Una trágica historia, “No juegues a la ouija”

San Luis Potosí

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PARANORMAL
San Luis Potosí

Cuando tenía alrededor de 25 años,  había una enfermera que trabajaba en el seguro del pueblo donde yo vivía  en San Luis Potosí y que nos prestaba una ouija para jugar,  una de tantas ocasiones me reuní con varios conocidos, entre ellos  mi hermana y algunos amigos. Recuerdo que la persona con la que hablábamos nos decía que se llamaba Alicia y que era de Arabia, además recalcaba que ella era buena, nunca nos quiso decir a qué se dedicaba ni nada.

Una ocasión que estábamos jugando con ella , llegó mi hermano y la retó preguntándole que de qué  color iba a comprar su carro y la ouija le dijo que sería un coche color verde, a lo que él respondió:  “eres una mentirosa porque mi coche va a ser negro”. Al día siguiente ya le habían dicho que su coche ya estaba  y cuando fue algo pasó que no se lo entregaron,  y sorpresa que al día siguiente le cambiaron el color de negro a verde.

Después, recuerdo que días después que seguíamos jugando, una ocasión entró mi otro hermano y empezó a maldecirla. Y la ouija nos contestaba que si no se iba, ya no iba a contestar. Cuando yo la agarraba sentía un escalofrío que se me paraban los vellos y comenzaba a llorar pero seguía jugando y una vez le preguntamos mi hermana y yo que queríamos que nos demostrara que ella existía y ella nos dijo que sí,  y cuando nos fuimos acostar nos tocaron tres veces la puerta del cuarto donde dormíamos, nos asomamos y no había nadie, no nos dio miedo pero en ese momento supimos que había sido ella.

Posteriormente pasaron sucesos extraños en mi casa, pues una viejecita comenzó a hacer apariciones, sobre todo a mi hermano y tenía a mi sobrina chiquita y la oía llorar mucho en la noche y su mamá nunca la escuchaba, sólo mi hermano, pues cada que quería despertar a mi cuñada ella nunca reaccionaba. Platica que observaba hacia la puerta y llegaba la señora con mucho dinero y le aventaba dinero por debajo de la puerta , solo veía el dinero en la noche, al día siguiente desaparecía y la viejita le decía que ahí estaba el dinero y que ese dinero sólo iba a ser para ellos. Y también veía a un señor con sombrero todo de negro pero él decía que era el diablo porque le daba mucho miedo y le pedía su vida a cambio de que fuera muy rico.

Durante un tiempo se puso malo porque la viejita no lo dejaba en paz, donde quiera se le aparecía y la ouija nos dijo que efectivamente sí había dinero enterrado donde la viejita le decía, pero que también había alguien enterrado ahí debajo de la olla donde estaba el dinero, nunca dijo quién era,  sólo dijo que alguien estaba ahí.  De hecho, esos días de tensión para mi hermano, un sacerdote asistió a bendecir la casa y hacer rezos,   como tipo exorcismo, ´pero nunca se percató de que  nosotros jugábamos con la ouija.

Después de que la ouija nos había dicho que si había dinero ahí,  mi hermana se puso a escarbar junto con otra señora !y no paraban!; y … sí encontraron la olla pero con carbón y debajo de la olla había huesos  y cuando el padre supo que nosotros habíamos jugado con la ouija, nos prohibió volver a jugar y de hecho trasladó los huesos que mi hermana encontró al panteón.

Dentro de todo este juego,  y después de mucho tiempo que dejamos de jugar, yo no sé si en realidad algunas cosas que nos pasaron a quienes jugamos fue cosa del destino, pero cada uno sufrimos por algo, mi hermana se quedó viuda, una amiga perdió la razón y hasta la fecha aún vive,  a otro amigo su esposa lo dejó, otro de ellos terminó drogadicto y solo, y yo sufrí un accidente donde perdí mi pierna.

Hay detalles e historias y muchas como estas que como repito yo no sé si fue cuestión del destino o parte de todas aquellas noches que comenzábamos una jugada, lo que si es real es que todo lo que siempre este espíritu nos decía, fue verídico.

                                                                                       Anónimo