Fue presentado el proyecto” Reencarnación Parcial” del coreográfo y bailarin potosino Carlos Govea, en el foro del Teatro Marco Antonio Garfias del Instituto Potosino de Bellas Artes.

Una de las virtudes de este proceso escénico es abordar temas pocas veces tratadas bajo esta temática enteramente social en esta entidad, como es el caso de la donación de órganos; un tanto indiferente por muchos en esta comuna dancistica y que ahora es abordado por este joven coreógrafo, maestro y bailarin potosino.

Un planteamiento escénico que surge a partir de esta experiencia cercana de no solo Carlos Govea, sino de sus co- creadoras: Natalie Rodríguez y Montserrat Chávez, a través de una persona cercana que tuvo un trasplante de riñón pero desafortunadamente falleció.

“Básicamente fue un proceso catártico para mi, porque yo estuve muy de la mano en un caso de mi mejor amiga, logró el trasplante pero lamentablemente no fue un resultado positivo, estuve desde que ingresa hasta que ser cremada”.

A partir de esta experiencia es como Govea plantea a través de esta coreografía no solo esta reflexión de concientizar sino de exponer a partir de cuatro escenas: -Gestación – ” de ahí es un problema que de un gran problema y de que ahí se deriva , – introspección hacia todo este proceso que conlleva esta construcción a partir del cuerpo, ¿ Qué es lo que tengo?, ¿Qué es lo que me falta?; así como enfatizar el problema y de alguna manera quise remontarlo y llevarlo a escena de esta manera”.

 

De ahí que esta reencarnación parcial no solo porque “se le da nueva vida a los receptores del trasplante, sino también esta parcialidad, porque hay cierto período del funcionamiento del órgano”. Reconocimiento, el vivir con este anhelo y esperanza de prolongar la vida.

“Es un tema social que hay que apostarlo y que hay que ver como podemos experimentarlo en la danza contemporánea y en base a análisis de charlas con gente receptora, con preguntas enfocadas a cómo se sentían los transplantados”.

Una pieza que tiene la puntualidad de no caer en el cliché pese a la dureza del tema, sino más bien, lo hace a partir de la reconstrucción del movimiento corporal más expresivo/implosivo, consistente, instintivo y honesto, aunado a un puntual y emotivo diseño lumínico de José Gaytan “Poke”.

A través de tres cuerpos que se-representan y a la vez apelan a todos aquellos trasplantados o en esta interminable lista de trasplante de órganos. Cuerpo y memoria, sensibilidad cargada de sutileza. Perderse para encontrarse, tocar fondo y renacer en donde la resignación, la angustia y esta posible certeza de explicitarse este cuestionar de el entender el devenir de la humanidad.

Un trabajo coreográfico que se desplegó en treinta y cinco minutos en su primer tratamiento, en voz de su creador espera sea más de una hora de duración.

Una pieza que responde a la presentación de resultados de la beca dentro del Programa al Estímulo a la Creacion y al Desarrollo Artístico (PECDA) en su edición 2018, dentro del área de danza.