LA FASCINANTE COMIDA ITALIANA

DE POSTRES Y VINOS EN EL BOSQUE

PARTE 2

 

    Imaginarse caminar por senderos encantados en un bosque de castaños centenarios, para llegar luego a comer en un lugar al natural magníficamente ubicado con platillos italianos originales y con un servicio sin mucha sofistificación, degustar principalmente los postres y los vinos de esta maravillosa región al norte de Italia en la región de Emilio-Romañola, resulta en realidad una experiencia inolvidable . comer al aire libre fortaleciendo cuerpo y espíritu, una costumbre más de la fascinante gastronomía italiana.

Viajando por las montañas italianas de Camugnano bajamos al “Bosco il Poranceto ” a cuyo pie está ubicado este agradable cuyo corazón es la madera “Porancé” con mis anfitriones Alessandra Pizzi y su dualidad Claudio para degustar una comida provincial a la italiana, se respira paz  el viento transporta la energía de los árboles “Castagnetti” es como decirlo una atmósfera de un cuento de hadas, vemos en la carta que hay infinidad de pastas caseras, embutidos, Tagliatelle con hongos, carnes rojas con su limón a lado, frijoles cannellini con romero, además de excelentes vinos o postres originales.

De entrada ponen sobre la mesa   excelentes embutidos con un buen vino Sangiovese Colli d’Imola “Macalle” acompañado con una botella de agua de manantial, brindamos  “Cin Cin” en italiano y “Salud” en español, así entre pláticas inspiradas en paisajes de la Italia esotérica, de alquimia y herencia, llegan luego una pasta amarilla con un trozo de tocino y muy picante, lo que me sorprende, queso excelente y variedad de salsas y aderezos, delicioso todo, veo este pequeño canapé también Amarello pienso que es una galleta y !Oh sorpresa se trata de un bocadillo  lado de huevo, que ricura, fue el único huevo que comí en Italia en la larga jornada de mi viaje.

Probamos un poco de vino “Trebbiano Rubicone”, luego un Chianti “Gallo Nero” originales de la región, aún más recibo este póster llamado “Cantucci con Vino Santo” que me hacen probar mis anfitriones, espléndido en una copa con un aguardiente muy fino hay que meter una barra de pan deliciosa remojándola, lo que hace de la experiencia algo fuera de serie… estoy comiendo en el parque regional de los lago Suviana y Brasimore en los bosques de Bolonia Italia con dos seres mágicos, ese es el ingrediente más importante, gente que ama su tierra y conoce los secretos más herméticos, celosamente guardados por los alquimistas de la antigüedad hasta hoy día.

De cierto que en unos momentos la mesa aparece repleta de viandas, jamones, pan, vinos, raviolis rellenos de mermelada, Pachiari Dulce a la chokolata es un día perfecto más memorable, en un mundo paralelo, la sensación por  la combinación de sabores libera mucha dopamina, es una especie de bendición inolvidable …la atención insuperable, una de las jóvenes meseras se encarga de decirme que el bocadillo de huevo es un flan que lleva cebolla y un secreto casero, inútilmente intentó describir en mi mente su espectacular sabor, y mira que lo dice un mexicano que come el huevo en cientos de formas, aprendo que la comida es una forma en la que el pueblo italiano demuestra su originalidad pero sobre todo su hospitalidad.

 

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