Juan, Pedro, Mariano, Ángel y Roberto eran amigos, se conocían desde la primaria, esa noche era cumpleaños de Ángel, el número 23, uno de ellos había preparado una sorpresa.

Así que pasaron por él, se fueron a casa de Roberto, quien preparó en su casa una celebración diferente, llegando a su casa, lo primero que hizo fue destapar una botella de Tequila, sobre la mesa estaban 5 caballitos, cada uno se tomó un shot, los necesitaban para agarrar valor, entonces el cajón del escritorio, tomó 3 veladoras y sacó una ouija, Juan que era muy miedoso dijo que no quería jugar, pero Mariano afirmó “Todos te hemos seguido en tu locuras, acuérdate cuando nos robamos la patrulla para ir por unos tacos y que casi nos atrapan o cuando nos escapamos del campamento de verano para que vieras a María, siempre jalamos a todo, ya sabemos que esto es el sueño de Ángel, vas a jugar”, Juan se quedó en silencio.

Habían comprado la ouija desde meses antes, pero no se animaban a jugar, habían escuchado muchas historias trágicas, pero decidieron que fuera en una ocasión especial, esa noche lo era.

Pedro encendió las veladoras, Mariano colocó en cada lugar un caballito con tequila, se sentaron y en el centro colocaron el tablero de la ouija, Juan de un trago se acabó lo que tenía en el vaso, respiró profundamente y dijo “Va, pues ya que”.

Colocaron sus manos sobre el tablero de ouija, el primero en preguntar algo fue Mariano, quería saber si terminaría casado con Alejandra su novia desde 3 años antes, se movió a donde decía NO, dijo ya no se pasen no me estén haciendo bromas, neta quiero saber. Todos dijeron yo no fui, en ese momento Ángel gritó “Si hay alguna presencia del más allá, manifestate”. En ese momento se escuchó un fuerte golpe en la ventana, todos se pararon a mirar, pensaron que había alguien queriendolos asustar, pero la calle estaba vacía.

Juan seguía callado, se le notaba asustado, volvieron a colocar las manos todos en el tablero, esta vez quien preguntó, fue Pedro “¿Dime si tendré mi propia empresa?”, se movió de nuevo el tablero, pero esta vez apuntó un Si. Pero Ángel otra vez gritó “Si hay alguna presencia del más allá, manifestate”, esta vez como si el fuego de las veladoras creciera se formó un rostro, se acercó a la mesa gritó “Aquí estoy”.

Todos quedaron inmóviles ante esta afirmación, no pudieron preguntar nada más del miedo que tenían, lo que sea que se haya aparecido comenzó a carcajearse, se burlaba de aquellos jóvenes que palidecieron, de pronto se esfumó, entonces Ángel reaccionó “que susto nos metio ese fantasma” afirmó. Todos comenzaron a reír, con una risa nerviosa, menos Juan quien no dijo una palabra, quedó en shock, todos se asustaron al darse cuenta que no se movía y que su mirada parecía perdida, se asustaron tanto que llamaron al 911 pidiendo ayuda, llamaron también a los padres de Juan, quienes llegaron al hospital, estaban furiosos, afirmaban que ellos habían drogado a su hijo y que por eso había quedado. Presentaron una denuncia en contra de los jóvenes amigos, pese a que ellos explicaban una y otra vez tal cual habían sucedido las cosas, pero nadie les creyó.

Le realizaron estudios a Juan para identificar qué tipo de droga había consumido, pero el resultado fue negativo, no pudieron demostrar que había sido por la droga, su familia no les dejó acercarse nunca más a sus amigos, lo internaron en una clínica psiquiátrica.

Los años pasaron y Juan no se ha recuperado, sigue igual como si estuviera ausente, Mariano efectivamente no se casó con Alejandra, ella se quedó con Roberto, Pedro si tiene su propia empresa, Ángel no supera, la culpa por el estado en que quedó Juan.