LOGAN de James Mangold nos ofrece la historia de un Dios moribundo que tiene un conflicto interno de humano, en un mundo donde los Dioses se han extinto. 

“Se fue la internet”, NO ES UNA TRAGEDIA

En un futuro post apocalíptico espantosamente real descansa un Dios en la parte trasera de la limo que renta para dar servicio de uber y tratar de sobrevivir en un mundo de humanos donde los Dioses ya no existen.

Todo ciclo tiene un fin, el tiempo nos alcanza y la vida nos pasa. Logan se ve ante esta situación en el año 2029, pero ¿cuál es el único problema? Es que a él la vida no lo ha pasado como al resto de su familia, a excepción, claro, de su mentor y sabio maestro, Charles, su compañero en la nada.

“No encuentro mi camisa favorita” NO ES UNA TRAGEDIA

Los niños son el futuro, dicen los viejos; la niña es el futuro, les dicen a los viejos en esta película. Laura, una pequeña niña mexicana, se vuelve entonces la clave para Logan y Charles. Los genes del salvaje corren por sus venas, por sus garras retractiles de adamantium puro que destazan a empleados de un sistema corrupto, sin piedad alguna.
Con los nudillos ensangrentados y un auto baleado, los tres Dioses manejan por la desoladora y desértica carretera de su destino; dos recorriéndola con nostalgia y una con ilusión.

La odisea de nuestros héroes que huyen del sistema, comienza a cobrar sus primeras víctimas (daño colateral, le dicen los burócratas). Es un mundo despiadado, en el cual, los Dioses mueren a mano de dioses (sí, en minúscula, ellos no son reales) que se han creado para imitar a los verdaderos. El mentor, el profesor, lo sabe, también sabe que es tiempo de irse, no sin antes dejar la enseñanza más grande que le puede dar un padre a un hijo: el valor de la vida y de la familia. A través de tres orificios en el pecho, hechos con tres garras como las que alguna vez lo salvaron, se le escapa la vida; el manto del sabio maestro ha pasado a Logan y con él su destino se ha escrito. El dios ataca, pero el Dios resiste, el Dios se impone, el Dios vence.

Laura, la niña que ha cortado gargantas y cabezas, por fin conoce a la muerte, no es de su agrado, después de todo ¿qué niño está preparado para ver de frente a la muerte?

El sueño de la niña, reunirse con sus amigos en una utopía sacada de un cómic y es entonces el viejo Logan, quién con sus últimas fuerzas y con su dolor, se emprende en un último viaje que es incapaz de completar, es un Dios cansado, es un Dios moribundo y Laura lo sabe, lo ha visto, aquél que se ganaba la vida manejando, ya no puede ni agarrar el volante y como un niño en el regazo de su madre, el viejo Logan descansa en el regazo de aquella que lleva sus genes, su legado.

“Se cayó whatasapp” NO ES UNA TRAGEDIA

Como quién despierta en un sueño, Logan se encuentra en la utopía, la sangre joven lo rodea, los herederos del Olimpo están a su lado y sus genes forman parte del nuevo mundo. La tarea es sencilla, cruzar al otro lado de las tierras del sistema (¿Les recuerda algo?) y dejar atrás a aquellos que quieren cazar a los Dioses con dioses, pero no sin un último sacrificio, no sin una última batalla; una que sólo un Dios puede ganar, una que sólo un salvaje se atrevería a luchar, una que tiene un costo anunciado, una que dará fin y principio, una que pone a la audiencia al filo de la butaca, expectante a la espera de que no ocurra aquello que sabe va a ocurrir.

Los salvajes atacan en manada, el gen los sincroniza, la sangre los motiva, los hace auténticos y los vuelve vencedores sobre lo falso.

Ella ha visto el mundo, él ha visto la historia, es tiempo de que ella escriba la propia en el nuevo Olimpo y entonces volver y salvar a aquellos que alguna vez mataron a los viejos Dioses y crearon a los dioses, perdonar a aquellos que no sabían lo que hacían.

En los brazos de la madre naturaleza y rodeado por futuro, el pasado muere, el inmortal se despide, las garras se contraen por última vez, el ciclo se ha completado, la era ha terminado, el héroe se ha consagrado y el espectador en la sala de cine lo sabe, ha sido testigo de la historia, ha sido uno más con el héroe.

“Renuncie a la inmortalidad para que mi especie no se extinga” ESO ES UNA TRAGEDIA.


 

Nos leemos en la siguiente

Aldo Patlán