CELEBRANDO 100 AÑOS DE LEONORA CARRINGTON 

La última de los grandes surrealistas

“Ser hijo de Leonora Carrington es el equivalente a ser hijo de un personaje extraterrestre, ella era tan distinta a todos los demás, es como haber nacido en un mundo de magia, rodeado por estos animales mitológicos, hablo de un concepto de magia que va mas allá, nunca a la que le tenemos miedo, a la que rechazamos, sino el estudio del subconsciente, del sueño, de visiones de acontecimientos bizarros cotidianos que muchas veces rechazamos, tratando de olvidarlos. En cambio, Leonora dio un paso adelante para explorar este mundo y catalizarlo en su arte surrealista resolviendo muchos conflictos y asuntos internos.

 A principios de abril de 1917 nace en Lancanshire Inglaterra Leonora Carrington, rebelde desde joven fue expulsada de dos escuelas, por lo que fue enviada por su padres a Florencia Italia a estudiar arte, de regreso al Reino Unido. Su primera pintura surrealista fue expuesta en la Left Bank Gallery, conoció a Paul Eluard, Aldous Huxley, Edward James, poeta y mecenas inglés que se trajo su obra a Nueva York para exponerla en la Pierre Matis Gallery en 1947, cuando vio el trabajo del pintor alemán Marx Ernest en la primera exhibición surrealista en Londres quedó impactada. Ese sería el punto de quiebre de toda su vida como surrealista.

Entrevistamos al hijo menor de Leonora, Dr. Pablo Weisz Carrington en el marco de las celebraciones nacionales en el centenario de su nacimiento, que incluyen diferentes actividades principalmente en la ciudad de México y que en San Luis Potosí se llevaron a cabo en el Centro de las Artes (CEART) con una exposición de grabados en el museo.

Pablo es uno de los hijos, además de Gabriel su hermano mayor que concibió Carrington con el fotógrafo Húngaro Emerico Chiki Weisz quien fue asimismo refugiado de guerra como ella, a quien conoció en la ciudad de México en los años 40’s.

Esta es la exhibición mas extraordinaria que he visto yo de mi mamá, y mira que hay pocos cuadros porque ya nadie presta sus obras, yo calculo que ella pinto poco, tal vez unos 170 cuadros existan en Japón, Europa en galerías públicas o privadas, así como en las colecciones personales de coleccionistas, quienes tratan de proteger los cuadros en el sentido metalizado de las cosas; en cambio esta expo aquí en San Luis es como abrir una ventana al hombre común para que se asome al mundo maravilloso de Leonora Carrington, son piezas únicas que están por encima de las bardas de personas que tienen enormes fondos y que poseen la mayoría de su obra

¿Cómo era Leonora Carrington como madre en el universo íntimo de su casa?

“Mamá, era como la pantera que protege a sus cachorros, era feroz para protegernos, nunca dejaba que nadie nos atacaran o nos hiciera majaderías, nos quería muchísimo, con ella era algo así como un mundo de “Let it be ” (dejado ser), en cambio mi padre era el que se encargaba del otro lado del asunto y de ponernos a estudiar, a hacer la tarea, le doy gracias, por que sin su disciplina nunca hubiera sido médico. Sin embargo nunca vi a una persona, mujer u hombre tan valiente y decidida como Leonora Carrington”.

La guerra tuvo un efecto catastrófico sobre mi madre, fue sintomática para ella, decía que la guerra estaba pasando en su cuerpo también y luego escapar de sus horrores a través del matrimonio humanitario con el escritor mexicano Renato Leduc en la embajada mexicana en España, para finalmente ser refugiada en un lugar en donde ya no estaban cayendo bombas, fue mágico; en México ella recuperó su magia sin este país ella hubiera muerto.

Sobre su relación con San Luis Potosí, como estado a través de su visita en el jardín escultórico “Las Pozas” en el municipio huasteco de Xilitla por invitación del excéntrico multimillonario Edward James a quien conoció en la playa de Acapulco Pablo nos comenta : “James era muy amigo de mi madre, fuimos juntos a Xilitla en donde ella pintó un mural … Sin Edward James hubiéramos estado hundidos en la miseria total, el comparaba los cuadros de mama en vid para que se desarrollará, por que normalmente la fama y el éxito para el buen artista llegan tarde, incluso hasta después de su muerte, con esos recursos económicos de James sobrevivimos e hicimos una vida”.

“Edward Llegaba a mi casa en Ciudad de México cargando todas esas maletas y con animales, boas, zorrillos y tucanes, mi madre se quedaba parada con una sonrisa viéndolo como si tal cosa, y de ahí se los llevaba a Xilitla, conocimos muy bien James tenia un gran sentido del humor, muy chistoso, aún oigo la risa del mecenas desde el comedor de abajo de mi casa en la calle Chihuahua Colonia Roma. La única que lo podía contener era Katy Horna (fotógrafa húngara avecinada también en México) porque ella hablaba mas rápido y se metía más en las conversaciones de esos artistas surrealistas en memorables veladas por donde pasaron además Octavio Paz, Remedios Varo, Alejandro Jodorowsky entre muchos…