Con motivo de la celebración del 144 aniversario del natalicio del maestro, compositor, músico potosino, Julián Carrillo, se realizo el Jardín Sonoro en el jardín de Guerrero (Plaza de San Francisco), en donde por más de cuatro horas fue expuesto este compendio de la creación musical del originario de Ahualulco.

Desde las primeras piezas compuestas en su juventud, para transitar por obras dentro de lo tonal, lo atonal y microtonalismo, a traves de preludios, obras vocalesí como fue abordado en lo operístico, con Matilde o México en 1910″, que consta de 4 actos y culminar con los dos movimientos de la primera sinfonía.

Tanto Iván Sánchez como Alejandro Mendoza, creadores de este proyecto  consideraron que fue muy interesante y motivante esta segunda sesión de estos jardines sonoros, al recordar que se realizó la primera el año pasado con motivo del día internacional del sonido, de ahí la recepción de la misma, al comentar que se acercaron y preguntaron ¿qué se esta escuchando?, al mencionarles que es Julián Carrillo, “¡ah!, él es potosino “, a pesar de no haber escuchado su obra, se genera este diálogo de quien es el compositor originario de Ahualulco, Julián Carrillo fue compositor, director de orquesta, pianista, violinista, perteneciente a la corriente musical denominada “modernista”.


Desde aquella señora de edad que disfruto sentada en una de las bancas de este jardín, hasta aquellas jóvenes que aprovecharon la empatía musical y replicar lo escuchado con unos pasos de baile, que decir del maestro que no recordaba la fecha, pero al escuchar del segundo movimiento de la Sinfonía No. 1, lo remitió a la influencia musical de Gustav Mahler, para despedirse con una sonrisa.

Un proyecto de los jardines sonoros en donde se busca sacar la obra en este caso del Mtro. Julián Carrillo a la calle, sin tener que esperar que venga un concierto o que vayan a una ópera, por lo cual “nos ayudan a saber que en realidad se esta haciendo una buena acción”.


Al  considerar  que las estrategias de difusión es a partir de pensar en la creación de públicos, a pesar de que la gente no esta acostumbrada a consumir este tipo de cosas. ¿Cómo le ayudas para que le guste las obras?, pues llevándoselos. “Estamos dando aquí una muestra gratis, muy directa en un espacio muy transitado para que la gente empiece a conocer la obra de Julián Carrillo. Todos escuchamos de Julián Carrillo pero nadie a escuchado a Julián Carrillo”,  comenta Alejandro Mendoza.


“Desde ahora estamos teniendo mucho más impacto de la obra de Julián Carrillo con el público que sus ultimas diez actividades que se han tenido de Julián Carrillo” acotó. 


En cuanto a la importancia de los jardines sonoros dijo que “más allá de tener una presentación musical en vivo, busca promocionar la música  de cualquier tipo, ya sea como en este caso, la obra de Julián Carrillo, paisajes sonoros. Pero la magia del jardín sonoro es que rompes con las barreras sociales y cierta renuencia que genera los espacios culturales, de ahí como descentralizar los espacios culturales para generar actividades que la gente en algún momento lo vaya haciendo suyo, se apropie”.


Al comentar que esta tercer sesión de los jardines sonoros será la última semana del mes de febrero, en donde se abordara los paisajes sonoros en México.


Para amantes y estudiosos de la obra y música de Julián Carrillo, en San Luis Potosí se cuentan con algunos espacios como el Centro Cultural Julián Carrillo, ubicado frente al Jardín Guerrero, y un espacio museístico en el Municipio que lo vio nacer, Ahualulco.

Carrillo, consagró su vida a la investigación musical, particularmente del microtonalismo, desde finales del siglo XIX y el siglo XX, desarrollando la teoría microtonal del “Sonido 13”.

Fue Director del Conservatorio Nacional de Música y de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, fundó la Orquesta Sinfónica Beethoven y la Orquesta del Sonido 13, con sede en la Ciudad de Nueva York.


Diseño y construyó pianos microtonales, algunos de los cuales se encuentran bajo resguardo de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, en el Centro Cultural que lleva su nombre, y que sirvieron para interpretar sus propias composiciones, en un esfuerzo por aplicar sus conocimientos sobre acústica, resistencia de materiales y teoría musical. Es autor de la ópera “Matilde o México en 1910”, que consta de 4 actos.