LA BAILARINA DEL TEATRO DE LA PAZ

Dicen todos los que saben que en todos los teatros hay fantasmas y que pasan cosas raras. Esto lo digo tocante al Teatro de La Paz, donde a mí me tocó ver algo muy raro que no entendí y ahora, muchos años después, todavía no entiendo y me queda como un asunto de misterio.

Lo que le voy a contar pasó cuando estábamos chiquillos mi hermana y yo.  Fue una vez que mi mamá tenía que ir a las tiendas y nos dejó una tarde con mi tío Juan en el Teatro de La Paz. Él trabajaba allí.

Llegamos al teatro en la tarde y mi mamá nos dejó encargados con mi tío Juan. Estaba cerrado el teatro, nada más estaba él y otro señor que andaba barriendo y trapeando. Mi tío estaba en sus horas de trabajo y nos dijo que nos estuviéramos quietos, sin andar correteando ni haciendo travesuras.  Primero nos dio un paseo por todo el teatro y prendió las luces. Me acuerdo que se veía muy bonito. Era la primera vez que nosotros veíamos el teatro por adentro. Luego él siguió con su trabajo y mi hermana y yo nos quedamos en la entrada, donde es el vestíbulo.  No me acuerdo si estábamos jugando o qué, pero de repente empezamos a oír que tocaban un piano y sonaba muy bonito. Fuimos a asomarnos por una puerta; las luces del escenario estaban prendidas y se oía el piano, pero no supimos dónde estaba la persona que lo tocaba ni tampoco vimos el piano.  Luego oímos ruidos raros y nos dimos cuenta de que la estatua de la bailarina ya no estaba en su lugar, pero una mujer muy bonita estaba bailando sola, dando vueltas y vueltas. Luego se metió al teatro por una de las puertas, se subió al escenario y siguió bailando.  Mi hermana y yo nos sentamos en las butacas de atrás y vimos todo hasta que la bailarina dejó de bailar cuando el piano dejó de tocar. hasta aplaudimos al final porque en la escuela la gente aplaudía cuando terminaba un evento. Luego se apagaron las luces y nos salimos de allí para volver al vestíbulo. La estatua de la bailarina estaba otra vez en su lugar. Más tarde, mi tío Juan vino a donde estábamos y juntos esperamos hasta que llegó mi mamá por nosotros.

Esto que le cuento suena como una leyenda, también leí en un libro y lo que dice es cierto porque así  lo cuenta la gente, porque así lo vi yo, también lo vio mi hermana y ella se acuerda muy bien de eso. Pero estábamos chiquillos y no sabíamos que eso de la bailarina y el piano era como pura leyenda; no, nosotros pensamos que una muchacha muy bonita estaba bailando – no sabíamos eso de los ensayos y cosas así- y cuando le contamos a mi tío Juan aquella misma tarde,  me acuerdo que él se puso pálido, pálido y nos dijo que no nos asustáramos, que no era nada.

Varios años después salió esta plática una noche de cena en familia y mi tío Juan nos preguntó si en verdad nos acordábamos de la bailarina. Mi hermana y yo le dijimos que sí. Entonces él nos contó que lo que vimos no fue una bailarina de carne y hueso, sino algo así como el fantasma de esa bailarina de la estatua que se pone a bailar sola con el sonido del piano que oímos tocar y nos dijo que eso del piano que toca solo en las noches, o mejor dicho, la música de piano que se oye cuando no hay nadie, es algo muy antiguo y que todos los veladores han oído y no les da miedo porque saben que “las paredes oyen”, que las paredes guardan sonidos que luego se reproducen. También nos contó 2 o 3 veces al año, cuando no hay nadie en el teatro y suena el piano, la bailarina de la estatua se convierte  en una mujer de carne y hueso, se pone baile y baile hasta que la música del piano  se apaga. También nos dijo de un señor que antes trabaja allí de noche, don Lupe se llamaba , que una vez oyó un ruido en el vestíbulo y fue a ver qué era. Nada, la estatua de la bailarina se había movido sola, viendo a una pared, no a la entrada como siempre está, o sea que se movió la estatua, pero no el pedestal donde estaba parada.

Como le digo, la gente de los teatros cuenta cosas de fantasmas y cosas que no puede explicar. Mi hermana y yo vimos a la bailarina de la estatua bailar y también oímos el piano tocando solo; ahora sabemos que esos son de los misterios del Teatro de la Paz.

Adame, H. (2014). LA BAILARINA DEL TEATRO DE LA PAZ; en: Misterios. Leyendas de San Luis Potosí. México, San Luis Potosí: graphSTYLE. pp. 53-56.