“SECLUSIA” VERDADERO NOMBRE DE “LAS POZAS” EN XILITLA

Exposición de Edward James en el Museo Francisco Cossío

 

El padre de Edward James  William James murió cuando este tenía 5 años. Fue miembro de la dinastía industrial de Norteamérica. Su madre Elizabeth Evelyn Forbes era hija consentida  de la aristocracia inglesa, así que luego de casarse por 2ª vez, metió al pequeño a los tres lugares donde los ricos adinerados del Reino Unido (UK) educan a sus hijos:  Eton College (primaria), Suiza Private Schools (secundaria), Oxford (universidad). Edward sufrió desde muy pequeño en ese contexto de soledad, cuasi orfandad e instituciones rígidas, así como de abandono, pero  por su mente infantil, lúcida creativamente pasaban recuerdos de cuadros medievales con ciudades amuralladas, imaginó desde siempre “Seclusia” un lugar secreto, su propia fortaleza íntima para estar solo en comunión, en refugio, misma que edificó durante 40 años  en el municipio potosino de Xilitla hoy pueblo mágico.

Más de 70 fotografías de la vida aventurera del poeta y mecenas inglés Edward  James constructor de espacio escultórico de más de 36 hectáreas en “ Las Pozas” en Xilitla pueblo mágico. La Secretaria de Cultura del Estado de San Luis Potosí a través del Museo Francisco Cossío invita al público en general interesado en el tema disfrutar de este valioso testimonio gráfico del llamado “Último de los excéntricos”.

 

 

James era un soñador, un romántico, guapo, introvertido, destacaba de joven en la sociedad de París Francia, aunque el rehusaba ser el foco de atención, su padre le heredó una fortuna solo comparable a las de familias como los  Rockefeller, para el año 1930 logró tener el único trabajo en toda su vida, fue como empleado diplomático de la embajada inglesa en Roma Italia, ese mismo año se casaría con la bailarina austriaca Tilly Losch, con quien se fue de luna de miel a la isla de Hawai, fueron cuatro años de infierno conyugal, se divorció de ella en 1934.

Ese mismo año, casi de inmediato conoció a su gran cómplice y  amigo Salvador Dalí, cuando este venía de pasar un momento difícil tras sufrir “un juicio surrealista” por parte de un indignado  sacerdote ortodoxo del arte moderno André Bretón, Edward , en buena onda, le compró varias de sus pinturas por adelantado, Dalí recibió mucho dinero de pronto, por lo que ambos festejaron una vida loca llena de surrealismo y excentricidades, estaban hechos el uno para el otro diría el lugar común, en la primera expo surrealista en Nueva York rompieron dramáticamente por diferencias personales, pero se amaron fraternalmente a lo lejos, hasta la muerte del pintor español.

Al principio de los años 40s conoció al escritor británico Aldous Huxley en Taos Nuevo México e inició una larga y productiva amistad, de hecho cuenta la leyenda urbana que fue él quien estando de visita en su casa de Hollywood  invitó a James a residir por un tiempo en una propiedad suya en el estado de Morelos México, concretamente en la ciudad de Cuernavaca que gozaba de gran fama por su clima y belleza, James viajó desde California con el psicólogo y escritor alemán Eric Fromm,  autor del libro “El Arte de Amar”… fue ahí donde conocería al hombre que cambió su vida: Plutarco Gastelúm…

 

 

A pesar de que su familia estaba muy preocupada por su excéntrico comportamiento, su divorcio, el heredero de la inmensa fortuna era un “Poeta”, un “Mecenas”, “For God Sake” (Por el amor de Dios!) decían poniendo el grito en el cielo, era además bravucón, hablador, intenso, paranoico, bebedor, tenía muchos contactos en las grandes capitales europeas Londres, París, Roma, jugaba grandes capitales para patrocinar talentos artísticos, ballets, pintores, escritores, influía en los grandes círculos surrealistas europeos, de hecho es el patrón máximo británico  surrealista de todos los tiempos habidos y por haber…

 

 

Pero el dinero no bastó para hacerlo feliz… confesó un  buen día: “Disipe todo pude cumplir todos los caprichos de mi vida”, fue el último de los grandes excéntricos, otros mecenas opinaron de él que “siempre, toda su vida se desvió”… en 1945 estando en el  “Hotel Valles“ en Ciudad Valles San Luis Potosí, la puerta grande de la huasteca , descubrió gigantes hermosas orquídeas, por lo que le preguntó al jardinero que las regaba, de donde provenían y este le comentó que había un lugar maravillosos llamado Xilitla a 83 kilómetros al sur de la selva…el resto es historia.