La Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí se vistió de gala al presentar el estreno mundial del Concierto No. 4 para Cello en Mi menor, del compositor mexicano, Samuel Máynez Vidal, siendo solista el cellista principal de la orquesta,  Roberto Gómez Argüelles y bajo la batuta del Mtro. José Miramontes Zapata.

Un concierto que reafirma el compromiso de no ser un acercamiento y disfrute de la música de conciertos a través de obras de repertorio sino también el apostarle a difundir de estas nuevas creaciones como lo fue en esta ocasión, como parte de la Temporada de Conciertos primavera-verano 2019.

Concierto No. 4 para Cello en Mi menor que tiene la virtud de generar en el escucha esta complicidad de viajar sonoramente a partir de las formas tradicionales barrocas, clásicas y románticas, sin olvidar estos tientos latinos y por consiguiente, dejar plasmado este sello de esta identidad nacionalista.

“En donde se destaca no solo por esta fuertísima carga orquestal para el violoncello, sino también por este gran colorido que tiene la obra” comenta su compositor Samuel Máynez Vidal.

No solamente fue este estreno mundial, sino que estuvo integrado también con las obras: Trauermusik. Música Fúnebre para viola y orquesta de cuerdas de Paul Hindemith, siendo solista el Mtro. Chinguiz Mamedov. Como lo fue in memoriam de la violinista  Svetlana Varrer, ex integrante de la OSSLP. 

Una obra en donde se deja sentir no solo este profundo sentido de duelo, expuesto a través de este despliegue de una extensa paleta de emociones, a pesar de sus pasajes virtuosísticos y por consiguiente darse esta resonancia sonora al tocarse en cuatro movimientos cortos, en donde se toca como un continuo de diferentes estados de ánimo.

Todo esto fue gracias a una excelsa interpretación del violista Chinguiz Mamedov y este dialogar con una solvente orquesta de cámara.

Como el Doble Concierto para Viola y Clarinete en Mi menor . Op. 88 de Max Bruch, siendo solistas Chinguiz Mamedov en la viola y Leopoldo Márquez en el clarinete.

Como comentará previamente al concierto el clarinetista Leopoldo Márquez, un concierto que tiene mucha esta evocación a Brahms, a partir del cual se da este dialogar entre clarinete y la viola en conjunción con la orquesta.

En donde el escucha pudo degustar de esta exquisita obra que transita desde esta parte divertida, pero a su vez suave y apasionada al mismo tiempo.

Para llegar al estreno de esta obra que el mismo compositor describe como “una obra que ha sufrido y ha pasado por bastantes historias, porque ha estado a punto de montarse durante muchos años, estaríamos que estamos hablando que esta obra se debería de haber tocado por primera vez en 1995, ya varios chelistas con mucha trayectoria internacional lo han intentado, pero por agenda y por muchas cosas no ha podido ser”.

“Yo creo que llegó el justo momento oportuno de darla a conocer  con esta excelente orquesta y el maestro Roberto Gómez, un verdadero virtuoso del violoncello y una orquesta que esta sonando excelente, y una brillante dirección del Mtro. Miramontes Zapata”.

Reconoce que a pesar del tiempo, es una obra que fue escrita ha permanecido intacta, además se destaca no solo por esta fuertísima carga orquestal para el violoncello, sino también por este gran colorido que tiene la obra.

Sin embargo, admite que a través de la obra se “nos están ofreciendo y en lo que se va llevando a esos momentos orquestales. Yo te podría decir inclusive que pueden llegar a ser hasta divertidos todos esos desplazamientos, y con la seriedad en la que cada vez están más comprometido el instrumento desde el punto virtuosístico y expresivo, si es un verdadero reto para los chelistas a nivel mundial” acota.

Alumno del Mtro. Carlos Jimėnez Mabarak, a quien lo define como un gran colorista y esta obra lo hizo bajo la asesoría del Mtro. Jiménez Mabarak, de ahí que la obra tenga unas pinceladas muy divertidas, sin perder la formalidad, además de dejarse entrever estas pinceladas de Prokofiev, Stravinsky, Ponce y Bernstein.

Fue muy enfático, “quiero que la gente no se duerma en los conciertos, que este activa y  tratar de hacer oyentes activos, y ya cuando logramos eso, bueno ya hemos ganado un terreno enorme. Y que no crea la gente que la música clásica sea para dormirse y relajarse, no, irrumpir con eso”.

Para el compositor esta convenido que siempre ha buscado que su música llegue al mayor numero de personas, “porque desgraciadamente a veces se es etiquetada como música clásica o música de concierto. He tratado de romper un poco estos estereotipos y que toda la gente se sienta atraído hacia la música de buena calidad en música sinfónica”.

En cuanto a su más reciente producción discográfica -Violonchello con sabor a México-, esta integrada por los tres conciertos para cello y orquesta, la cual esta acompañada por una pequeña orquesta. Son obras compuestas de reciente creación y se distinguen por ser obras de menor dificultad, pero en donde se puede distinguir el sello nacionalista, pero también se siente las influencias más barrocas en las diferentes facetas en las que fueron pasando mi vida compositiva.