Entrevista Con El Guardián Wixarica

Real de Catorce, San Luis Potosí.

0
578

Entrevista con el Guardian Wixárika Del Cerro Quemado

Real de Catorce San Luis Potosí.

Agua sagrada, hija de la cúpula crucial entre oxigeno y nitrógeno cuyo lecho celestial es la atmósfera cristalina del desierto. Mazahuata donde sale el agua, se oye su cantar rumbo al Cerro Quemado allá en el desierto del Municipio de Real de Catorce en el altiplano de San Luis Potosi.

Regresé al pueblo mágico del Real de Catorce acompañado de el fotógrafo de guerra estadounidense William Kaner en busca de respuestas al problema de la amenaza que las mineras extranjeras mantinene con osadía y voracidad persistente sobre Wirikuta, lugar sagrado de los Wirrarikas, donde crece nuestra madre peyote el Taité Hikuri,lo que a obligado a la nación Wirrarika a abrirse al mundo contemporáneo para alertar a la humanidad sobre la importancia de mantener viva su cultura.

Me encontré con Chema y los dos Antonios provenientes de la comunidad de Bajío del Tule perteneciente a la delegación de San Sebastian, Municipio de Mezquitic Jalisco en la presidencia municipal del pueblo mágico.

Tras hablar en Wixarica entre ellos, muy ceremonialmente me dicen que aceptan que “Toño” el guardián del Cerro Quemado por tres años nos acompañe al sitio temprano por la mañana.

Llega puntual el guardián Antonio. Subimos a más de 2 400 mts. rumbo al lugar donde nace el abuelo sol. El Tau (sol) apenas si empieza a iluminar a las familias de peyote que crecen entre las matas de gobernadora atrás en el cielo, entre las holandas de las nubes, un halcón planea sobre nuestra cabezas,manadas de ganado y el cantar de los gallos dan al paisaje un tono paradisíaco.

Intento entender al guardián, ni psicoanálisis ni intelecto dialéctico servirán de nada, es preciso abrir la mente colocarse al mismo nivel de percepción, ya que soy como forastero en mi propia tierra, por lo que dejo que Toño mi guía y benefactor se explique asimismo: “Diez años de Jicarero u organizador de rituales del peyote en la Sierra Madre, encargado desde muy joven de velar los rituales en su grupo y viajar por los cuatro sitios ceremoniales Wirrarikas, Xapawleyeta (Isla de los Alacranes Lago de Chapala Jalisco) al sur. Huaxamanaka ( Cerro Gordo) Durango al Norte, Haramara ( San Blas Nayarit) al Oeste, Teakata ( Santa Catarina) al centro y Wirikuta en el este…”.

En el Cerro del Quemado contemplando el valle de Wadley, desde donde me explica vienen las peregrinaciones desde hace miles de años, a este punto cardinal, tal vez el más importante para su cultura ancestral.

Su principal miedo y el de los suyos es que los cerros que rodean al sitio sagrado y que según exploraciones mineras contienen vetas muy importantes de plata valuadas en millones de dólares canadienses sean devastados y que los mantos acuíferos sean en consecuencia contaminados ,así el hoyo sagrado (me señala un pozo de unos 7 metros) y en donde están las madres del agua se contamine y estas deidades invisibles al ojo mundano moderno, desaparezcan.

Insiste en muéstrame esta enorme piedra que simboliza la visión mística de su pueblo:

“El ojo más grande de la cara representan a nuestra madre tierra, el ojo secundario lo que llamamos el Ojo de Dios, el resto de la cara son los depósitos donde nacen las flechas y en los recovecos volcánicos se instalan las jícaras rituales que adornadas con cera y velas captan los mensajes de las diferentes familias wirrarikas que llegan hasta aquí a ofrendarle su vida al creador y dados de vida, el abuelo fuego”.

Piedra Sagrada cerca del cielo en el cerro del quemado. Desde hace ya más de 15 años los Wixárikas han mandado gente a cuidar el sitio natural protegido sintiendo la amenaza del ser humano, los falsos chamanes, los pseduo hippies y drogadictos de todas partes del mundo que vienen a profanar al Venado Azul con sus costumbres nefastas: el grafiti, alcoholismo y mundanidad que solo deja una cosa : que es lo que es y produce el ser humano.

Por Carlos Alvarez Gallegos enviado especial Alo San Luis.