Continúan los festejos por los XXXV años de hacer danza en estas tierras potosinas de Núcleo Danza Escénica, al tener como invitada a una de las compañías icónicas de la danza contemporánea mexicana, Barro Rojo. Arte Escénico, quien compartió su danzar en el Museo Federico Silva. Escultura Contemporánea.

En esta noche ofrecieron un festin dancístico, al compartir las coreografías: – Niña de tus ojos-, coreografía: Francisco Illescas y Miguel Gamero, -Y no hay modo (no hay forma de decirlo), coreografía de Laura Rocha, Miguel Gamero e Francisco Illescas, bailada por Laura Rocha y Miguel Gamero.

Una primera pieza que nos remite y a su vez apela sobre la ausencia y la nostalgia, en donde no solo lo va reconstruyendo /reconfigurando a través de estas hojas de escritura y estos abrigos de lo que quedo pendiente del decir. “En donde cada movimiento se vuelve un susurro”.

Una segunda pieza, un estreno para esta capital potosina de – -Y no hay modo (no hay forma de decirlo), que no solo apela a “estas desapariciones forzadas sino a este peregrinar heroico de las madres que buscan a sus hijos: vivos o muertos. Una pieza política en la época actual, con una estructura sólida, para tejer en unidad los recursos dancísticos, la palabra y el teatro”, como lo apunta muy bien, el crítico escénico, Juan Hernández.

Estadios que van desde la incertidumbre, el asombro, la desolación, el miedo, el enojo, la angustia, la impotencia, a la culpa por no querer ver más allá del entorno inmediato y este deseo de solidaridad.

Pero que también se vuelve en esta inflexión tejida sobre estas voces, estos gritos y lamentos que siguen sin ser escuchados, y sin conmover al otro, para que aun así generan esta poética sobre la ausencia/ desaparición del otro, que soy, que somos todos.

Danza-teatro, danza del hoy cotidiano es lo que ofreció Barro Rojo, este reencuentro en que tuvieron que pasar una década para volver ver a bailar a Laura Rocha, quien loga no solo ser participe de lo expuesto en escena, sino el pleno deleite de disfrutar de esta plena madurez en su interpretación, que le fue agradecida por el público asistente.

Y ya como una tradición en estos festejos, es ofrecer una obra del fundador de este proyecto dancístico potosino Núcleo Danza Escénica Tonio Torres, con una coreografía que fue interpretada por Francisco Torres.

Una pieza que toca, conmueve y que ha sido apropiado con cabalidad tanto en su interpretación como el transmitir por el Mtro. Francisco Torres.

Laura Rocha, directora de Barro Rojo. Arte Escénico comentó decirse gustosa de ser parte en la celebración de los treinta y cinco años de “labor de Lupita y de una agrupación que ha estado construyendo la danza por estos años pero no solo por estos lares, sino a nivel nacional. Gracias Lupita, gracias maestro Francisco y todos aquellos que a lo largo de estos treinta y cinco años han recorrido plazas, calles, foros y tocando puertas que no es nada fácil. Han sido grandes caminatas, tocar, discutir y negociar, exigir a veces a ciertos funcionarios y aquí siguen, la danza sigue viva con creces por ustedes”.

Para Miguel Gamero , bailarín y coreógrafo destacó que es “importante saber el pasado para no cometer los mismos errores, sino para saber porque es importante darle prioridad y continuidad a lo que integra esta meta”.

Apunto que San Luis Potosi ha sido muy importante para Barro Rojo en muchos aspectos; “porque no has recibido de la mejor forma, nos abrazan y nos dan esa calidez, fortalecen nuestro cuerpo y energía para seguir bailando”.

Estén pendientes, ya que continúa en noviembre los festejos de los treinta y cinco años de estos guerreros de la danza potosina.