El modernismo fue un movimiento artístico relativamente corto, aunque en algunas regiones o disciplinas artísticas se extendió por algunos años. También se llamó “Art Nouveau” en Francia, “Modern style” en Inglaterra “Sezession” en Austria y en los países de habla hispana “Modernismo”. La principal característica de este estilo artístico es la búsqueda de una nueva estética frente al romanticismo, esa búsqueda de encontrar nuevas formas estéticas dio pie a que dentro del modernismo surgiera la que se conoce como arte ecléctico, que es una la fusión de diferentes estilos artísticos para crear uno nuevo. El modernismo impregnó en todas las disciplinas artísticas, en México destacaron la arquitectura y la poesía, aunque en todas las demás también se desarrollo el estilo modernista, siendo la música una de la últimas disciplinas en desarrollar este estilo.

Por otro lado la música y la literatura siempre han estado ligadas, acentuado esta cercanía los poetas y músicos del romanticismo europeo, entre los ejemplos más notorios se puede destacar: Beethoven y Goethe, Héctor Berlioz y Víctor Hugo, Wagner y Nietzsche entre otros muchos casos, aunque a decir verdad la literatura tiene la maravillosa característica de ser la cuna de los movimientos artísticos y filosóficos, por lo que no es nada extraño que los músicos al igual que los demás artistas se vean influenciados de alguna manera por los literatos. En el caso que ocupa este texto no se puede saber con certeza si Tablada tuvo una cierta influencia en Carrillo, pero lo que sí se puede afirmar es la amistad y la admiración mutua entre estos dos artistas, como se puede apreciar en la correspondencia existente en el Acervo del Centro Julián Carrillo, en la cual se logró identificar tres cartas de Tablada dirigidas a Carrillo, en una de ellas se leen las siguientes líneas:

Muy querido Julián. Tengo muchos deseos de escribir sobre Ud. y su obra, en alguna de mis columnas para “El universal”, por lo cual creo que deberíamos hablar para que Ud. Mismo aclarara lo que yo no perciba claramente y me diera noticias de los últimos sucesos relacionados con Ud… su amigo y admirador José Juan Tablada.

Estos dos geniales artistas además de expresar el modernismo en su obra, tienen varias similitudes las cuales se expondrán brevemente en un análisis histórico en el que debido al contexto en que vivió Tablada, hay algunas diferencias de fechas en el desarrollo de la obra de estos dos personajes.

Para comenzar, una de las razones por la que José Juan Tablada y Julián Carrillo tienen tantas cosas en común es porque pertenecen a una misma generación, Tablada nace en Coyoacán, México en 1871 y Julián Carrillo en Ahualulco, San Luis Potosí en 1875, Ambos fueron educados bajo la corriente filosófica del positivismo que era aplicada en la educación durante el Porfiriato, época en la cual el sentido político social iba encaminado hacia lo modernidad en primera instancia industrial y tecnológica pero también se buscaba que México estuviera a la par de las vanguardias artísticas europeas. Tablada comenzaría su vida profesional dentro de la poesía a la edad de 19 años en 1890 como colaborador del periódico “El Universal”; en esa época Carrillo era un completo desconocido en la vida musical de México y se desempeñaba como violinista en la orquesta del maestro Flavio F. Carlos en San Luis Potosí.

Tablada pronto seria reconocido como un gran poeta entre sus obras tempranas destacan el poema “Onix” y “Misa negra”, poema que tras ser publicado en el periódico “El país” del cual Tablada era el columnista literario, causaría tal escándalo que Tablada tuvo que renunciar a su cargo que ocupaba en dicho diario. Tal como lo comenta Hernández E. “Las indignadas protestas llegaron a tal punto que el poeta se vio obligado a renunciar a su cargo. Y el asunto no paró ahí, sino que llego hasta las más altas camarillas políticas; la misma esposa de Porfirio Díaz, doña Carmen Romero Rubio, ordenó que se rechazaran los escritos de Tablada en todas las publicaciones.” Aunque años mas tarde para ser exactos en 1909 Tablada dedicaría el poemario “La Epopeya Nacional” a Porfirio Díaz, y de igual manera Carrillo, dedicaría su primera sinfonía a Díaz. Lo que permite deducir la cercanía y afecto de estos personajes por este gobernante.

