por su inmensa esteticidad..

 

1959 Hotel Francis Ciudad de México con la primogénita Leonora Gastelum de año y medio de edad.

 

De espléndida línea narrativa “Mi vida surrealista junto a Edward James” es un texto intenso, que nos transporta en la imaginación por la niñez de la autora, en su natal Xilitla, creciendo al lado del millonario coleccionista de arte, en un México surreal, viajando de la huasteca potosina a la gran ciudad de México , de ahí a Dublín Irlanda donde realiza sus estudios de inglés, hay que envolverse en una atmósfera plena de arte, de artistas revolucionarios, patrocinados por  James, quién le escogió el nombre a nuestra entrevistada, a propósito de la admiración amor platónico que el poeta sentía por su compatriota de pintura británica Leonora Carrington, de quien por cierto, la autora tiene amargos recuerdos, pues nunca congenio con ella, según nos explica en la intimidad de su casa, en tanto una tormenta primaveral pasa como gigante por las cercanía del complejo “Las Pozas” hoy famoso en todo el mundo y patrimonio artístico del pueblo mexicano, según acuerdo 658 del Instituto Nacional de Bellas Artes 2012.

“Una vez que Leonora Carrington estaba de visita en mi casa de la calle Ocampo pintó una figura a la que ella llamó la hija del minotauro…  uno de esos días que Leonora estaba de visita escuché que le decía a mi tío Eduardo:  -cuidado con Plutarco y su familia Edward ellos nos son de nuestra clase-  a lo que él respondió : “oh no te preocupes ellos me han dado mucha muestras de lealtad y cariño, además Plutarco es un artista como nosotros y Marina es muy culta e inteligente …hay mexicanos de nuestra clase también Leonora… “. Yo no pude resistir más y me acerque a ella con su cabello ondulado y muy corto, traía unas gafas negras, yo me acerque a  su cara reprimiendo mi asco por el humo de cigarro que ella traía en su boca y que exhalo en mi rostro, yo con la ira contenida temblando, pero bien fuerte, le grité “Bitch”, yo sabía algo de inglés…” pagina 30.

 

Edward James en la casa de la calle Ocampo centro de Xilitla pueblo Mágico al fondo su heredera aún niña Leonora Gastelum

 

En cuanto al caso dramático del despojo del que fue víctima por parte de su hermano menor Plutarco Amadeo Gastélum Llamazares  “Plutarquito” como lo llamaba Edward James, la autora abunda: “ La situación de este secreto familiar ha sido bastante injusta para mi y para una parte de la familia, esto ha representado la mayor motivación para escribir este libro, hay detalles muy lamentables, la obra de Edward James en Xilitla él nos la dejó a los cuatro hermanos, el hoy conocido como espacio escultórico o jardín surrealista, que son un total de 37 hectáreas la mayor parte construidas con fantasías de concreto surrealistas, la situación legal estuvo así, desde su fallecimiento en 1984 por muchos años, lo que se convirtió con el tiempo en un carga económica debido a la falta de auto sustentabilidad y mantenimiento del sitio…”. Explica.

Ser la primogénita tenía sus privilegios para Edward James el nacimiento de Leonora fue todo un suceso, ella fue acogida por el “arquitecto de sueños” como si fuera su propia hija:

“Supe que cuando yo tenía años seis años, mi tío Eduardo le comunicó a mis papás que ya había hecho los arreglos para que yo me fuera a vivir a Inglaterra  y fuera educada como una inglesa de clase alta, con maestros particulares se me enseñaría a tocar un instrumento musical y se me inculcara la lectura por las grandes obras…” pagina 13.

Continuará…

 

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