Fotografía William Kaner AP (associated Press news)

 

Entrevista con el Guardian Wixárika Del Cerro Quemado

Parte 3 Real de Catorce San Luis Potosí.

    “Solo como un guerrero puede soportar el camino del conocimiento. Un guerrero no puede quejarse o lamentarse por nada. Su vida es un interminable desafió, y los desafíos no pueden ser ni buenos ni malos. Los desafíos son simplemente desafíos”, Carlos Castaneda.

El misterio del Cerro Quemado, el Águila salio del fondo del cerro desparramando la luz a los cuatro vientos, algunos wirrarikas no quieran la luz, eran los oscuros, intentaron matarla pero era tal el calor incandescente que los renegados al poder del esplendor y escaparon del amor, y desde entonces ardió el cerro, los dioses bajaron en el y levantaron cuatro velas, y una en el medio.
El Guardián Antonio se pone ceremonioso y en sus ojos brillan los barrancas y las montañas de la Sierra de Catorce, maravillosas obras de arte donde se guarda el alma metálica de los Wixaricas : ” El Cerro se estaba quemando y por entre la piedra grande aterrizo el Tau (sol) y se metió en la piedra ,este es un centro ceremonial muy intenso aquí venimos la nación wirrarika a ofrendar cera, jícaras, ojos de dios, pedimos por nuestra gente, pedimos curación, buenas cosechas al Tatewari”.
De los cuatro centros ceremoniales que ya te mencioné Carlos, agrega, Wirikuta es tal vez el mas importante, por que aquí crece el Tatéi-Hikuri (peyote) que es nuestra luz y sabiduría, cada años veite mucha gente desde las alejadas comunidades de la Sierra Madre Occidental de Jalisco, Durango, Nayarit y Zacatecas. Venimos en peregrinación familias enteras, abuelos, niños, mujeres.
Insisto en saber mas sobre su vida de  Jicarero, y de aspirante a Maracame, grado supremo entre los Huicholes: “Desde muy niño me eligieron como Jicarero u organizador de los rituales con el hikuri-teaxá, hay que viajar al oriente al desierto de Catorce, hay que ayunar y llevar de regreso el peyote a la Sierra”.
Nuestra tierra madre fértil o Tatéi Yurianaka que nos da maíz, calabazas, frijoles y amaranto requiere de ceremonias, a través del intermediario, Kauyumari o el espíritu de nuestro hermanito Venado Sol que se transforma aquí en Wirikuta en el cacto peyote que hay que transportar a Occidente, a mi me toco ser Jicarero, pero hay cantadores que armonizan en mayo allá en la Sierra Madre el baile o fiesta del peyote “Hikuri Neira”.
Le pregunto sin miramiento si aspira a ser algún día Maracame y de como es el proceso para la selección de este equivalente a lo que el llama “Sus sacerdotes, básicamente un Maracame es como un sacerdote para ustedes”.
“Como poder explicarlo, es un misterio incomprensible ya no indecible pero te lo voy a compartir, en el nivel de conciencia acrecentado en las rituales en que usamos el peyote no se usa mente ni palabra alguna, la comunicación esta en un nivel sumamente elevado, podemos ver la vida y la muerte, la enfermedad, la salud, el futuro, la sanación de nuestros males, todo se visualiza dentro del mitote ceremonial”.
“Es un mundo de causas en donde se fusionan inspiración y aspiración por llegar a ser Maracame, nadie nos elige, ni hay votaciones o preferencias políticas, nadie sabe como pero los Maracames van siendo escogidos por el Tatewari y la verdad es una experiencia y una responsabilidad terrorífica al que le toca ser escogido no tiene salida alguna, si lo podemos ver este asunto del lado positivo o negativo”.
El primer requisito es fulminante cinco años sin comer sal y sin tener sexo, después viene un viaje espiritual sorprendente, de mucha disciplina, pero se puede curar y hacer enfermar, por esos somos famosos los huirrarikas entre los indigentes de México por ser adivinos, chamanes, curanderos llámanos como quieras.
Pero Antonio no quiere especular sobre su futuro, hoy es el guardián del Cerro Quemado uno de los centros ceremoniales más importantes para su cultura apenas lleva seis meses y le quedan dos años y medio, tuvo que mudarse con su mujer y tres hijos al Real de Catorce, su misión cuidar, vigilar y alertar sobre la profanación de su sitio sagrado ya sea por extranjeros, nacionales y por su principal enemigo la empresa minera canadiense “First Majestic” y que se cumpla el amparo otorgado por un juez de distrito en la ciudad de San Luis Potosí a los wixarikas de No explotación minera.

Por Carlos Alvarez Gallegos enviado especial Alo San Luis.

Fotografía, by William Kaner AP (associated Press news).