“Covacha, lugar como receptáculo apropiado para almacenar las vivencias en comunicación con el sentimiento, ahí junto cronológicamente un recuerdo incandescente de las vivencias, de los momentos de placer, del amor, desamor de la esperanza y de la decepción. Para romper este silenciosidad eterna en que me dejaste, es necesario gritar los recuerdos guardados en la Covacha”, MARGARITA DE LA MORA.

Fue presentado de forma póstuma el poemario -“La Covacha” del maestro, músico y gestor cultural Carlos de la Mora, en el Centro Cultural Julián Carrillo.

En donde su amigo, alumno Fernando Carrillo lo recordó no solo a su maestro Carlos de la Mora sino que asumió esta encomienda de presentarlo y alumbrar con bengalas, su covacha, #esperando no se extinga y previva en el verbo y en su sentencia escrita”.

Como también se contó con los comentarios del Mtro. Armando Adame, quien comentó: “De quien leo en los versos de Carlos de la Mora al hombre mas que al poeta, a quien se inscribe en la lectura y la imaginación para trazar su ruta vital, vivir su memoria y estampar su fantasía. Encuentro en los versos de Carlos de la Mora al amante de una tradición del cantor que inscribe para plasmar sus reflexiones, asumir su condición ante el amor y plantar su posición ante lo humano y su relación con el mundo, su concepto de libertad, su actitud solidaria, su vivir de relación con sus semejantes, amistades, erotismo, militancia, actitud, ética, amor. Leo también de quien asume la tradición del verso español de los remotos tiempos, de lo popular y lo académico, lo letrado y lo empírico. Recordemos cinco de sus versos nada mas para que se conozca su contenido y para celebrar: La vida nos siembra para la muerte, la muerte nos cosecha para la vida”.

Para proseguir bajo este tenor, Fernando Carrillo, amigo y alumno quien compartió un texto entretejido por la amistad y de formación que tuvo con Carlos de la Mora. A partir de una emotiva dedicatoria que le fue hecha por el homenajeado de su novela – La Cuerda-.

“Este eufemismo de vida, de esta pasión y muerte registra en un sentido estricto registra la conciencia reflexiva de como Carlos de la Mora entendía el significado de sus luchas, afectos, fobias, querencias y sus maneras de estar en el mundo. Hombre razonable, inteligente y apasionado que pudo con su cuerda externar un conocimiento propio de sus percepciones, pensares y sentires; estoy cierto que Carlos sabia de donde venia y hacia donde iba, porque realmente comprendía el sentido de la vida”.

“Y si, efectivamente a Carlos de la Mora se le acabo la cuerda y nos dejo encordados entre sus acordes que concuerdan con los efectos por el esperado, ahora mismo al escribir estas lineas me topo con el extremo final de la cuerda compartida conmigo una tarde calurosa de mayo, con esas hojas finales de su relato y que él mismo considero estar seguro de que sería un epilogo singular y apropiado junto a sus manuscritos, poemas y canciones entregados a nosotros como heredad de su amor y pasión infinitas”.

Así como el asumir a esta encomienda a Margarita de “abrir esta covacha a sus alumnos y amigos, ayudándolo a solear nuevamente sus ruidos inconscientes, desenterrar sus muertos, para que el pueda displicentemente seguir conspirando por el sol y por la vida”.

Una emocionada Margarita de la Mora, hija del Mtro. Carlos de la Mora, quien hizo una invitación a que conozca -la Covacha- y que al momento que la lean se darán cuenta que es una despedida de Carlos, “no sé porque razón, pero se despidió con este libro, es lo último que estaba haciendo en diciembre”.

Pero ya con más calma nos compartió de este poemario que le toco preparar, para después hacer un recorrido por los 53 poemas que lo integran, entre este venir de la sonrisa y la nostalgia, entre esta pulsante lagrima que se vuelve amorosa e íntima, al transitar en entre este profundo lado amoroso y -hasta cursi- como lo comenta Margarita, en contraposición de este lado de anunciar su partida.

En donde Margarita plasma a manera de epilogo. “Covacha, lugar como receptáculo apropiado para almacenar las vivencias en comunicación con el sentimiento, ahí junto cronológicamente un recuerdo incandescente de las vivencias, de los momentos de placer, del amor, desamor de la esperanza y de la decepción. Para romper este silenciosidad eterna en que me dejaste, es necesario gritar los recuerdos guardados en la Covacha”.

Un libro dedicado a la sustancialmente de la asociación civil MOMO, que se dedica a la realización de proyectos tendientes a mejorar las condiciones sociales y ecológicas de las localidades donde ha trabajado exhaustivamente gran parte de su vida.

Para los interesados en adquirir este poemario, lo puede hacer en el Centro Cultural Julián Carrillo que se encuentra en Jardín Guerrero núm. 10 casi con esq. Galeana, Centro histórico de San Luis Potosí.

CARLOS DE LA MORA COVARRUBIAS. Realizó estudios de maestría en Prestación de Servicios Profesionales con el Colegio dePost-Graduados de Chapingo (COLPOS). Ha dedicado 50 años de su vida a la docencia formal e informal, a la promoción socio cultural, al ejercicio del arte, a la capacitación y asesoría para la gestión del desarrollo sustentable. Ha impartido talleres, cursos, seminarios y diplomados a gestores, promotores y animadores culturales, dentro y fuera del país. Asimismo ha contribuido con diversas Instituciones estatales, federales y municipales en el diseño elaboración y ejecución de Planes, Programas y Proyectos de Desarrollo Social, Económico y Cultural. Coordinó la Licenciatura en Desarrollo Humano para la Sustentabilidad de la Facultad de Filosofía de la UAQ- Campus Aeropuerto, así como el Departamento de Desarrollo Comunitario en la Dirección de Cultura del municipio de Querétaro. Es miembro fundador de MOMO Consultoría Integral A.C. que opera como agencia para la gestión, capacitación y asesoría del desarrollo sustentable económico y socio-cultural en ámbitos rurales y urbanos.