Dementor en la recamara.

San Luis Potosí, S.L.P.

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Esa noche me dispuse a dormir como cualquier día, la ventana de mi recamara daba al patio y mi cama se encontraba de frente a la puerta, la puerta estaba en la esquina de la derecha de la pared y a un costado algún mueble, rodeado del orden un tanto alterado natural de estar en los 20 de la vida.  

Con anterioridad había experimentado eso que llamamos “se te subió el muerto”, en alguna ocasión leí que era a causa del estrés y que la solución era simplemente relajarse en el momento de aquella sensación.

Aquella noche estaba recostado de lado con dirección hacia la ventana por lo que en algún momento pude percibir la luz del día, pero, no podía moverme ni expresar ningún sonido, ninguna palabra, recordé lo leído y comencé tratar de ir despertando de a poco e irme relajando, en algún momento me di cuenta que estaba despierto, que estaba consciente pero mi cuerpo seguía rígido, me sentí confundido de no saber a ciertas que sucedía y me rehusaba a abrir los ojos, mientras pasaba por esa confusión continuaba sin poder hacer ningún movimiento, analizaba cada parte de mi cuerpo y no obtenía respuesta, repentinamente mis manos se colocaron hacia abajo con demasiada rigidez y tensión, mis manos se extendieron quedando abiertas junto a mis piernas, recuerdo perfectamente esa sensación, acto seguido y súbitamente mi cuerpo dio un giro quedando boca arriba totalmente rígido y derecho, en dirección hacia la puerta, mi temperatura corporal comenzó a bajar, era muy cercano a tener la presión baja, tenía una sensación de estar un tanto frío, en algún momento comencé a temblar y sentía como seguir bajando la temperatura.  

En ese instante me convencí de que efectivamente estaba totalmente despierto, experimento algo para nada agradable, abrí los ojos y lo que vi fue una especie de vestimenta ahí estaba, frente a mí, flotando, hasta donde recuerdo no tenía rostro, mi cuello se estiró un poco hacia atrás, recuerdo aquella rigidez, aquel episodio continuó con aquel ser absorbido, sacando algo verde amarillo de mi, era como un hilo que continuaba sacando, como si algo estuviera siendo absorbido por aquel ser o ente, mientras más avanzaba más débil me sentía, dentro de todo aquel frío, sentía una presión en mi muñeca derecha, ni siquiera sentía miedo, pensaba que el miedo alimentaria o salir de ese horrible episodio, escuche una voz que en mi oído derecho: “reza” y así fue, comencé a rezar, la verdad no me se en orden perfecto el padre nuestro, pero lo se desde mi fé, comencé a rezar  uno tras otro, uno tras otro, sin pausa y cada vez más rápido, sentí que no era yo quien rezaba, continúe, rezaba muy rápido, casi al termino del rezo, estaba hablando en otro idioma de forma vuelvo a repetir, muy rápida. 

Mientras rezaba, tenía un cúmulo de sensaciones, la temperatura continuaba bajando, sentía mi cuerpo débil, pero tenía una sensación de fortaleza y confianza en que saldría bien librado. Después de estar rezando, de pedir que aquel ser, ente o lo que fuera se alejara, lo veía repentinamente corto su acto de estar absorbiendo, vi como  aquel hilo verde se cortó, veía incrédulamente y asustado, como empezaba a disminuir su tamaño, y justo donde se unen las paredes, la puerta  y el techo, en el esquinero de la recámara, el esquinero derecho viéndolo desde adentro, desde mi cama, se abrió, digamos un agujero, era como un vórtice negro, y así sin más, se fue súbitamente, aquel espacio se cerró y el cuarto quedó en su normalidad. 

Quedé pasmado, estaba agitado, asustado, mi temperatura comenzó a subir, no daba crédito, no creía que aquello hubiera sucedido, de un momento a otro salí y afuera todo era como cualquier otro día, estaba pálido. Ese mismo día acudí con un señor que se dedica a lectura del tarot y trabajos. Apenas toque el timbre, se asomo por la ventana y solo dijo “ya sé a qué vienes, tú tranquilo”.

Después de unos días le conté a un amigo; “jajaja era un dementor, eso te pasaba por ver Harry Potter” no entendí el chiste, él pensaba que era un mal sueño o algo, producto de haber visto la película, pero no había visto ni la primera. Fuimos a un ciber y me mostró lo que en el film era un dementor, “eso fue  que vi”, efectivamente, era idéntico a aquella visita que había recibido.