Con 300 millones de personas en el mundo que padecen depresión y que cada año van en aumento, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, convirtiéndose en la segunda causa de discapacidad, necesitamos muchas voces que hablen al respecto, asegura la Dra. Jaqueline Cortés, secretaria general de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.

La especialista hace énfasis en la lucha contra el estigma de las enfermedades mentales, los psiquiatras y los tratamientos que se utilizan en general. “Sabemos que trastornos como la depresión mayor, a veces no es vista como una enfermedad que requiera tratamiento, que es una situación de echarle ganas, no ser flojo, levantarse y seguir con nuestra vida, incluso se piensa que son maneras de llamar la atención, pero no es así”.

En entrevista confirmó que es difícil que se entiendan las situaciones emocionales como enfermedades, pero la depresión es una enfermedad que incluso de entrada trae una predisposición genética, “los hijos de padres depresivos se deprimen tres veces más que los hijos de padres no depresivos, y sabemos que, en la depresión grave, la consecuencia mayor es fatal, pues llega a los suicidios consumados”.

Las personas que tienen trastornos depresivos pueden presentar tristeza, apatía, desmotivación, pérdida de interés, pero también pueden mostrar alteraciones en el sueño, apetito, ánimo y desesperanza de que las cosas puedan cambiar.

El cuadro depresivo, además de hereditario, es multifactorial, como los ambientales, “una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, algún diagnóstico de enfermedad grave como cancer, algún problema legal, muchas cosas que pueden desencadenar que una persona con predisposición a deprimirse, lo logre”.

Otro grupo que ha quedado desatendido dijo, son las personas que salieron de un intento de suicidio, pues los intentos fallidos siempre dejan secuelas físicas y emocionales, no sólo en la persona, sino en su entorno, “son situaciones definitivas que deben ser canalizadas y atendidas por un especialista, en este caso, los psiquiatras”.

Por ello pidió estar alerta al comportamiento de familiares y amigos frente a situaciones difíciles de la vida y no dudar en buscar ayuda profesional oportunamente para recibir psicoterapia. Por último, recalcó que los medicamentos que se utilizan no necesariamente causan adicción o dependencia, en cambio, pueden lograr que una persona salga adelante.

Enfermedades mentales, poco atendidas
La especialista en psicología María Elena Medina-Mora Icaza, doctora honoris causa por la UNAM y emérita del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) ha asegurado que la salud mental es un asunto poco atendido y olvidado por el sistema de salud.

Las enfermedades mentales comenzaron a tratarse fuera del sistema, y el primer nivel de atención no las considera preferentes, en parte porque los afectados no saben cómo buscar ayuda ni cómo reportar sus síntomas. En consecuencia, los enfermos graves mueren entre 10 y 15 años antes de la esperanza de vida porque no se les atiende la comorbilidad.

Puntualizó que la atención de la salud mental debe empezar desde la primera infancia, cuando el cerebro es más vulnerable a los factores del medio ambiente, pero también cuando mayores logros se obtienen de una buena estimulación. “Es necesario establecer estrategias para que el médico general pueda identificar lo más pronto posible los problemas y realizar un diagnóstico rápido y certero”.

Datos:

El presupuesto que se destina al rubro de salud en México es de 16%, y sólo dos por ciento se dedica a la salud mental.
Más del 90% de los casos de depresión se detectan tardíamente.
En México es la primera causa de discapacidad en mujeres y la novena en hombres.