La amiga de Mariana

San Luis Potosí, San Luis Potosí México

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Mariana una niña de 4 años de edad, recién instaladas en una casa en el centro de la ciudad.

Venían huyendo del padre de Marianita un hombre violento, celoso, dominante e influyente, Andrea la madre de la pequeña, tenía miedo por su vida, ya que los golpes cada vez eran mayores, tenía que usar maquillaje, lentes, ropa que cubriera sus heridas, vendió algunas cosas y con ese dinero, decidió salir de el infierno sin avisar a nadie, con sólo un par de maletas y su hija.

En su nuevo hogar, eran felices y se sentían libres aún cuando casi no salían de la casa, por temor a ser encontradas por el Padre de Marianita, así pasaron unos meses.

Marianita jugaba en el jardín, hablaba con alguien,su madre pensó que tenía una amiga imaginaria, ya que hacía que colocará un plato extra en la mesa, para su amiga, cuando era hora de dormir pedía que le diera las buenas noches a Ana, la amiga que pensaba imaginaria.

La verdad es que a Andrea le resultó muy normal el hecho de que Mariana tuviera una amiga imaginaria, la situación era difícil, venían de vivir momentos extremos, muchas de ellas las presenció la niña, creyó que la buscaba salir de su realidad y como la escuchaba reír y jugar no le dio importancia.

Andrea vivía con miedo, su esposo era un hombre muy poderoso, así que vivía con bajo perfil sin llamar la atención de sus vecinos y con las cortinas cerradas.

Una noche Marianita fue a la habitación de su madre, “Mamá, mamá despierta”, su madre abrió los ojos y le pregunto que sucede, la niña contó que “Ana dice que mi papá está afuera, que llames a la policía”, eso hizo que Andrea sintió miedo, pero lo hizo llamó a la policía sin dudar, dijo que un extraño estaba intentando entrar a su casa.

En eso un golpe fuerte se escuchó en la cochera, alguien había forzado la entrada, Andrea corrió a refugiarse con Mariana, se escondieron dentro de un ropero en el cuarto de servicio, mientras estaban ahí volvió a llamar al número de emergencias, informando lo sucedido.

Marianita le dijo: “Mamá dice Ana que mi papá esta muy enojado y viene con dos personas, unos hombres malos, dice que uno de ellos fue quien se llevo a su hermana”, la pobre Andrea temblaba mientras seguía con el celular en la mano, del otro lado le preguntaban que sucede ella repitió lo que su hija decía, los minutos transcurrían y le parecían eternos.

Mientras estaban ahí, Marina tomó una memoria que estaba escondida en bajo una madera en el ropero, la guardó en su vestido, sin que su madre se diera cuenta.

Se escucharon los pasos cerca de los hombres acercarse a donde se encontraban, intentaban abrir la puerta y no podían, pero de un balazo la abrieron. Ellas estaban tan asustadas, abrazadas en la obscuridad. Abrieron el ropero, sacaron a Andrea del cabello y la lanzaron al suelo, en eso apareció el padre de Andrea le dio dos cachetadas, reclamando por haberse llevado a su hija, uno de los hombres intentaba que soltará a la niña pero ella no accedía, la madre de Andrea había dejado en alta voz el celular para que la operadora de emergencias escuchará lo que sucedía, el padre de Mariana la amenazó de muerte “Ahora si hija de perra te vas a morir”, mientras la jalaba. finalmente lograron separarla de su hija, fue hasta entonces que comenzó a gritar, mientras Mariana lloraba. Uno de los hombres cargo a Mariana, ella trataba de defenderse pero era muy pequeña para lograrlo.

Pero la policía llegó a tiempo, los vecinos curiosos ya estaban en sus ventanas señalando la casa, uno gritó “Están armados”.

Los oficiales pidieron refuerzos, entraron con precaución y sigilosamente. Ya que sabían el peligro en que se encontraban Andrea y su hija gracias a que seguía en la línea telefónica. Ya las llevaban cargadas, gracias a eso los oficiales pudieron sorprenderlos, de otra manera se hubiera armado la balacera.

Se los llevaron detenidos, la madre de Andrea tenía miedo de presentar cargos, pero uno de los policías la tranquilizó, le dijo tienes pruebas para hacer la denuncia formal tienes que ser fuerte-

Mariana le dijo en secreto a su mamá: “Dice Ana que te de esto (era la memoria que había sacado del ropero), que hay información importante, pero que hay que verla antes de llegar a la delegación”. Andrea se lo comentó tal cual al oficial para que le ayudara a ver el contenido de la memoria. Y vaya sorpresa que se encontraron, descubrieron evidencia rotunda en contra de los dos hombres que acompañaban al padre de Mariana de un homicidio y pruebas de un fraude millonario cometido por su jefe el esposo de Andrea.

Bueno Andrea estaba demasiado confundida, aún que sabía que su esposo era capaz de muchas cosas nunca imaginó algo así, pero seguía sin comprender quien era Ana y en que momento se enlazaban sus historias, pero fue el oficial quien le despejó sus dudas al llegar a la delegación, ya que buscaron el nombre de la mujer que asesinaron y descubrieron que también su habían matado a toda su familia, incluida su hermana de 10 años llamada Ana, la casualidad es que la casa que habitaban desde hace algunos meses habitaban era la casa de Ana.

Andrea casi se desmaya, era demasiada información, pero eso mismo le dio fuerza para seguir adelante, puso la denuncia por intento de homicidio en su contra, brindo la memoria como prueba para resolver lo de la familia de Ana, lograron justicia, gracias a una completa casualidad que sinceramente Andrea agradecía, aún que en el fondo sabía que no era una casualidad.

Cuando todo quedó en calma, antes de regresar a su ciudad de origen llevaron a un sacerdote a su casa para que hiciera oración y ayudaran a Ana a descansar en paz.

Cuando Andrea cuanta su historia, dice que era tanto el miedo al padre de Mariana que no pensó en si Ana era un fantasma o una amiga imaginaría de su hija, por eso no dudo un segundo en pedir la ayuda que le dijo su hija solicitará.