Realmente ” Hay algunos amigos” fue el buen pretexto para reunir a esta legión de testarudos, al hacerlo a través de esta conmemoración musical al amigo, el Cantautor David Alberto Soraiz Salazar, recientemente fallecido. Siendo el punto de encuentro el Rinoceronte Enamorado.

En donde se dio “este bonito encuentro de cantantes, de colegas y amigos del jefe Don David, David Soraiz, no hay mucho que decir, hay mucho que cantar, mucho por recordar y disfrutar de este encuentro alrededor de la memoria del jefe David Soraiz ” como lo comentaba Diego Soraiz. En donde no se terminan las canciones y palabras de Don David.

Como bien lo diría Rafael Catana “Hemos viajado muchos kilómetros, para festejar la memoria de David, que desde antes de 1975 empezó a trabajar las canciones. Y si una ciudad o un país no festeja a sus artistas, algo mal está pasando”, al compartir tres canciones con su voz aguardentosa, su peculiar forma de hacer canciones, para esta ocasión fue arropado por Carcará en la armónica y Julio Parga en la guitarra.

Quien cede este escenario para dejarse escuchar por primera vez en estas tierras potosinas del revulsivo cantautor poblano Arturo Carcará.

“Hoy celebramos su vida con algunas rolitas y también venimos a acompañar a su familia en estas circunstancias en lo que lo único que nos queda como carnales que hacemos música, es rolar unas rolas como si estuviera David con nosotros”.

Así como también es “lo que celebramos ahorita, a los que nos dedicamos a la música independiente, a la organización, a las personas que crean y hacen los espacios, eso es también lo que homenajeamos hoy. David también significa eso, la convivencia, la colectividad y el compartir las narrativas y las formas de crear. Entonces yo celebro mucho el compartir”.

Al rememorar su contacto con Don David, al caminar junto a él en la noche en uno de los barrios bravos de esta capital poblana, con el pretexto de visitar a sus hijos David y Diego. El poblano reconoce que el homenajeado es uno de sus grandes grandes influencias.

En esta noche, compartió tres canciones de su autoría, así como una del buen David.

Bien arropado, con su guitarra y voz, regresa después de 20 años a esta capital potosina, el cantautor Armando Rosas, para interpretar tres rolas y ser confirmadas por este puntual comentario de uno de los asistentes ” este es el bueno mi amigo”, el cual lo corrobora con un movimiento de su cabeza.

“Yo creo que es importante que crear y recuperar la memoria de los compositores que han contribuido a la cultura de este país”.

Al reconocer y agradecer que David Soraiz tuvo el valor y el coraje de traerme cuando yo no tenía público aquí, pero a él le encantaba el proyecto que yo tenía, pues se hizo en un salón de fiestas y eso habla de la energía que le ponía a las cosas de las cuales él estaba convencido, lo cual le agradezco que mi música haya sido importante para él y traerla a como de lugar a San Luis Potosí”.

Entre el gozo y el compartir no solo sus canciones, sino el pretexto de escribir un texto de fraternidad que se convirtió en canción, el cantautor poblano Carlos Arellano, se lo canta y lo comparte entre este nudo en la garganta que lo diluye con un trago de mezcal, el cual se lo brinda.

No sin antes comentar, “muchos de ustedes saben o algunos de ustedes saben, que un paso obligado mío por San Luis Potosí, es que debería de estar con David, pues ahora vine y estoy con él” para dejarse escuchar este solidario aplauso, mientras Arellano acomoda algunas papeles en el atril.

Al recordar que “cada vez que venía lo buscaba, nos veíamos y platicabamos. La penúltima vez que estuve en San Luis Potosí, lo busqué, estuvimos con sus hijos y anduvimos circulando por la ciudad de noche”.

“Pues siempre nos quisimos mucho y creo que fui correspondido, creo que nos quisimos mucho y eso es lo tengo claro. Son tus carnales, tus cómplices, tus hermanos que vas haciendo a través del tiempo; además había cosas en comunes, una edad parecida, que si somos de la generación aunque él era un poco mayor pero finalmente de la generación. Una generación que vivió cosas comunes y además teníamos intereses comunes, sí había una preocupación por el lenguaje y es muy claro que las canciones de David, es decir, no escribía a lo loco, era un tipo culto, entonces parte de eso eran nuestra pláticas alrededor de la canción”.

Para cerrar esta fiesta no solo con estas anécdotas que se acumulan, aunado a estas canciones vibradas y compartidas, A tres voces: José Antonio, Julio y Darío Parga se unen bajo la pauta de celebrarlo y a su vez agradecerle a David Soraiz Salazar, al interpretar sus canciones: -Ahora por calle Hidalgo-, -Siete años y un día-, -Preguntas y deseos-, -Se va quedando sola-, – Si me pierdo ahora- y – Hay algunos amigos-.

Al final en una sola voz de sus amigos que lo quisieron mucho, con -Barco de fuga-, en donde quedó de manifiesto este enorme amor de amigos que convivieron en muchos espacios alternativos haciendo canción y ante todo este gran ser humano.

Cómo recordar José Antonio Parga que continúa esta serie de conciertos en su memoria, con un segundo concierto, este 6 de Marzo en el Teatro Polivalente, en donde se dará este encuentro muy afectivo con David Haro, Rafael Mendoza, Gabino Palomares, Los Parga y este baúl de los trebejos que reúne a todos aquellos proyectos que iniciaron con David o se encontraron con una producción cantando y grabando.

David Soraiz nace en Magdalena de Kino, Sonora, el 6 de abril de 1954. Durante 8 años, a partir de 1976, se hace cargo de la coordinación del Taller de Música Folklórica del Departamento de Difusión Cultural de la UASLP. En 1981 su canción “Se va quedando sola”; pasa a la final del 1er. Festival del Canto Nuevo. En 1984 ve la luz la producción fonográfica “Vamos juntos”; de Amparo Ochoa. En ella aparece su canción “Epitafio a Juan N.”

En 1998 realizó una serie de presentaciones en Peñas de la Ciudad de la Habana, Cuba, invitado por la Casa de la Cultura de Plaza. En agosto del año 2000 fue invitado a participar en el 1er. Festival de Trova Contemporánea, al lado de 15 de los más representativos exponentes de este género en nuestro país.

En 2010 se presentó en el Teatro de la Paz “Soraiz y la otra escena”, espectáculo escénico musical donde las canciones de Soraiz son el eje en el que gira un carrusel de personajes – músicos y agrupaciones, en una diversidad de ritmos y voces.