Fui a ver Trainspotting 2 y la película no solo me gustó, si no que me puso a pensar y reflexionar un par de cosas de las cuales les hablaré en estos párrafos 

Todo comenzó cuando vi esta imagen en internet:

En un principio me pareció un chiste más sobre las diferencias entre las generaciones, luego me di cuenta sobre el hecho que usaron a los chicos de Trainspotting, adecuada elección sí, si hablamos de perdición o adicciones, pero por el lado millenial, ¿esos quiénes son? ¿unos chavos en una boda? ¿No es disparejo? ¿Entonces no deberíamos poner en lugar de los de Trainspotting algunas fotos de nuestras tías con sus extravagantes peinados o de nuestros papás con ropa holgada y camisas con colores amarillo, verde y rojo (sí, todos esos en una sola)

Creo entonces que, si queremos hablar sobre esos que “viven en el abismo” de su respectiva generación, deberíamos poner esta imagen

OJO: Aquí quiero ser bien claro, NO estoy comparando en calidad como producto u obra artística Acapulco Shore con Trainspotting.

Al inicio de estas vacaciones me topé con un maratón en MTV (Léase: Me puse a ver el maratón de la cuarta temporada porque soy un morboso de lo peor) sobre los Shore. Acto seguido estaba en una sala de cine viendo la secuela de Trainspotting, extrañamente se sintió natural que lo hiciera, por los temas que aborda.

Hay que entender que Trainspotting 2 nos da un vistazo a una generación considerada como “pérdida”, siendo ahora la generación que en teoría tendrá que guiar a la nueva. Los sabios maestros de hoy son los borrachos, drogadictos y vividores del ayer. Sobre eso va la nueva cinta de Dany Boyle.

Hablar sobre una secuela, actualmente, es hablar sobre prolongar la vida de un concepto, un claro ejemplo sobre eso lo tenemos ahorita mismo en cartelera (Rápidos y Furiosos 8), este no es el caso. Tenemos un seguimiento a una historia, sí, pero en pro de que la misma tenga contenido, la historia es retomada 20 años después de donde la dejamos la última vez, o sea, el tiempo para los personajes ha avanzado igual que para el espectador, de tal modo que la reflexión de la primera cinta perdura y funciona como motor para que arranque esta segunda.

Un ex drogadicto que solía correr por las calles de Edimburgo después de cometer actos vandálicos para huir de la justicia, ahora corre sobre una banda de plástico en un elegante gimnasio de Amsterdam para huir del pasado. Un drogadicto con retraso mental, despreciado por su hijo y olvidado por sus amigos, excepto por la que él define como su mejor amiga, su heroína. Un vividor, voyeurista y adicto a la cocaína aliado con una prostituta que bien podría ser su hija (difunta) para estafar a hombres con tendencias bisexuales, aún así, endeudado hasta el cuello por su adicción a la cocaína y el manejo del viejo bar de su familia en Edimburgo. Por último, está el más viejo, el más violento, el más experimentado en el abismo, encerrado en una cárcel desde hace 20 años por haber matado a un hombre al que le vio el rostro equivocado, le vio el rostro de un hombre que huyo de ellos hace dos décadas. Todos ellos son familia. Todos ellos, se re-encuentran, después de dos décadas y no es una reunión placentera.

Una explosión de vómito, un intento fallido de suicidio, golpes con palos de billar, la barra de un bar destrozada, una puñalada en el hígado, rabia.  

Ese es el precio de esta reunión, la pregunta entonces es ¿para qué volver?

El Dr. Carl Jung alguna vez dijo: Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma.”

Mark Renton regresa a casa y ahí se re-encuentra con aquellos a los que estafó, a la familia que abandonó, lo hace no por gusto, por necesidad, porque la conciencia cósmica lo orilló a hacerlo.

