La postura de unos pocos (beneficiarios) que, defendiendo la estabilidad inmóvil del sistema, han naturalizado el privilegio como algo necesario e inevitable, adoptando la “razón arrogante”, aquella que ve las cosas de forma lineal donde ciertas estéticas y criterios se asumen con el derecho de descalificar a aquello distinto, desconociendo el derecho de los otros, se olvidan que el mundo y por tanto el arte es diverso.

Reducir las cosas a la estreches que impone el pensamiento jerarquizante, es matar y destruir la posibilidad de otras visiones, lenguajes y construcciones estéticas, comparto la ponencia que presente en el coloquio de la UNAM con el deseo de abonar a la discusión hoy urgente.

“Las teorías y las escuelas, como los microbios y los glóbulos, se devoran entre sí y con su lucha aseguran la continuidad de la vida” .Marcel Proust

Mi intención es hablar sobre la necesidad inclusiva y encontrar métodos y acuerdos que permitan que más artistas de la danza sean beneficiados por los programas del FONCA, (Como se menciona en el enunciado de estas mesas) es urgente que nos reconozcamos plenamente en nuestras diferencias, para desde allí trabajar en conjunto para crear nuevas y mejores oportunidades.

En el libro “Campo de poder, campo intelectual”, Pierre Bourdieu dice: “El autor no se conecta de modo directo a la sociedad, ni siquiera a su clase social de origen, sino a través de la estructura de un campo intelectual, que funciona como mediador entre el autor y la sociedad.

Dicho campo, por otra parte, no es un espacio neutro de relaciones interindividuales, sino que está estructurado como un sistema de relaciones en competencia y conflicto entre grupos en situaciones y posiciones diversas…

El campo intelectual, a la manera de un campo magnético, constituye un sistema de líneas de fuerza… que, al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole su estructura específica en un momento dado del tiempo”.

En este sentido, entiendo la situación actual, como una lucha de campos de poder, determinados por la pertenencia de intelectuales y artistas a distintas líneas de fuerza.

Las relaciones del arte y la cultura con el Estado han respondido a una estructura clientelar; la discrecionalidad institucional ha sido el modus operante de un sistema corrupto en el otorgamiento de recursos. La política cultural del Estado ha sido fundamentalmente propagandística, creando una imagen de libertad y justicia social que oculta la estreches y la corrupción real.

El arte y la cultura fueron por años, la fachada de un sistema que se dedicó a desmontar las relaciones comunitarias y gremiales en favor del pensamiento y la organización empresarial

Al revisar la lista de asociaciones civiles que han recibido recursos millonarios, me pregunto: cómo es posible que los creadores, hayamos batallando durante años, haciendo nuestro trabajo con migajas, mientras se repartía millones a instituciones e individuos (para muchos de los cuales, el arte y la cultura eran solo un modus operandi para captar recursos del Estado).

El FONCA al crearse mostró una apariencia democrática de libertad creativa y de opinión, necesaria para legitimar a fines de los 80 el ingreso (con todo su poder) del neoliberalismo; pero ha sido incapaz de sumar a su sistema conceptos tales como: pertinencia social, equidad, representatividad, diversidad conceptual, creativa e ideológica y ha permitido que se tejan relaciones de influencia y círculos de poder.

Hay grupos y creadores de gran calidad a los que no se ha dado apoyo y hay grupos y creadores que de forma continua han recibido becas y subsidios durante años, insertados en una red, creando un círculo vicioso.

Es larga la lista de propuestas que hemos hecho en los últimos cuarenta años de danza en México. Estamos en otro momento y creo que hay que construir el diálogo de hoy, el que es urgente y necesario

De acuerdo al informe presentado por el FONCA hace unos días, encontramos que: habiendo solicitado beca 128,268 artistas, el FONCA ha permitido que 243 artistas concentren individualmente entre 4 y 6 millones de pesos (cada cual) mientras la mayoría era desatendida.

Hay artistas que no han recibido (ningún) apoyo, mientras unos pocos han recibido hasta 25 becas cada uno.

Se ha permitido que  5 grupos escénicos  reciban  becas durante 14 años, mientras descalificaban a otros que nunca habían recibido apoyos.

Hay creadores que han sido becados durante 21 años, mientras otros nunca fueron apoyados.

Es inaceptable que haya artistas rechazados por no coincidir con el gusto de unos jurados; se tiene que revisar los criterios de selección y apoyo a la creación y producción artística.

Requerimos de un pensamiento y una actuación más equitativa, la lógica del modelo actual del FONCA nos ha llevado a una situación de conflicto e inequidad que debe superarse; tratando de abonar en este sentido, me permito hacer las siguientes propuestas:

1.- Que se incrementen los recursos económicos del FONCA para permitir que un mayor número de artistas accedan a este beneficio.

2.- Dado que los recursos a la cultura son limitados propongo qué se expanda a dos años el tiempo en que alguien becado pueda volver a postularse, y aquellos que llegan a obtener tres o más becas en una misma convocatoria a partir de hoy, solo puedan presentar propuestas cada tres años, permitiendo de esta forma que otros postulantes tengan la opción de obtener una beca.

3.- Al crearse la convocatoria México en escena se planteó en un principio que, dicho estimulo buscaba impulsar la independencia y la autonomía económica de los grupos consolidados, pero en la práctica, lo que ha sucedido es que los grupos que aprendieron a gestionar ese recurso, repiten con solvencia los tramites, instalados en un espacio relativamente cómodo, alejados de la intención inicial.

Por lo que propongo que los grupos puedan recibir dicha beca un máximo de cinco ocasiones; permitiendo que otros grupos tengan acceso a dicho estimulo. Y aquellos que, a la fecha actual, han sido becados más de cinco ocasiones ya no puedan postularse nuevamente a dicha convocatoria.

4.- El sistema Nacional de Creadores no puede ser el espacio privilegiado de una casta especial; sino el espacio que permite y estimula la calidad, la pertinencia, la diversidad, la trayectoria de una vida para el arte y el sentido social por encima del márquetin de la imagen.

Propongo que dicho estimulo pueda ser concedido un máximo de cinco ocasiones, permitiendo el ingreso a dicho sistema de otros creadores.

Mtro: Arturo Garrido Puga  (Coreógrafo y Bailarín) Proyecto Coyote S.L.P.