Hombrecitos intentan llevarse a una joven de 16 años

La siguiente historia, es una historia real, que sucedió en la Sierra Gorda de Querétaro. En Jalpan, conocí a una mujer de nombre Guadalupe, ella me cuenta “Que cuando era adolescente y tenía 16 años, estaba en el jardín de su humilde casa ubicada en medio de un cerro, ahí vivía con sus hermanos y su madre, cuando escuché el crujir de las hojas, gire para observar quien venía, pero estaba muy obscuro, de pronto de entre las ramas se veían tres sombras, eran unos hombrecitos chaparros y me comenzaron a jalar, querían meterme al monte, quería gritar pero no podía, cada uno me tomó de un brazo y el otro los guiaba, no entendí lo que decían, hablaban entre ellos, hasta que finalmente pude gritar: “Suéltame”, entonces uno de mis hermanos me escuchó, Juan de 5 años salió y le hablo a Pedro que tenía 10 entre los dos trataron de soltar las manos de los hombrecitos y no podían, hasta que lo lograron, mis hermanos me abrazaron y los hombrecitos me jalaban el cabello me seguían intentando llevar, mis gritos seguían, decía suéltame… cada vez eran mas fuertes, quería pedir ayuda, pero no pude, no se si fueron minutos o segundos, pero fueron los mas largos de mi vida, entonces apareció mi madrecita, con una escoba y a escobazos logró que me soltaran y que se fueran, esa noche sentí mucho miedo, mi familia también, nunca antes los había visto, pero después de ese día, siempre me parecía que me seguían, aquí hay mucha gente que los ha visto dicen que son duendes, yo no sabía que eran, sólo sé que son  feos, chaparros, yo digo malos, por que me querían llevar, algunos de los que visitan el cerro graban con sus cámaras, unos dicen que cuando lo grabaron no lo vieron, pero después en sus casas se daban cuenta que ahí había algo. Eso me dijo la Señora Guadalupe mientras seguía cocinando tortillas, frente al comal sobre la leña, me imagine la escena de ella con su cabello negro y largo, en las manos de los hombrecillos o duendes, ella gritando “suéltame”, cuando llego la noche, no lo puede evitar, salimos a buscar duendes entre los matorrales con mucho miedo, tanto que no nos soltamos, caminamos entre las ramas había algunas luces encendidas pero ahí, justo ahí, apareció…