Extraños sucesos que pasan por las viviendas de Nicolás Zapata

San Luis Potosí, S.L.P.

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LAS COSAS RARAS QUE SUCEDEN EN MI CUARTO

Actualmente tengo 11 años viviendo en mi casa,  situada por Zapata a un costado de Bodega Aurrera, y han pasado cosas extrañas desde el momento en que llegamos. No es tan habitual, pero el único lugar donde suceden es en mi cuarto.

A los pocos meses de haber llegado  me empecé a despertar en la madrugada, entre 3:30 y 4:00, para ser un poco más específico, pero la verdad no sabía por qué. En algún momento me dijeron que eso pasaba cuando “alguien me observaba”; no le tomé mucha importancia.

Mi cuarto es el lugar que está hasta el fondo de mi casa, en la planta alta. Para poder llegar a él, tengo que atravesar primero el cuarto de mi abuela y justo donde se conectan los cuartos hay dos ventanas, una en el cuarto de mi abuela y al lado, pero ya en mi cuarto, está la segunda.

En esa ocasión, mi cuarto sólo tenía un tocador situado en la pared frente a la puerta de entrada, un buró junto a mi cama y mi cama situada frente a la ventana.

Uno de esos días en los que me desperté en la madrugada, se me ocurrió voltear a la ventana, pero curiosamente, ese día había olvidado cerrar la puerta de mi cuarto. Cuando giro la cabeza hacia la ventana del cuarto de mi abuela, me sobresalté al ver la silueta de un hombre recargado en esa ventana y asomando su cabeza a mí. Me dio la impresión de que estaba observándome dormir y lo único que pude hacer fue esconderme debajo de las cobijas y cerrar los ojos hasta que me quedé dormido otra vez.

Después de eso, dejé de despertarme en la madrugada por al menos unos 2 años, pero cuando volvió a ocurrir, las cosas empeoraron, comencé a ver siluetas de personas (tal vez niños) sentadas a los pies de mi cama y un día hasta me jalaron las cobijas.

Lo último que recuerdo que me pasó fue que prendieron la lámpara que tengo en mi buró; fueron sólo dos segundos, pero cuando voltee a ver qué había sucedido, la silueta de un rostro apareció a escasos centímetros de mi cara, me impresioné tanto que me desmayé y ya no desperté hasta en la tarde de ese día.

Y entonces esa fue la última vez que me pasó algo extraño y es muy difícil que me llegue a asustar, pero hay noches que sigo pensando que no pasara mucho tiempo para que pueda ver algo más perturbador.

Esaú