Esta historia, nos dice quién la envía sucedió en el 2017 en la ciudad de San Luis Potosí, María tenía 16 años.

María nos narra:

“Me quede sola en casa, era frecuente mi madre llega tarde de trabajar y ese mi papá había salido con unos amigos, mi hermana con su novio. Así que preparé palomitas y me senté en la sala para ver una película, escogí una de suspenso, recuerdo bien porque nunca vi el final, ahí estaba en pleno noviembre, cobijada comiendo palomitas, la casa estaba con las luces apagadas, me paré por que mi teléfono celular se había quedado sin batería, lo conecté y regrese a mi lugar, cómodamente disfrutaba, cuando de pronto un ruido se escuchó en el patio trasero de la casa, me asomé por la ventana, solo se veían los árboles, no hubo nada raro, después volví a escuchar ruido la verdad ni me moví, pensé que era el gato del vecino que en ocasiones viene, seguí viendo la película. De pronto escuche el crujir del piso de madera, pensé que mi mamá había regresado, volví a escuchar la madera crujir pero esta vez muy cerca, cuando intenté levantarme no pude, me paralice cuando lo vi, ahí parado frente a mí, era un hombre moreno como de 35 años, con un cuchillo en una mano y con la otra me jaló, comenzó a tocarme mientras con el cuchillo me amenazaba, quería defenderme pero tenía miedo que me matará, mis lágrimas solo brotaban pero a él parecían gustarle, con el cuchillo cortó mi blusa, sentí tanta impotencia al no poderme defender, solo quería que se detuviera. Se escuchó una puerta que cerraba, esperaba que fuera alguien de mi familia que llegaba, pero no. El silencio era aterrador, solo escuchaba su maldita respiración agitada, se desabrocho el pantalón y peleamos por mi pantalón, con una mano lo sujetaba mientras él lo intentaba bajar, pero mi mirada hizo que el se detuviera, mis ojos expresaban el terror, cuando vi la silueta de un hombre acercarse, Dios eran dos, que horror y yo ahí sin siquiera poder gritar, pero de la silueta se acercó más entonces me di cuenta que era un fantasma o algo así, su cuerpo se estiró hasta llegar a mi rostro grite no puede evitarlo, no me importó el cuchillo del hombre que intentaba violarme, cuando el volteo, como un tornado lo aventó hasta la pared, el hombre aterrorizado pálido yacía en el suelo, aterrado lentamente se levantó, la traslúcida silueta se veía flotar, el hombre cuando finalmente se encontró de pie, corrió a la puerta, dejando el cuchillo tirado y salió de mi casa, dejando la puerta abierta, corrí a cerrarla, recuerdo que repetía decía en voz baja gracias, gracias, gracias, no podía parar de decirlo. Lo que haya sido me defendió de una violación, cuando regresó mi mamá estaba en el sillón llorando, le platiqué lo que sucedió, fue a la cocina sacó una veladora la encendió y comenzamos a rezar, dijo que era la manera de agradecer a un fantasma, no sabíamos su nombre, pero pedimos que llegará a la luz, lo hicimos 7 días consecutivos. No hemos tenido ningún otro incidente parecido. Desde entonces cada 2 de Noviembre colocó una veladora, aún que no tengo palabras para expresar mi gratitud”.