Dany Boyle y John Hodge regresan a hacer una película de Trainspotting y se puede sentir la necesidad para hacerlo, pues el contexto histórico y social que vivimos actualmente, era el indicado, se alineo de manera perfecta con el momento actual en la vida de los personajes para contar esta historia, sobre una generación que se enfrenta al mundo moderno, con una serie de limitantes que tienen génesis en las decisiones que tomaron de jóvenes y que a su vez se encuentran con una generación de jóvenes que parece ser idéntica a la suya. Esto lo plasma de manera maravillosa Dany Boyle, cuando pone a la vieja pandilla en un antro entre un montón de veinteañeros borrachos y drogados que entonan al unísono Radio Ga Ga de Queen, con todo y su respectiva coreografía, misma a la que también se unen.

Aquí es donde me acordé de los Shore, si han tenido la oportunidad de ver el programa (seguramente no, pues sé que ustedes si son personas de provecho y de bien) sabrán que el concepto del mismo es básicamente poner a unos millennials super borrachos, super calientes y ver qué pasa. Después de ver un par de temporadas (ya sé, no tengo perdón), me he dado cuenta que este ejercicio aparte de ser un éxito en ventas, resulta ser bien interesante pues género en el grupo de Shores una filosofía de vida, tomando como punto de partida la peda, como le dicen. Podríamos tomar como ejemplo el famoso “hagas lo que hagas, quítate las bragas”. ¿Se acuerdan del “Choose Life”? De nuevo, no estoy comparando, pero el mensaje es claro

Sigue una filosofía. Critica a las otras generaciones, cree que la tuya es la única, la que cambiará las cosas. Coge, vive. Utiliza las herramientas que los avances tecnológicos te ofrece, haz tu vida en ellas si quieres. Deja a tu familia de sangre, de hogar, que tu filosofía haga de tus amigos tus hermanos, tus padres, tus hijos. Ve a Starbucks y compra bebidas con colores maricas a precios exuberantes. Rayate la piel hasta que tu color se pierda junto al sentido. Has de  las relaciones polígamas tu filosofía de vida. Viaja, no trabajes, no te encierres en una vida rutinaria como la de tus padres. Que tu filosofía ponga siempre a las experiencias sobre el dinero. Has con tu tiempo todo lo que quieras y lo que no, al final, las filosofías se cobran con tiempo.

El cine es un bálsamo del tiempo, decía Andre Bazin.

Dany Boyle sabe que la generación de adultos actuales, es aquella a la que le fascino vagar por el abismo, aquella que eligió la vida, hasta que era muy tarde, por eso la pone en un mundo en el cual ya no encajan, en un mundo en el que ellos mismos no son más que una versión exagerada y burda de lo que eran, algo que en México llamamos “chavo ruco”.

Tenemos a Mark tratando de ligar a una muchacha que tiene la mitad de su edad. Simmon tratando de emprender un negocio relacionado con la prostitución. Spoud un hombre que no encaja en su hogar, pero si en las drogas. Bigbie un hombre viejo, cuya mayor preocupación en la vida es coger y chingarse al prójimo…ah y enseñarle estos “buenos” valores a su hijo.

Aquí fue cuando me acordé que en Acapulco Shore el objetivo de los integrantes es salir de fiesta y ligarse a personas, que entre más jóvenes mejor. He escuchado en el programa más de una vez, la “maravillosa” idea que sería tener un burdel. Todos ahí han mencionado sentirse más en familia entre ellos, que en sus respectivas casas. Coger, ser el más mamado y chingarse al otro en beneficio del propio, es la filosofía de vida de cada uno de los integrantes en Acapulco Shore. Incluso encuentro cosas más perturbadoras, como Potro proclamándose como el jeque de la casa, el único con el derecho de tener relaciones sexuales con las mujeres en la casa. Las chicas, que hacen uso consciente de su cuerpo y sexualidad para obtener dinero para seguir la fiesta.

¿Verdad que la imagen que les puse al principio ya no luce tan descabellada?

La película acaba en el momento en que la generación vieja, decide aceptar al tiempo y sus consecuencias, aceptan el cambio, se transforman y observar como la nueva generación sigue patrones, pero también rompe otros. Este es el momento en el que podemos hablar del madurar de una generación, ese es el momento que Dany y John logran embalsamar con un exquisito lenguaje cinematográfico.

Nos leemos en la siguiente

Aldo Patlán