Con una sobria ceremonia de clausura de esta décimo catorce edición del Festival Internacional de Poesía Abba Palabra, en la del Museo Federico Silva Escultura Contemporánea.
En voz de los escritores y organizadores Mario Alonso y Álvaro Mata Guillén agradecieron este esfuerzo y en donde se sintio este sentido de comunidad al ser las personas quienes construyen este puente con y para la poesía, siendo esta para el maestro y poeta Mario Alonso, “un lugar mágico”.
El cual se hizo hizo extensivo a través de la pulsación y emanación de esta poética hecha sonido, gracias a la joven chelista Ana Isabel Barbosa quien ofreció tanto el primer movimiento de la Sonata para violoncello de Benedetto Marcello como un fragmento del Cuarteto de Cuerdas, de Igor Ilich Tchaikovsky.
Como diría puntualmente el poeta colombiano Luis Fernando Macías, “Un poeta es quien nace para cantar…de ahí que hay que celebrar los cantos que he escrito”, siendo tres puntuales poemas.
Para proseguir esta puntual muestra poética, en donde la poesia nace del silencio, de estar ahi. Y hacerse extensivo gracias a lavoz poetica del joven chileno Jorge Polanco, quien compartió tres poemas, en donde se destaca – Mil nueve cuarenta y uno, que refiere acerca de los desaparecidos durante la dictadura.Como tambien lo hicieron los poetas Leticia Luna como José Luis Calderón Vela.
15 días de diseminar la poesía es mas de 40 eventos, en donde se realizaron 16 recitales, más las mesas redondas, presentaciones de libros, o como esta lectura de poesía improvisada en un recinto dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz.
Para cerrar esta décimo cuarta edición de Abba Palabra, el poeta, teatrero, promotor cultural costarricense Álvaro Mata Guillén comentó que “el festival busca dentro de muchas cosas, relacionarse mucho con la gente, es decir, llevar está manifestación humana que se llama poesía y entonces crear pequeños espacios de encuentro y, partimos del principio de los jóvenes vinculando a los padre de familia, a esa comunidad y a ese lugar. Yo creo que en general en un contexto en que vivimos, es casi como un acto de rebeldía, casi es un reto de rebeldía de tener este tipo de acto, porque le estas diciendo a la gente, le estas diciendo al contexto que bueno que hay que reencontrarse, y una de las maneras de reencontrarse es si ese silencio que antes hablaba hace momento y reformular las cosas, es eso que llamamos poesía, música fuera del mundo del comercio, ya que en el mundo del comercio los parámetros son otros, estamos buscando entonces elementos que recuerden esta condición humana y del contexto que se olvida de la condición humana”.
“Pienso que en este contexto y esta condición y esa realidad y ciertos parámetros, al Festival yo lo veo muy exitoso, digamos que llegamos a unos veintiséis mil personas de manera directa, diálogamos con estas veintiseis mil personas en distintas formas y algo queda, eso lo sabemos. Hubo momentos en el festival muy conmovedores, un silencio y mucha participación de la gente que estaba ahí , en escuelas y en las comunidades hacian un tipo de fiesta, porque hacian sus bailes y sus cantos, los muchachos y muchachas traían sus textos. Yo creo que vamos sobre eso, que cada recital sea una gran fiesta, una especie de encuentro, una especie de recordar esa cercanía entre unos y otros y, cuando eso lo logramos, pues me parece que es exitoso” comento el también organizador y gestor de este Festival en conjunción con el poeta, tallerista y promotor de la poesía, Mario Alonso.