María se fue a dormir, hizo todo su ritual antes, desmaquillarse, lavar su cara, ponerse la pijama, se acostó a dormir. Pasaron las horas, pero cuando dieron las 3 de mañana, un susurro la despertó, ahí sentada en su cama estaba mirándola una mujer, bueno el fantasma de una mujer pidiendo su ayuda.

María pálida en un principio hasta tembló, pero de un salto se levantó de la cama, vio a la mujer tan desesperada, que preguntó ¿Que necesita? la mujer contestó “Necesito un favor, pero es urgente, no puede esperar, tienes que ir a un lugar, pero no vayas sola, pero tienes que ir ya”.

Pobre María había aceptado una misión sin saber que le esperaba, pero se comprometió, llamó a un amigo que vivía cerca de su casa para que la acompañara a la dirección que la mujer fantasma le había dado, eran alrededor de las 4:30 A.M. cuando llegaron al domicilio, María con miedo toco a la puerta, un silencio abrumador le erizo la piel, pero no se detendría, tenía que abrir esa puerta como fuera, tocó y tocó pero nadie abrió la puerta.

Javier el amigo de María se asomó por una ventana de aquella humilde casa, obscura y deteriorada, por un momento pensó que estaba abandonada, limpió un poco el vidrio vio que algo se movía sobre un sillón, desesperado corrió a la puerta y de una patada la abrió, lograron entrar a la casa, sobre un sillón enredado en una cobija encontraron a un bebé, sucio y desatendido, en la cocina una mujer en el suelo estaba bañada en sangre.

LLamaron a emergencias, pero sabían que tenían que recorrer la casa, María subió las escaleras, en la primera habitación en el closet escuchó un quejido con temor jaló la puerta, la sorpresa estaba ahí dos pequeñitas de 3 y 5 años estaban escondidas temblaban de miedo, señalaban el baño y las ayuda no llegaba.

Bajo con las niñas tomadas de la mano, las sentó junto al bebé, le pidió a Javier que subiera a averiguar qué había en el baño, así lo hizo, cuando entró se resbaló, en un charco de sangre, buscaba la procedencia, aún costado el cuerpo de un hombre, checó sus signos vitales, para darse cuenta que estaba muerto. Rápido bajo las escaleras, en ese momento llegó la ambulancia y la policía.

Se llevaron a la mujer al hospital, los niños los retuvieron las autoridades unos días. Cuando la mujer recuperó el conocimiento emitió su declaración, su nombre era Sara Méndez y el hombre era su pareja, un ser maligno, violento, la golpeó cuando intentaba proteger a sus pequeñas de ser golpeadas, pero la fuerza de una madre es insuperable, con una lámpara lo golpeó en la cabeza, la alcanzó a tomar del cabello le quitó la lámpara con esa misma le pegó, pero ella alcanzó a soltarse y el tropezó con algo, no vio con que por salir corriendo y con miedo a que se levantara, pero al llegar a la cocina se desvaneció, perdiendo el conocimiento. A los pocos días salió del hospital, recuperó a sus hijos, no hubo cargos en su contra.

Buscó a María necesitaba saber cómo fue que llegó a su casa esa noche, ella le contó lo que sucedió, le habló del fantasma de aquella mujer, pero la sorprendió todavía más, pues le contó que se había aparecido de nuevo, que buscara en el segundo escalón de su casa.

María era tenía que llegar al final de la historia así que le dijo vamos te acompaño, tenemos que ver que hay, en las escaleras de madera buscaron, cuando levantaron la vieja alfombra se dieron cuenta que había una tabla suelta, la levantaron debajo de ella encontraron una caja de metal, cuando la abrieron encontraron unas fotografías viejas y debajo de ellas monedas de oro, vaya sorpresa cuando en una de las fotos María vio a la mujer que se apareció en su casa, Sara la tomó y dijo era mi abuela, pero no la conocí, murió antes de que yo naciera.

Sara tiene un pequeño negocio de comida, que puso con el dinero que encontraron, vive tranquila con sus hijas.

María hasta el día de hoy no sabe cuál fue la razón para que la abuela de Sara la escogiera a ella para ayudarla, pero se siente contenta de haberlo hecho, dice que cuando un fantasma te pide ayuda, tienes que hacerlo…