Regalemos un minuto de atención a la niñez y la juventud de hoy
JJBR

Nadie más.

El caso de Mara en Puebla es verdaderamente lamentable, sin embargo, más lamentable es: que el verdadero problema no se esté manejando como debería ante la opinión pública.

Me refiero a lo siguiente:
No, no son las aplicaciones de redes de transporte el problema, ni sus procesos de selección de personal, y mucho menos se les puede estigmatizar como las responsables del hecho o de cualquier otro caso de inseguridad parecido. Esto lo digo porque se ha visto en diversas redes sociales pronunciamientos que propagan el temor entre la población difundiendo que es peligroso el uso de estas aplicaciones (como UBER o CABIFY). La realidad es que aún y con este horroroso suceso las aplicaciones de transporte privado siguen siendo por mucho más seguras que el transporte público.

Al menos y gracias a la información que la empresa CABIFY tenía del conductor y sobretodo del registro del viaje; fue mucho más fácil la búsqueda para las autoridades. ¿Se imaginan si ese viaje hubiese sido en un taxi o cualquier otro sistema de transporte público? Lo más seguro es que ni una sola pista hubiere dejado y la dificultad para resolver el caso y aplicar justicia quizá sería una cuestión de meses o años.

El problema real de lo que pasó radica en la sociedad misma. Las y los criminales nacen y se desarrollan en nuestra sociedad, salen de nuestras familias, son personas como cualquier otra y los motivos que las llevan a cometer este tipo de atrocidades tienen un pasado. Con esto no se quiere decir que las autoridades no tengan responsabilidad, claro que la tienen y el problema en ese sentido es la laxa aplicación de la norma. En México se delinque tan fácil porque muy fácil se puede evadir la justicia. Sin embargo, debemos reconocer que cada persona tiene una historia y cada historia y cada persona conforma nuestra vida en sociedad,  por lo tanto la prevención del delito inicia en nuestros hogares, desde nuestra niñez.

Sí, las corporaciones de seguridad siempre tendrán la responsabilidad y la obligación de brindarnos seguridad, pero también debemos observar en nuestro diario vivir los comportamientos de nuestros iguales y analizar que quienes delinquen y/o cometen un crimen salen de las sociedades, las sociedades que nosotros mismos construimos y alimentamos.

Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública
José de Jesús Becerra Rodríguez