Con una colección paleontológica y biológica que reúne unas tres mil piezas, entre fósiles y huesos de animales y plantas, y un área que alberga unas 500 especies vivas, a las que se busca reintegrar a su hábitat natural, el Museo del Desierto en Coahuila cumplirá dos décadas este 25 de noviembre.

Aunque los cuatro pabellones de este recinto, diseñado por el arquitecto Francisco López, abordan temas como el desierto y sus habitantes, evolución y biodiversidad e incluso fauna gigante extinta, son los dinosaurios que habitaron en este estado norteño hace 83 millones de años los que más han llamado la atención de las 300 mil personas que lo visitan cada año.

Y no es para menos. El primer pabellón exhibe las réplicas exactas, científicas, de huesos y fósiles de dinosaurios como el Pico de Pato, el Sabinosaurio, el Tiranosaurio Rex y hasta el Velafrons Coahuilensis, especie endémica de la entidad; además de las maquetas al tamaño natural de estos fascinantes reptiles. Los huesos originales se encuentran en las bodegas.

“Es el museo de historia natural más importante del norte del país. Es el único que ofrece información detallada sobre el ecosistema del desierto chihuahuense, que abarca Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y parte de Puebla y Oaxaca”, afirma la maestra en Ciencias Gabriela García.

Quien trabaja en el área de Divulgación Científica y Proyectos comenta que esta iniciativa busca mostrar el acervo biológico y cultural, tanto presente como pasado, que hay en este ecosistema.

“Tenemos la idea errónea de que el desierto es algo inerte, sin vida, y es todo lo contrario. Queremos que la gente sepa cuáles son sus recursos y cómo lo puede aprovechar y, sobre todo, cuidar”, explica.

La bióloga destaca que también realizan investigación paleontológica. “Cuando se tiene un reporte, se hace trabajo de campo, se explora el área, se extraen las piezas y se traen aquí. Ahora, el público puede ver el proceso: cómo se bajan los materiales de la camioneta, cómo se limpian, se catalogan y cómo se hacen las réplicas para la exhibición y la científica, que se ingresa a la colección ya con datos”.

Señala que efectúan, además, importantes estudios sobre cactáceas en peligro de extinción y cuentan con una zona denominada Desierto viviente. “Ahí se resguarda la fauna decomisada por las autoridades, se cuida y se evalúa su posterior regreso a la vida silvestre en un lugar adecuado”.

Narra que entre los animales que han recibido se encuentran el oso negro americano, el borrego cimarrón, perritos de la pradera, zorrillos, coyotes, mapaches, tortugas, lobo gris mexicano, aves y hasta un bisonte.

García indica que actualmente laboran unas 82 personas en el museo. “Se acaba de renovar el área de paleontología. Pero la queremos crecer, pues muchos ejemplares no se pueden exhibir por falta de espacio; pero esto será poco a poco, pues se requiere una inversión de 80 millones de pesos”.

Asegura que la importancia de esta ampliación es que se podrían exhibir los huesos y las maquetas de los dinosaurios recién descubiertos, como el Yehuecauhceratops mudei, nuevo no sólo en especie, sino en género, hallado en 2017; y el Acantholipan gonzalezi, la única especie conocida del género extinto Acantholipan, que vivió a finales del Cretácico, encontrado en 2018.

Cuenta que otro proyecto a mediano plazo es la creación de un centro de investigación ambiental en Cuatro Ciénegas, y una sucursal del Museo del Desierto. “Estamos en pláticas con la Universidad Autónoma de Coahuila para trabajar más en esa zona única, pues conserva condiciones similares al origen del mundo”, dice.

Riqueza inexplorada

Héctor Rivera, jefe del departamento de Paleontología, afirma que aún falta mucho camino por recorrer en esta disciplina, pues Coahuila es el estado que tiene el mayor número de dinosaurios descritos en México; pero esto no quiere decir que no halla ejemplares en Chihuahua, Baja California y Michoacán.

“Falta explorar nuevos territorios. Ahora estamos estudiando lo que es la región carbonífera de Coahuila, ubicada en el centro-norte: Sabinas, Nueva Rosita, Múzquiz. La idea es definir algo más integral sobre qué dinosaurios había”, explica.

Especifica que en 1910 se descubrió en Coahuila el primer dinosaurio de México. Sin embargo, durante unos 50 años no hubo exploración. Y fue hasta las décadas de los 60 y 70 que se retomaron los estudios.

“Los restos más antiguos datan de unos 270 millones de años y se han localizado en el Valle de las Delicias. Pero todo el territorio, cerros y canteras, está lleno de fósiles. Es imposible declarar todo zona protegida, debe ser por áreas”, confiesa.

Admite que México está rezagado en estas investigaciones ante países como Canadá, Estados Unidos, China o Mongolia. “Aquí hemos descubierto apenas ocho géneros nuevos. Es importante apoyar la paleontología, porque sólo conocemos cuando mucho el diez por ciento de su riqueza”, concluye.