Una historia real…

Nos mudamos a una casa antigua en la zona centro de la ciudad, de esas de donde abundan las historias de fantasmas, en ese momento era incrédula, me reía de esas historias.

Mis padres, mis hermanas y yo, estábamos contentos, era una casa grande pero muy vieja, me gustaba, lo extraño sucedió desde el primer día ya que colocaban la consola en al lado izquierdo del salón, salimos de la habitación y al regresar la consola estaba del otro lado, mi papá la regresó tres veces, hasta que decidió dejarla del otro lado, luego se quedó en silencio, pensando, de pronto rompió el silencio exaltado, dijo “Hay que excavar”, dijo nos están avisando que hay algo ahí, lo hicieron excavaron y encontraron unas fotografías dentro de un cofre y algunas cartas, nada de valor, siguieron excavando, encontraron un cuerpo de mujer por la ropa que tenia, después lo llevaron al cementerio.

En ocasiones se movían las cosas o se desaparecían; una noche ya estábamos en la cama, en la misma habitación  dormíamos mis hermanas y yo, esa noche de pronto vimos una mujer en la orilla de la cama de Ana mi hermana menor, nos quedamos mudas del susto, de la nada se desapareció, claro que nos dormimos las tres en la misma cama, teníamos tanto miedo. a la mañana siguiente les contamos a nuestros padres, mi papá nos dijo la próxima vez que aparezca  pregunten ¿si hay un dinero en esta casa?, nos reímos con esa risa nerviosa, lo que nosotras queríamos era que no volviera a aparecer.

Una tarde regresamos de la escuela, con mucha hambre, mi madre ya tenia la mesa puesta, nos sentamos a comer, estábamos todos sentados, escuchamos un fuerte ruido corrimos al patio, se había caído una maceta, no nos explicamos cómo sucedió la maceta era muy pesada y estaba en el escalón del otro lado, mi mama la reemplazó por una mas grande, que volvió a aparecer rota en el mismo lugar, fue cuando pensamos que era raro.

Una noche estábamos en nuestro cuarto, sentadas en la cama platicamos y nos reíamos, de repente vimos cómo tiraban los libros de una repisa, como si los lanzaran, pero no veíamos a nadie, nos abrazamos y comenzamos a rezar, hasta que los libros dejaron de moverse, entró mi papá cuando escuchó el escándalo, le contamos lo sucedido y volvió a decir la próxima vez pregunten ¿Si hay un dinero en esta casa?, nos quejamos de que esa fuera su preocupación, pero la siguiente vez que  comenzaron a moverse las cosas solas, preguntamos, pero no paso nada, de pronto un ruido nos asustó, corrimos a ver qué pasaba, otra maceta cayó en el patio, después cenamos y nos fuimos a dormir, como a las 3 de la mañana, nos despertamos al escuchar a mi hermana Carmen susurrar algo, no comprendíamos lo que decía; no podíamos creer lo que veíamos, Ana y yo nos paramos a un lado de la cama de Carmen, mientras ella levitaba sobre su cama, como unos 20 centímetros de altura, pálida, sin poderse mover, su cabello se movía,  solo unos minutos, que para nosotras fueron eternos, gritamos pidiendo ayuda a mis papás, cuando entraron al cuarto le dijimos todo lo que pasó, hasta ese momento Carmen pudo hablar, dijo que la mujer que habíamos visto le hablo y le dijo que donde caían las macetas había dinero y un cuerpo, que podíamos sacarlo, pero que a cambio que ella tenia que quedarse en su lugar, mi papa se quedo callado, se sentó sobre la cama, se veía angustiado, no dijo nada.

Nadie dijo nada respecto al incidente en semanas, solo nos mudamos de casa, cuando llegamos a la nueva casa, mi papá nos abrazó y dijo que nada era más valioso que su familia, no quiso saber de tesoros enterrados después de eso.

Dicen que cuando recibes un regalo, siempre tiene un precio, hay que tener cuidado con lo que se decide aceptar.