Este 2020 se cumplen 10 años del estreno de La red social, dirigida por David Fincher y escrita por Aaron Sorkin. Como cualquier película que generó aclamación mundial en su tiempo, es interesante analizar cómo ha envejecido, y ésta parece igual de vigente una década después. La película parece una radiografía del nuevo siglo, del papel del internet en la vida social y económica de las personas.

El argumento de La red social se centra en cómo Mark Zuckerberg creó Facebook, cómo se volvió una marca billonaria y los problemas legales que se generaron en el camino. La película tiene 2 ejes narrativos, que son 2 juicios en contra de Zuckerberg, los cuales se superponen y a partir de los cuales se cuenta en flashbacks la historia de la creación de Facebook.

La película es un entramado de tiempos narrativos, que sin embargo, en ningún momento es confuso gracias a un extraordinariamente dinámico montaje que le debe todo a uno de los mejores guiones que se han escrito en el último siglo, o quizás en toda la historia. El libreto de Sorkin va la velocidad de las mentes de sus personajes, tiene diálogos desenfrenados, graciosos y brillantes, pero la característica más interesante es el ritmo con el cual es capaz de mostrar tantas acciones y tanta información de forma apasionante.

Fincher, un director crucial para entender el cine del siglo XXI, es un obseso del comportamiento humano, su penetrante estilo pone en sintonía la mente del espectador con la del personaje,  esta película no es la excepción, sin embargo, una de las decisiones más inteligentes de Fincher es el ponerse al servicio absoluto del brillante guion al que da vida.

Las actuaciones (Eissenberg y Garfield están geniales), la fotografía, la música, todo en la película es sobresaliente, recordemos que la película obtuvo 8 nominaciones al Oscar, de las cuales ganó 3 (guion, montaje y música). Perdió sin embargo el premio mayor ante el dudoso triunfo de El discurso del rey, una película notable, que sin embargo pierde mucho en comparación con La red rocial.

Lo más destacable de La Red Social es la manera en que Sorkin y Fincher entienden el momento revolucionario que ponen en pantalla. Exponen con cinismo y sin juicios las nuevas formas de conexión humana en el mundo digital, las motivaciones a partir de las cuales surge la necesidad de una red social y a su vez las necesidades que la red social genera. También revolucionaria es la forma de entender las nuevas (en ese momento) formas de un nicho de mercado digital, donde los grandes personajes no circulan con sus trajes en Wall Street, sino que están con sus hoodies, “conectados” a una computadora  en Palo Alto.

La Red Social es una obra maestra y también un testimonio de las nuevas formas de interacción social, las nuevas ideas de mercado, un hito del cine, que disecciona con precisión quirúrgica las motivaciones del mundo digital.