En su libro “La felicidad Paradójica” Lipovetsky narra el cómo la sociedad ansiosa por la llenar el vacío de felicidad, busca en el consumo una manera de redimir su frustración por no alcanzar la felicidad deseada. El autor describe tres fases de la evolución del consumo hasta llegar a la actual sociedad del hiperconsumo, la primera fase va aproximadamente desde el año 1880 y termina al final de la segunda guerra mundial, esta fase se caracteriza por la producción masiva así como por su distribución, aunque en esta fase el consumo seguía siendo elitista solo en ciertas clase sociales.

La segunda fase va desde el fin de la segunda guerra mundial hasta finales de los años setentas, la característica principal de esta fase es el consumo masivo de productos por todas las clases sociales. La tercera fase que va desde los años ochenta hasta la época actual es llamada por el autor la sociedad del hiperconsumo, la principal característica de esta fase es un consumismo individualista a diferencia de la segunda fase que era un consumismo familiar en el que se pretendía tener un producto por familia como lo es un televisor, un teléfono o un automóvil, en la tercera fase las personas buscan tener estos productos de manera individual, por lo que el consumo actual se considera híper- individualista. Este hiperconsumismo ya no distingue clases sociales ya que todos los individuos consumen por igual todo tipo de productos que anteriormente solo consumían las altas clases sociales, como lo es la moda, el turismo las joyas etc.

El autor hace mención del hiperconsumo de manera hedonista que nace de la idea de que solo se tiene una sola vida y por ello hay que disfrutar el presente, de igual manera el hiperconsumo se concibe como recompensa de la vida miserable de la sociedad en la búsqueda de mayor felicidad. Por otra parte y de manera contradictoria existe una tendencia del hiperconsumo por la salud y por la longevidad, de manera paradójica un mismo individuo puede presentar ambas forma de consumir, es decir puede tener una vida de excesos pero a la vez de manera irónica se preocupa por su salud, consumiendo productos relacionados con la salud como son terapias, medicamentos, vitaminas e incluso el mismo ejercicio se ha convertido en un producto de consumo a través de los gimnasios y los productos que se venden allí. Por lo que esto desemboca en tener una sociedad doblemente hiperconsumista en la que por una parte consume toda una vida de excesos en todos los sentidos pero al reflexionar como afectan estos excesos en su vida consume productos para mantenerse “saludable”, por lo que es un individuo doblemente hiperconsumidor.

Por último el autor menciona que otra característica del hiperconsumo es la comodidad de consumir productos de una manera cada vez más fácil, mencionando que en las grandes ciudades hay tiendas abiertas las 24 horas del día, y de igual manera en internet se pueden comprar productos prácticamente todo el tiempo lo que conlleva a una sociedad consumo compulsivo. En conclusión se puede decir que el hiperconsumo se ha vuelto tanto cuantitativo como lo son los bienes materiales como cualitativo como lo es la salud, este hiperconsumismo lo único que busca es satisfacer la necesidad de felicidad del individuo, de manera general el autor subraya que el individuo se concibe como una persona feliz, pero al preguntarle si cree que la demás gente es feliz piensa que los demás no lo son. En sentido el consumo híper-individualista en el que vivimos y trabajamos de manera individual para consumir, nos da una felicidad superficial e individual.

Les invitamos a leer este reflexivo libro o en su defecto a ver la siguiente conferencia que compartimos con todos ustedes.