Marta, una chica deprimida y desorientada, soñando con que algún día encontrará aquello que siempre anhelaba con ansias; el amor.

Un día conoció a un chico muy apuesto. Ella le gustaba y él a ella, salían, se divertían y parecían estar enamorados… Todo ese tiempo eran solo besos y abrazos, Marta no estaba lista para dar el segundo paso, el chico le rogaba a Marta que se acostara con él pero Marta no quería, hasta que dejó de pedírselo, desde ahí el chico se puso distante y cortante, no le contestaba los mensajes, nunca estaba en casa, hasta que en una noche, Marta por casualidad iba saliendo de una tienda de comestibles, a lo lejos, ve el auto del chico, ella se acerca y no creía en lo que veía, su novio estaba teniendo relaciones con otra chica, Marta le gritó, diciéndole todas clases de malas palabras, el chico solo le respondió “tú nunca quisiste tener esto conmigo”, Marta sale corriendo, se fue llorando, desilucionada y muy enojada.

Después de caminar un rato, se sentó en un banca bajo la sombra de un árbol, en un pequeño parque. intentaba secar sus lágrimas, pero no podía, no podía dejar de llorar, después de varios minutos de tristeza, se le acerca un hombre.

– ¿Que te sucede, estás bien? ¿quien eres? pregunta el hombre.

-Vete… Dijo Marta con la voz temblorosa.

-¿Estas llorando por alguien?

-Eso no te importa. – no nos conocemos, respondió Marta.

-Me llamo Ramón. Ramón extiende su mano para saludarla, Marta responde del mismo modo. Ahora ya puedes irte…

– Dime qué te sucede, ¿te puedo ayudar?, está bien, me iré, espero dejes de llorar pronto.
– Oye! Espera, perdóname la verdad, es que vi a mi ex novio con otra. Dijo Marta

– oh entiendo querida… ¿Cómo te llamas? dijo Ramón.

– Me llamo Marta.

– mmm Marta… Lindo nombre. – ¿Por qué estás aquí? es que no puedo evitar ver a una linda chica llorar.

– Si, lo siento.

-¿De qué te disculpas? Vine y me acerqué para ver si podía ayudarte.

– Si, que lindo de tu parte.

– ¿Quieres caminar conmigo?

– Vamos, solo será un paseo.

– Esta bien, vamos.

Caminaron, luego Ramón la lleva a un lindo y lujoso restaurante, se sientan en una mesa y piden la comida, después de varias horas en el sitio, tras risas y diversión, salen del lugar, Ramón la invita a un bar, Marta acepta y se va con el. Ya en el bar, Ramón pide una botella de whisky, bebida tras bebida, Marta terminó ebria.

Pero después se fueron del bar, mientras que Ramón la sostenía, ya que se tambaleaba de un lado a otro. Marta lo invitó a su casa, Ramón le dice que “no, que sería muy inapropiado ir, menos si estás ebria…”Marta solo insistía hasta que Ramón acepto ir. Ya en casa, Marta sirve varias botellas de licor, Ramón le dice que debería bajar un poco las bebidas, pero Marta solo quería beber y beber.

Dice Marta, ebria y sin saber lo que decía.
– Duerme conmigo… ¿Si?
– No es muy apropiado eso señorita Marta.
– ¿Que dices? Vamos. Te lo haré tan duro que te dolerá más a ti. Afirmó Marta.

Se lanzó encima a Ramón, empieza a desvestirse, Ramón no aguantó también se dejó llevar, sus manos recorrían a Marta, quien seguía ebria pero estaba consciente, sabía perfectamente lo que hacía, ella estaba intentando desquitar el enojo de la infidelidad.

Al otro día, Marta despierta y Ramón ya no estaba, Marta se sentía mareada y con dolor de cabeza, de la nada empezó a vomitar por todos lados, después a su derecha, había una nota, la tomó.

“Me tuve que ir, lo siento Marta, espero no lo botes a mi hijo, regresaré por él, haré que esten bien, lo prometo, pero por ahora, cuida a nuestra criatura” .

Marta no entendía nada de lo que sucedía. Después va al baño, vomitaba seguidamente, vómito tras vómito, de pronto se atraganta con lo que parecía ser un hilo, Marta lo agarra y empieza a sacarlo de su garganta, sacaba y sacaba parecía que no acababa, hasta que al fin acabó y se formó una gran bola de hilo, en ese momento, Marta se lanzó al suelo y empezó a llorar.

– Cuídalo. Dice una voz gruesa y profunda.

Después de tantas lágrimas, Marta se levanta y se va a la cocina, se quedó mirando al lavado, en modo pensativa, en esto siente que alguien la miraba desde atrás, pero no había nadie, toma un vaso y lo llena de agua, en esto una voz sale de la nada.


Desde ese momento Marta se volvió completamente loca, escuchaba esta voz día tras día, no salía de casa, no quería visitas, se olvidó de todo, cada día su estómago crecía más y más, Marta asustada, no podía abortarlo por qué esta voz la amenazaba con que se la llevaría, así que Marta solo lo cuidaba. Pasaron 9 meses y el bebé ya estaba apunto de nacer, Marta ya se había acostumbrado a esta voz, que incluso formaba conversaciones concretas, como si fuera una persona con quién estuviera hablando. Estaba en la cocina sentada en la mesa, comiendo, mientras que hablaba sola, pero no del todo, de pronto siente su estómago como si fuese a estallar, se lanza al suelo, y se retorcía de dolor, después de la nada, entra Ramón, con los ojos rojos profundos, “Regresé por mi hijo, hiciste bien en no botarlo, no te hubiera perdonado, serás recompensada, siempre cumplo lo que pactó, siempre… que cumplen lo que pido”. ella descubrió que a quien ella llamaba Ramón, pertenecía la voz que la atormentada, el hombre entonces tomó al bebé y salió de la casa, Marta se quedó llorando sin poder despedirse de su hijo, entendió que se entregó al diablo.

Anónimo.