La noche en que toque aún fantasma

 

Parecía una noche más, tranquilamente dormimos mi esposo y yo, durante la madrugada se comenzó a escuchar una risa en la puerta de nuestro cuarto totalmente obscuro, pensé que a mi hija algo le pasaba, dije pasa, entró no se veía nada, solo escuchaba la pequeña risa, me levante un poco, extendí mi mano para que me diera la suya, cuando la puso, me sorprendió por que era una pequeña mano calentita, en ese momento me dí cuenta que no era mi hija, por que me acorde se había quedado a dormir en casa de mis papás.

Con la otra mano moví a mi esposo y le dije enciende la televisión, por que quería que se iluminara un poco y poder ver la mano de quien sujetaba, él encendió la televisión y se quedó dormido, parecía que el tiempo se detuvo.

No mentiré, si tenía miedo y mucho, aún así mi curiosidad era mucha, quería ver el rostro de quien sujetaba mi mano, pude ver una pequeña niña, entre 6 y 7 años, delgada, de cabello largo, lacio y castaño claro, con un vestido blanco, de mangas largas, con encaje y de la mano izquierda que era la que sostenía, se alcanzaba a ver una pequeña esclava de oro, con unas iniciales que no pude distinguir, pero su rostro no lo logre ver, por mas que lo intentaba, solo se veía luz, como cuando te alumbran directamente al rostro con una lámpara de mano. Dicen que hay que a un fantasma hay que preguntarle en qué les podemos ayudar, así que con voz temblorosa pregunté ¿Qué necesitas? ¿Te puedo ayudar?, una vez más se escuchó la risa, fue entonces cuando desapareció. Creo que fue lo mejor no sé qué hubiera hecho si me contesta, tal vez me hubiera desmayado del susto.

Pensé que después de esa noche no regresaría, que no volvería a verla, pero no fue así, cuando me quedaba sola en la casa, escuchaba como gritaban “Mamá”, salía creyendo que eras mis hijos que habían regresado, pero estaba sola.

Cuando estaba en la cama, sentía como alguien se sentaba junto a mí, cuando volteaba no había nadie, pero se veía como se hundían las cobijas.

La verdad me acostumbre a su presencia, tal vez era una pequeña niña que no sabe que murió y busca a su mamá, tal vez piensa que soy yo.

Ese fue la primera de muchas noches que apareció, mi hija me decía “Mamá la niña no me deja dormir, está aquí en mi cuarto viéndome”.

Luego conocí al vecino de la casa que colinda con la mía, me dijo que en ocasiones ha visto a una niña vestida de blanco, correr de su jardín rumbo a mi casa.

Aún en algunas madrugadas, se escuchan los pequeños pasos correr en mi habitación…