Otra similitud es que ambos personajes fueron directores de dos revistas de enorme trascendencia en la historia del arte mexicano la primera fue la “Revista Moderna”, de la cual Tablada fue redactor desde 1898 hasta 1907, lapso durante el cual publicó, poemas, artículos, reseñas, criticas etc. Hernández destaca: “En la revista moderna, se publicaron por primera vez casi todos los poemas que compusieron después su libro modernista por excelencia, “El Florilegio”, importantísimo para el modernismo mexicano”. Y por el lado musical, la revista el Sonido 13, de la que Carrillo era el director general, en la que el mismo Carrillo plasmara en el n° 2 del mes de Febrero de 1924 una de las frases que causó gran polémica en su momento. “Estamos en vísperas de presenciar el acontecimiento de mayor trascendencia, que se haya producido en la técnica musical, no ya desde el renacimiento o la edad media, sino desde la época anterior a Jesucristo. Se avecina el Sonido 13.” De igual manera que el Florilegio y otras tantas obras de Tablada las obras musicales compuesta en sistemas musicales del Sonido 13 son piezas claves, y únicas en su estilo en el escaso modernismo musical mexicano de principios de siglo.

Aunque si bien es cierto que el Decadentismo corriente literaria inaugurada por Tablada y la música microinterválica compuesta por Carrillo, son expresiones artísticas casi antagónicas, ya que Tablada y los modernistas hispanoamericanos interpretaron y definieron el decadentismo como: “Una visión del mundo sombría, donde el sufrimiento el límite y el abismo representaban una nueva forma de manifestar la sensibilidad estética”. Mientras que el sonido 13 Carrillo lo expresaba como todo ese recurso sonoro que existe en la naturaleza y que no es expresado en la composición musical, basado esto en la división del intervalo musical llamado tono. Carrillo expuso “La música del sonido 13, será una música más fina y más bella que la conocida, porque descansa sobre el principio clásico inamovible que dice: El encadenamiento de los acordes será tanto más agradable cuanto más próximo este sus intervalos entre sí”.

Entre las cosas que más repercutieron en el estilo artístico de estos dos personajes, son sus viajes que hicieron durante su juventud, por un lado Tablada y sus viajes a Japón, realizando el primero de ellos en 1900 en el cual quedo maravillado para el resto de su vida con la cultura oriental, estos viajes influirían fuertemente en el estilo artístico que desarrollaría Tablada en su faceta de consolidación, como se puede ver reflejado en sus libros de haikú, y en algunas otras obras de madurez, Mientras que Carrillo viajó a Leipzig, Alemania a continuar sus estudios musicales y posteriormente a Gante, Bélgica. En Carrillo se ve fuertemente la influencia del estilo compositivo Austro-Germano sobre todo reflejado en sus dos primeras sinfonías. Pero a pesar de esta enorme influencia que obtuvieron ambos artistas en sus viajes ninguno de los dos desarrolla una mera copia de los estilos expuestos, es más bien un eclecticismo que fusiona los elementos de su formación, de sus viajes y de su personalidad, para crear en ambos casos algo verdaderamente único.

Una importante coincidencia y quizás de la que surgió la amistad de estos dos artistas, fue la de su exilio en Nueva York, tras la caída del breve gobierno de Victoriano Huerta, ya que durante el corto mandato de Huerta estos dos artistas al igual que muchos otros intelectuales y artistas de la época, se adhirieron al Huertismo o fueron designados a puestos de servidores públicos durante dicho mandato. Carrillo y Tablada vivieron en Nueva York durante los años difíciles de la Revolución Mexicana y seguramente fue allí donde estrecharon una buena amistad e incluso por qué no, compartieron ideas acerca del arte. El regreso de ambos a México fue durante el mandato de Carranza quien convocó a regresar a los intelectuales exiliados por causas de la revolución. A su regreso Tablada fue enviado por Carranza como diplomático a Colombia y Venezuela y Carrillo fue nombrado director del Conservatorio Nacional de Música y Director de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Tablada pasaría el resto de su vida viajando entre Cuernavaca y Nueva York y Carrillo entre la Ciudad de México y varias partes del mundo donde promocionaba su Teoría del sonido 13 y su música microinterválica. Durante su época madura Tablada publicó poemarios de gran trascendencia en el arte mexicano como: Un día, Poemas sintéticos, Retablo de memoria de Ramón López Velarde, El jarro de la flores, Intersecciones, y La feria poemas mexicanos. Mientras que en su periodo de madurez de Carrillo que abarca casi cuarenta años destacan composiciones como: Preludio a Colón, En Secreto, Sonata casi Sinfonía, Horizontes, Balbuceos para piano metamorfoseado, Concertino para piano en tercios de tono, Cuarteto n°13 en cuartos de tono y Misa a Juan XXIII entre otras.

Para concluir es importante mencionar que Tablada y Carrillo, en la última etapa de sus vidas se vieron abrumados por una generación de transición, por lo que no lograron identificarse plenamente y encontrar cabida en el nacionalismo post-revolucionario. Sin embargo las obras maduras de estos autores deben revalorarse y analizarse como un posible puente entre el modernismo y el post-modernismo en México.