Por: Ricardo Quiroga

Devoireh es una joven judía neoyorquina perteneciente a una comunidad jasídica ultraortodoxa surgida después de la Segunda Guerra Mundial, hablante de yiddish y convencida de que la única manera de evitar otra tragedia con su pueblo es manteniendo un estilo de vida estricto, apegado a la religión y distanciado del mundo moderno.

Con su familia, los Feldman, Devoireh habita en una burbuja, con un ritmo de vida marcado por los rituales religiosos. Pero ella se siente ajena a este microuniverso, el único que conoce y cuyo horizonte es solamente el matrimonio. Desde muy joven elige a los libros como su escaparate y los oculta en su habitación a pesar de que la literatura le está prohibida.

Esas lecturas serán trascendentales para que Devoireh decida emanciparse, liberarse de un yugo al que no suscribe, un matrimonio concertado desde los 17 años, con estrictos rituales de convivencia, una expectativa para procrear una media de ocho hijos y una vida sexual disfuncional. Pero la lucha por la libertad de esta joven que escribe en secreto es inminente

El libro que relata el periplo de Devoireh para convertirse en Deborah Feldman, una mujer con autosuficiencia e independencia, se publicó en inglés en 2012. La reacción adversa en la comunidad jasídica no se hizo esperar; tampoco su éxito. El libro inspiró la serie “Poco ortodoxa”, estrenada por Netflix en abril. Ha generado el interés de propios y extraños por los hábitos y tradiciones de una comunidad que evitaba los reflectores.

La semana pasada, la editorial Lumen publicó “Unorthodox. Mi verdadera historia”, la primera traducción al español del trabajo de Feldman. Con ese motivo, vía Zoom, la autora conversó con María Fasce, directora literaria del sello, y con la prensa en español sobre este trabajo.

“Cuando era pequeña leía como escape, para vivir en mundos exteriores. Ya en la universidad (a la que iba en secreto) leí muchas memorias de mujeres que habían conseguido salir de una situación de impotencia. Entonces pensaba que si algún día llegaba a ser escritora, lo primero que haría es publicar cómo pude salir de esta situación (…) escribí el libro cuando estaba en la universidad, antes de abandonar mi comunidad y lo publiqué unos meses después de irme; lo escribí con muchísima presión, sabiendo que era mi única puerta a la libertad”, relató Feldman.

Desde su actual lugar de residencia en Berlín, recordó que cuando dejó la comunidad, eran muy pocas las mujeres que se atrevían, puesto que los efectos emocionales por la estigmatización eran devastadores.