Relatar sucesos entre los seres humanos ha sido básico en la transmisión de información y conocimientos. La comunión que se realiza a través de la palabra hablada escuchada por  el público expectante experiencia que abarca tres grandes géneros: el cuento, la leyenda y el mito. Es la memoria contada de manera oral directa con un sustento literario o histórico, que ha sido una tradición ancestral, relatos, cuentos a veces sacados del folclore popular no tiene límites ni temporales ni espaciales.

   En la ciudad capital del estado de San Luis Potosí han existido excelentes ejemplos del hábito de contar cuentos, narradores destacados por su entrega como el caso de la narradora Pilar Vélez que tras un largo proceso de esfuerzo y aprendizaje logró participar recientemente en el  14o Festival Internacional de Narradores de historias “Viva la palabra viva” en Neiva Colombia, representando dignamente a México junto a otros países como España, Ecuador, Francia y la propia Colombia.

 

  

Nos encontramos con Pilar en el café bar “Potosí Bristó ” en pleno centro histórico para conversar de cómo fue forjando su carrera artística hasta llegar a las grandes ligas de la narrativa oral: “Todo comenzó hace siete años  en el taller de narrativa de la maestra Ana Newman en arte y cultura de la UASLP en la biblioteca de la Facultad del Hábitat, lo que aprendía iba de inmediato y se lo contaba a mis hijos, haciendo todos estos cambios de personajes, me di cuenta que podía y me gustaba, me recordé cuando veía de niña el programa “sofiando”  Sofía Álvarez…” afirma.

 Continúa confesando su pasión de vida:  “La primera vez que me estrené ya narrando para un público numeroso fue en el primer festival narrativo “Huachichila” que lleva ya 4 ediciones, organizado por la misma maestra Ana Newman donde narré “La Vieja de Carcasona”  un relato medieval vox populi francés , ya parada frente a la gente, sentí la presión del respetable pero me di cuenta que todo iba bien y que la respuesta era positiva por lo que me sentí fascinada…” nos explica.

   Agrega que la experiencia narrativa oral requiere de ajustes que se van dando según la predisposición del público :” una narración, en mi caso, dura al menos una hora, pero en el caso de los niños no te puedes extender mucho pues podría resultar cansado, así puedes combinar varios cuentos cortos, me gusta mucho la tradición oral, los mitos que no tienen autor, como la “leyenda del Maguey” “La orejas de Conejo”, “ La llorona” entre otras, hay que salir a buscar trabajo a escuelas y universidades locales. Aunque la narración oral para adultos es otra cosa, es como hacer un espectáculo donde según el tema se puede combinar poesía y música…”

 

   

Al presentarse en Colombia narró el cuento de un colega suyo de nombre Iván Torres que escribió un cuento sin nombre que es sobre una mujer, una pareja, es sobre un tipo que está en un bar y le juega una broma, le pintan una mujer en la pared de la que termina enamorándose y me encanta además otro cuento suyo que se llama “El Loco” que fue muy bien recibido por el pueblo público colombiana: , “en las presentaciones se requiere ser versátil, ya que el narrador debe estar preparado para poder contar varias historias sobre un mismo sujeto, recordando que la parte importante de la narración, no es quien la cuenta sino la historia misma como se cuenta, por lo que en su caso la parte teatral queda casi descartada, utilizando elementos de utilería ilustrativos, detalles como un pañuelo, un sombrero o un bastón pero aún así las opciones son ilimitadas, se puede montar algo de baile, parejas ejecutando un danzón por ejemplo…” puntualiza.