ENTREVISTA A WILLIAM KANER FOTÓGRAFO DE GUERRA

   Tras un tiempo el joven fotógrafo se había acostumbrado al sonido de las metrallas y las granadas, al cruce de fronteras, a las mal pasadas pero sobre todo al miedo, ninguna excursión más allá de sus fuerzas lo detenía desde los sucesos en Túnez buscaba una oportunidad para cubrir lo mas posibles los levantamientos de la primavera árabe ,pero tenia un pronosticó y este era que casi todos los tiranos árabes caerían menos uno: Bashar Al Assad que tenia ya 15 años en el poder en Siria. Según me explica el ha sido maestro en la Universidad de Columbia Nueva York, en la cátedra sobre política del medio este.

Con un dejo de admiración Will me cuenta la historia de Bashar a su manera, tal vez como preparación a lo que será el momento definitivo de su vida como foto reportero de guerra y que le aconteció precisamente en esa convulsionada nación : ” Estudio medicina en Damasco pero se fue a especializar en oftalmológica en Londres en donde decidió quedarse a vivir, sin embargo debido a que su padre el también dictador Hafes Al Asad murió después de 29 años heredando el trono a su hermano mayor Basel, este a su vez falleció en un accidente automovilístico dejándolo a el únicamente como elegible al trono… a regañadientes regreso a ocupar el poder dando como resultado una catástrofe infernal para el pueblo sirio y el mundo entero, esta guerra civil continua hasta estos momentos…”.

Veo la excitación en sus ojos de periodista audaz, intuyo que algo lo marco en esa tierra, en guerra, algo que tal vez cambiaría su vida para siempre…

¿Que fue lo que viste en Siria Will, además te pregunto esto por las decenas creo que mas de 81 periodistas de todo el mundo que murieron en la revuelta debió haber sido un lugar atroz para un fotógrafo?

Kaner toma aire antes de responderme. incluso observo en el una mirada de tristeza y por un momento temo que esta a punto de estallar en llanto, pero se controla…

“Pienso en las gentes que han tenido visiones en su vida quiero decir visiones hermosas trascendentales de vida, sobretodo cuando estas te obligan a tomar decisiones fatales y te cambian desde lo más profundo…la muerte, ver la muerte siempre había sido aleccionador para mi, creí que tenia nervios de acero pero la locura llamada Siria y el afán por cubrir esta desgracia me llevo mas allá de mis fuerzas, de mis limites”…

Continua su relato mientras jala de un cigarrillo Camel en el calor de la jungla xilitlense… “Nos unimos en Damasco un grupo de reporteros de varias agencias y medios internacionales, había japoneses, ingleses y holandeses ,eran solo fotógrafos y algunos reporteros que excitados cubriríamos la batalla por los alrededores de la capital siria, las jornadas habían sido intensas entre el Ejercito Libre de Siria (ELS) y la tropas gubernamentales que hacían retroceder a los rebeldes en su afán por retomar la antigua Dimashq, la ciudad más antigua del mundo, la eterna ciudad del Jazmín, como se le conoce…”.

” Apenas salíamos al sur de la ciudad cuando el ejercito sirio lanzo un ataque de morteros y metralla despiadado contra la población ,por poco nos matan a todos, tras la refriega , el humo invadía un mercado en una plaza, las balas aun zumbaban por sobre mi cabeza, corrimos a refugiarnos en un callejón, agitados pañuelos blancos, los nervioso de punta…tras unos 30 minutos todo se calmó, la escena se aclaro, era dantesca había muertos y heridos por doquier sin embargo descubrimos a una mujer que hincada lloraba con su bebe muerto ensangrentado sin cabeza y sin pies…

Esa fue mi visión de muerte, vi al japonés y acercárse a la dama a tomar fotos, la escena era tan dramática y patética que corrí furioso y los aventé para ayudar a la madre en llanto, yo mismo me en llene de sangre y los abrace a los dos, ella y a su pequeño mutilado y los saque de la mira de los francotiradores, desde entonces ya no soy el mismo odio la guerra y no quiero saber de premios al mejor fotógrafo de combate, fue algo muy duro que nunca podre olvidar. Caí de nuevo en una terrible depresión postraumática “.

Recobra el aliento y me comenta que desde entonces regreso a Estados Unidos y se dedico a incursionar en otros campos de la comunicación como la moda, los largometrajes, los vídeo musicales e incluso fotografía especializada en viajes de turismo trabajando para revistas reconocidas como National Geograpich, T Magazine, The New York Times, Vice y Atlantic Magazine por mencionar solo algunos medios que han publicado su trabajo.

Le pido que me cuente por ultimo una anécdota de guerra de esas que mas allá de la tragedia quisiera compartir con los lectores potosinos, sonríe y amablemente me dice que no lo creería, risas, bebo mas liquido ámbar pido más cervezas y me hago el despistado, dejándolo libre a expresarse, me sitúa un poco en un contexto antes de la muerte de Osama Bin Laden en Paquistán… relata que cruzo hacia Jordania a donde regresaba constantemente a pasarse unos días más “civilizados” comer bien darse una ducha, entre tanta barbarie.

“Cerca de la frontera con Irak se veía una movilización impresionantes de ejércitos y tropas islamitas, claro ya me había a acostumbrado a ver soldados y a tratar con ellos alardeando privilegiadamente con mi gafete de prensa todo el tiempo… una tarde regresaba a mi hotel cuando me interceptaron unos militares vestidos de civil y me obligaron a ir en su vehículo Hummer negro blindado, me llevaron a una pocilga fuera de la ciudad y fueron muy amables conmigo”.

“Me indicaron que eran de la CIA y que sabían todo de mi, mi historia, todo lo que te he contado en este entrevista y que querían proponerme un trato : espiaría para ellos por tiempo indefinido en la zona haciéndome pasar como contratista estadounidense de construcción….trabajaría encubierto como informante, ni siquiera como periodista, sino como un acaudalado contratista extranjero lo que me ofendió y me pareció denigrante,humillante…me negué rotundamente, amenace en hacer valer mis derechos como ciudadano, hubo tensión, trataban de persuadirme que cooperara, pero yo soy un demócrata pacifista les gritaba y finalmente se hartaron de mi y me dejaron libre…”.