Diversidad sonora en el Jazz Fest Real de Catorce

San Luis Potosí, S.L.P.

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A partir de este diálogo de la poesía, la música y la improvisación, se presentaron cuatro proyectos en este tercer día de actividades en esta novena edición del Jazz Festival Real de Catorce.


Con una formidable dosis de creatividad y energía, es como dio inicio en el patio central del Centro Cultural Real de Catorce. Casa de la Moneda con Ezequiel Miranda Quinteto, con un jazz directo, energético bajo el swing no solo del bossa nova, samba, ritmo latinos sino también de este grandioso toque, sabor y temple que le confirma su autenticidad y corroborar lo dicho por el Mtro. Miranda, “normalmente en el lugar en donde nos presentamos nos va muy bien”, al quedar confirmado al volverse este patio en una pista de baile, al ser alentados o convocado a bailar a más de uno, gracias también al despliegue de no solo este -pinche tránsito- sino de lo que será su próximo disco -MRQTT-, el cual va a transitar en el Samba-latin, así como la inclusión de un bolerito que hizo hace mucho tiempo y que grabo con el excelente saxofonista Pedro Julio.

De ahí que Ezequiel Miranda es muy claro que “la música es un instrumento para comunicarme con la gente, de ahí que yo trato de llenar el escenario de música y compartir con la gente mis sentimientos de lo que a mí me despierta la música y tratar de compartirlo”.

Aunque reconoce que “para mí el jazz es la música más prostituta que hay, porque agarra de todo lo bueno que hay”, pero aun así gracias a la complicidad sonora del cuarteto, integrado por: Carlos Pompa, Pepe Bolón, Israel Gallegos y Roberto Aguilar, cumplieron cabalmente su primera visita a este festival de jazz.  

Para continuar este segundo concierto del día en la Sala de Usos Múltiples de este Centro Cultural con la propuesta jazzística de Adrián Oropeza Trío, con un jazz bajo este toque mexicanista al compartir esta noche su más reciente producción discográfica- Amaneceres-, al estar acompañado por Daniel Wong al piano e Israel Cupich en el contrabajo.

Oropeza se dijo muy feliz por participar por primera vez en este festival, “ya que no se habían dado las cosas anteriormente al existir la posibilidad de venir el año pasado a invitación de Cony Ramírez, pero afortunadamente tuve una gira por Holanda y no me fue posible venir, pero ahora se dieron las cosas y estoy feliz”.

“Me encanto el público, muy cálido y muy entusiasta con las rolas y nos inyectaron esa energía que fue mutua; fue un concierto que fue muy bonito y estoy bien contento”.

Una propuesta con este toque mexicanista y latin jazz, “siempre he hecho esta fusion que combina las piezas originales con arreglos de piezas mexicanas y en este disco-Amaneceres- quedan muy claras”.

De nueva cuenta, el patio de este Centro Cultural recibió a esta propuesta de piano, saxofón, armónica, así como ritmos pregrabados, dan forma a la diversidad de géneros y fusiones. blues, jazz, bolero, pop, rock y paisaje sonoros, en diálogo constante con la lectura de poemas de Alain. La propuesta del recital, puede definirse como la búsqueda del “ruido de las cosas invisibles que, por no saber cómo son, no escuchamos”.

Cerrar esta sesión con el pleno  de A Love Electric por este trío de poderosos músicos liderado por Todd Clouser en la guitarra y voz, en compañía de estos amigos musicales: Aarón Cruz en el bajo eléctrico y Hernan Hecht en la batería.

Rock, funk, improvisación, este sonido bastante enérgico, potenciada, intensa y hasta en momentos evocativa para sin más generar estas sensaciones compartidas y hasta de cierta complicidad para ser disfrutado plenamente, ya no hay que olvidar que su principal objetivo es conectar de una manera humana, aunado a esta sinceridad en lo que proponen en el escenario, dando énfasis esta noche a las canciones que integran su más reciente CD- Psychmonde-, es lo que propusieron este trío en esta fresca noche en el Jardín Hidalgo de este Real de Catorce.