Cómo lo apuntará un conocedor no solo del rock progresivo sino en especial de esta banda italiana de Le Orme, no solamente fue una noche mágica al remontarnos a escuchar un concierto como se realizaba en los setentas, sino vivirla como tal.

Aunado a no ser solamente fue un hecho histórico para Aguascalientes, como se anuncia y recalcaba en voz en off, sino creo que también fue un acto vivencial y musical para aquellos testigos y gustosos que disfrutamos a una de las bandas icónicas del rock progresivo e indiscutible miembro de la tríada máxima del progresivo italiano originario (trilogía completada por Premiata Forneria Marconi (PFM) y Banco Del Mutuo Soccors, como parte de las actividades del Festival Cultural de las Calaveras en tierras hidrocálidas.

A pesar de los problemas técnicos en el teclados/ órgano de Michele Bonn quien cubrió cabalmente al virtuoso Tony Pagliuca, en conjunción del actual cantante y bajista Fabio Trantini, en donde si se extraña su genialidad tanto en su peculiar voz como interpretación del gran Aldo Taglapietra, pero aun asi lo cumple con creces Trantini y cerrar esta magia musical con el único integrante original, el baterista entusiasta y desmadroso Michi de Rossi.

Es de destacar que no solamente esta complicidad a través de canciones icónicas como: -Gioco di Bimba-, -Una dolcezza nuova-, -L’Infinnito-, -Cemento Armatto-, -Felona -, – Sorona-, -All infuori del tempo-, – Ritorno al Nulla -, sino de disfrutar esta candidez musical gracias al despliegue de este despliegue de pasajes instrumentales que referencia a este sinfonismo que conlleva a estas sutiles y envolventes atmósferas, sensaciones de dulce conmoción e intimistas, revestidas con un elegante colorido y gracias también a sus letras.

Las cuales no solo fueron agradecidos por un público convocado de varias partes de la República que se dieron a esta cita musical y vivencial, siendo el punto de encuentro la megavelaria de la Isla de San Marcos.

Todo gracias a esta genial banda Le Orme (“Las Huellas”) que se formó cerca de Venecia en 1966. Empezaron siendo una banda tremendamente psicodélica y con muchas influencias inglesas (que se notan mucho en su disco debut Ad Gloriam). Tuvieron algunos sencillos comerciales y les empezó a ir tan bien que en 1970 firmaron un contrato con Philips, para que sacaran un disco por año durante 10 años. Mientras todo se concretaba viajaron a Londres para aprender un poco más de música y se hicieron un trío (su mejor alineación: Aldo Tagliapietra, Toni Pagliuca y Michi Dei Rossi). A casi mediados de los ’70 decidieron empezar a hacer giras solos, tuvieron invitados super importantes (como Peter Hammill). Igual su disco In Concerto de 1974 es el primer disco progresivo italiano en vivo.

Indudablemente, valió la pena esta súbita travesía para volverse indudablemente en una de estas experiencias sonoras que se quedarán no solo en esta memoria auditiva sino también virulizarla y por tanto, generar un poco de esta esta sensibilidad musical en estos tiempos de sordidez.


Fotografías de Stephanie García.