El Coloso de Villerías fue testigo del estreno en esta capital potosina del segundo concierto para piano  y orquesta “Ophiuco” del compositor Alexis Aranda, interpretada por la maestra María Antonieta Tello y la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, bajo la dirección artística del Mtro. José Miramontes Zapata, que se unen a los festejos por los 20 años en impulsar el rescate de obras de compositores mexicanos, apoyando a instituciones altruistas y al desarrollo musical, con programas didácticos de gran orquesta y ensambles de cámara.

Un concierto que forma parte de su temporada 2020, la cual estuvo complementada con las obras: No solo una obertura celebérrima sino con una versión madura del “Festival Académico”, Op. 80- de Johannes Brahms y una sorprendente y cautivante -Serenata para Orquesta de Cuerdas en Do Mayor, Op.48- de Piotr I. Tchaikovsky.

En primera instancia coincidieron tanto el compositor Alexis Aranda como la Mtra. Tello de ser un  honor “el poder estar aquí con esta maravillosa orquesta, este gran director y este hermoso teatro; se volvió a juntar el equipo, para ahora hacer mi segundo concierto para piano y orquesta”.

El compositor Alexis Aranda se siente halagado y a su vez comenta de ser un caso raro, al ser “la primera vez que me pasa de que un  director de orquesta, en este caso el Mtro. José Miramontes Zapata se haya interesado en ejecutar sus dos conciertos para piano (Junio, 2012 y febrero, 2020, respectivamente), como se acaba de convertir la Mtra. Tello en la primera pianista en tocar mis dos conciertos para piano en el mismo lugar y con la misma orquesta”.

“He de confesarte que yo cuando compuse el primer concierto para piano juré que ya no iba a hacer otro concierto para piano, porque es una compromiso muy fuerte, todos los grandes compositores han hecho un concierto de piano, la mayoría. Pero después surgió la oportunidad de hacer un encargo de un concierto para Jorge Federico Osorio, nuestro mejor pianista, entonces, era un gran reto este concierto, cada nota fue escrita para ese enorme pianista y una enorme responsabilidad de no quedar abajo de la calidad que yo había presentado en el primer concierto. Este concierto tiene como diferencia, para empezar que tiene una temática, se llama Ophiuco, un signo secreto, porque resulta ser que Nostradamus tenía un zodíaco de trece signos, el signo número trece, es el signo secreto del Ophiuco, con lo cual podría hacer sus profecías, de hay el primer movimiento que se llama visiones, se trata de las visiones que tenía Nostradamus, no muy  alentadoras y positivas que nos dejó; el segundo movimiento es muchísimo más lírico y que se llama simplemente Ophiuco y se refiere a la constelación que existe entre el sagitario y escorpión, y un tercer movimiento que es como se le conocía antiguamente a esta constelación”.

Un segundo concierto que es muy interesante, pero también violenta. De hecho, “si se fijan, la orquesta no esta como acompañante del piano, es un duelo al tú por tú, de hay que para la orquesta sea muy difícil este concierto, aun así es para que el solista brille, para que el solista triunfe y el solista se luzca realmente todas capacidades como también lo hace la orquesta”.

Un concierto que forma parte del proyecto que desarrolla a largo plazo y que se va a llamar Zodiaco

Hay que recordar que el estreno Mundial de éste concierto fue en el año 2013 en el Palacio de Bellas Artes con Jorge Federico Osorio como solista de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto.

E incluso afirma el compositor que sus obras siempre están pensadas en el escucha, ” de hecho no considero que ninguna de mis obras sea difícil para el público en cuanto a accesibilidad, siempre estoy pensando en el público, si te fijas no hay concesiones, casi todo el primer movimiento es atonal con ritmos difíciles pero siempre se esta pensando en el público y en el melómano común que asista a la sala de conciertos y no en un público especialista de música contemporánea”.

Para la Mtra.María Antonieta Tello esta obra para piano y orquesta es “un gran aporte que hace el maestro Aranda hacia lo que puede considerarse la identidad musical latinoamericano, tiene rítmica recurrente, estructurante, congruente y a final de cuentas es una obra de corte académico europeo que en el tercer tiempo se presentan pasajes minimalistas que le dan un carácter diferente a la composición”.

Si bien, se podría pensar que el espíritu creativo de Aranda hace grandes obras para solistas muy sólidos. De hay que considera la pianista y maestra que es “un concierto muy bravo, sumamente bravo, ya que desde el punto de vista del intérprete es un concierto incluye todo tipo de dificultades, sobre todo de fuerza y estructura, de calidad sonora, pasajes sumamente complejos muy difíciles y entradas muy complejas y muy difíciles también. Se necesita de tener una técnica muy sólida, es un concierto en que se necesita mucha valentía, es un concierto muy bravo al ser escrito para un gran solista y que es el mejor pianista en la historia de la interpretación en México y uno de los mejores a nivel mundial como es el Mtro. Jorge Federico Osorio, entonces es para mí un gran honor hacerle este homenaje en vida junto con el Mtro. José Miramontes Zapata, y no hay mejor homenaje en vida que tocar “.

Para el Mtro. José Miramontes Zapata, director de la Orquesta Sinfónica de San Luis, considera este segundo concierto para piano  y orquesta como “una obra muy virtuosa, realmente requiere un extraordinario, en el caso de la Mtra. Tello realizó un esfuerzo extraordinario con pasajes muy lúcidos que algunos otros van a requerir de experiencia, pero realmente el trabajo que realizó fue estupendo tomando en consideración de que el tamaño de sus manos es sobreexigido por la extensión de la dificultades técnicas de este concierto”.


En cuanto a su estructura, lo considera como “un concierto muy brillante y que realmente rememora a páginas rítmicas latinoamericanas; jazz, tango, entre ellas chilenas, son cuestiones que cobraron una variedad multifacética a lo largo del concierto y además dentro de un contexto también en el que no estuvo exento el uso del contrapunto como herramienta formal para hacer crecer la forma, sobretodo la la brillantez del tercer movimiento”.


Una orquesta sinfónica potosina que se ha distinguido por un sonido  enérgico, fraseo musical impecable y una alta calidad de interpretación, el cual ha sido refrendado tanto por la Mtra. María Antonieta Tello como Alexis Aranda.


Cabe señalar que la pianista invitada egresó con honores del Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México ha obtenido importantes premios y distinciones como el Premio Conservatorio Nacional de Música en 1986, una mención Honorífica del Premio Nacional de la Juventud en ese mismo año y el Premio Los Mejores Alumnos de México en 1991. Al año siguiente obtiene la beca Fulbright, el Premio “Artista Contemporánea” 2005 otorgado por la Compañía Artística Multidisciplinaria Jade – Volucionarte y la Asociación Nacional de Compañías y Artistas Independientes, además del galardón Internacional Excelsis “Diamante” 2009, de la Global Quality Foundation. y ritmos