HISTORIA POR:  Mary Ortiz

Cuando yo era chica, tenía como 6 años, vivíamos en un Pueblo del Estado de Jalisco, rentábamos una casa muy vieja, mi mamá estaba enojada un día porque ni mis dos hermanos ni yo queríamos lavar los trastes ellos tenían 8 y 10 años, entonces nos obligó a que los tres los laváramos; el más grande sacaba el agua del pozo, yo enjabonaba y mi hermano de 8 años enjuagaba, seguíamos peleando entre los tres, echándonos la culpa unos a otros, estábamos en el patio junto a una ventanita muy pequeña que no tenía vidrio y que daba a la trastienda de una tienda que había en la casa en la esquina. La dueña entraba por nuestra casa cuando iba a ver su tienda abandonada, conservaba todos los muebles y las vitrinas donde ponían dulces u otros productos, se tardaba horas adentro y ni siquiera hacía la limpieza, le decía a mi mamá que se dormía arriba de unos cartones, que ilógico porque vivía como a 3 calles de nosotros y podía dormir más cómodamente en su casa, esa tienda era de su esposo, él había muerto de un infarto, dicen que se quedó recostado en el mostrador, nadie en la casa tenía llave de la trastienda y de la tienda menos. Cuando estábamos peleando en el patio lavando los trastes escuchamos que nos chistaban: sssshit, ssshit,ssshit, ssshit,ssshit, creíamos que era un niño de la casa de al lado, que andaba en la azotea, pero cuando volteamos en la pequeña ventanita que no tenía vidrios, estaba una cara exageradamente blanca y con unas ojeras verdaderamente horribles que tenía los ojos muy abiertos y nos veía, era lo más impresionante que estábamos como a 2 metros de la ventanita y volteábamos y nos veía a la cara, todos lo vimos, hasta mi mamá desde el portal de la casa, mi hermanito de 8 años salió corriendo hacia la calle pensando que alguien se había metido a la tienda pero por supuesto que estaba más que bien cerrada, tenía unos candados que ya estaban oxidados y la cerradura era como las llaves del tesoro de hace muchos años, desde ese día vivimos con miedo todas las noches y como un plus para acabarla, nunca tuvimos luz eléctrica ahí.