LA INVENCIÓN DE LOS “NACHOS”

Al Noreste de México, en un pueblo fronterizo que se llamó de 1888 a 1911 Ciudad Porfirio Díaz, rebautizado más tarde, luego del triunfo de la revolución simplemente como Piedras Negras, en un momento indeterminado del tiempo del año 1943 en el restaurante llamado “El Moderno” un mesero está cerrando, una noche más se cierne sobre el desierto coahuilense… de pronto varias mujeres norteamericanas, todas esposas de militares llegan al sitio hambrientas ordenando sodas, cervezas y lo que sea de comer.
Presionado por no encontrar al cocinero, el mesero del lugar Ignacio Ayala improvisó rápidamente algo de botana, reuniendo la poca guarnición de alimentos que quedaba e ingeniosamente, preparó con lo poco que tenía un plato de totopos con queso, aunque las fuentes de la leyenda urbana varían de lugar en lugar en la frontera norte, se sabe que las clientas “gringas” quedaron maravilladas del platillo y preguntaron al sirviente en mal español: ¿cómo se llama? refiriéndose al manjar, él pensó que su nombre y dijo “Nacho”. Desde entonces la gente pedía “Nachos”, su fama creció y hoy es popular en todo el orbe, principalmente en la unión americana.

Un simple totopo de maíz tostado con queso y una rebanada de chile jalapeño, delicioso, monumental, sin saberlo don Ignacio “nacho” había inventado la llamada en EEUU “Reyna de todas las comidas”, al trabajar en el restaurante propiedad de Rodolfo de los Santos el “Victory Club” a unos pasos cruzando la frontera desde Texas en la frontera con Eagle Pass, en donde su hijo Ignacio Ayala Jr. estaba estacionado en servicio en la base militar de Forth Ducan, Don Nacho agrego queso “Wisconsin” a los totopos y los puso a calentar en un horno tipo salamandra dándole una consistencia única.
Después de abrir su propio restaurante años más tarde en 1960, mejor conocido como “Nacho’s Restaurant” por lugareños y turistas, y que aún está abierto hoy en día en Piedras Negras, Don Nacho murió en 1975, fue su hijo, Nacho chico, heredero de su legado quién buscó a un licenciado en la ciudad de San Antonio Texas para de alguna manera acreditar a su padre como el inventor oficial del platillo y rendirle tributo, pero la propiedad intelectual del producto falló pues tras 17 años de invención, la receta ya era del dominio público.
Sin embargo Anaya hijo es por derecho propio juez y parte en la celebración de la competencia anual del Nacho en Piedras Negras, en octubre, aquí se degusta cada platillo tan especial, de “Nachos”, los hay con huitlacoche, con caviar, con arrachera, carne molida adobada, los favoritos son los originales queso y chile jalapeño, pero los trincan bistec, fajitas y pollo, sin faltar el guacamole y salsas multicolores, es una fantasía de sabor que pocos pueden resistir, al magno evento viene gente de todo México, San Antonio, Dallas, Amarillo y Tucson a competir y a degustar.

Cristina de los Santos, originaria de San Antonio Texas y nieta del dueño del restaurante donde originalmente se sirvieron los nachos, comenta que su abuelo murió cuando ella estaba en la escuela primaria, pero que su familia le contó la historia con orgullo de los famosos “Nachos”, mejor aún aprendió a ver como se hacían de primera mano: “Más que una receta es un proceso, poner triángulos de tortilla de maíz, los fríes rápidamente, salados se sacan del aceite, se les agrega queso amarillo, frijoles, rajas de chile jalapeño y a darle… me parece que los nachos de mi abuelo sabían mucho mejor que los comerciales hoy día, los doritos no son caseros esa es la clave” puntualizó.
Una versión modificada del platillo fue introducida al mercado por Frank Liberto propietario de “Rico Products” de Texas, consistía en una deliciosa salsa de queso especialmente preparada y totopos de maíz vendidos durante los juegos de “Los Rangers” de Texas en el ballpark de Arlington se los conoce como “Ball Park Nachos” y se venden por miles en el Dallas Metroplex y Forth Worth, una noche durante la transmisión de un partido de la National Football League (NFL) de lunes por la noche entre los Dallas Cowboys y los Baltimore Colts el comentarista Howard Cozell probó los Nachos, fue tal su impacto en él que los siguió mencionando durante varias semanas después en otros partidos, ese es el mejor tributo a la memoria de don Ignacio Ayala.