Francisco Villa, el centauro del norte, el centauro de oro, personaje admirado del que se han escrito libros, corridos, tesis, se tienen incluso, veladoras, altares y monumentos. 

Un personaje ambivalente que según sabemos por la historia, causaba lo mismo; miedo, terror y admiración. 

De entrada, el nombre de Pancho Villa causa cierta simpatía, es un nombre pegajoso y al ver las fotografías de el centauro, da la impresión de tratarse de un personaje dicharachero, alegre, atrabancado, bonachón, luchador, y no es difícil imaginarlo en alguna pulquerías o cervecería de la época, tal vez burlándose de aquel ejercito de las barras y las estrellas al que burló en más de una ocasión.

Pero no, a Pancho Villa no le gustaba el consumo de alcohol, al general le gustaban las malteadas de fresa.

El archivo de la biblioteca pública de el paso Texas resguarda la última fotografía de Villa y Pascual Orozco juntos, al interior de la heladería donde Villa acudía durante su exilio a degustar de su vicio espumoso, fresco y endulzado.

Al pie de la foto en la página de lee el siguiente texto:

“Pancho Villa en una heladería en el centro de El Paso, Texas. Confitería Elite 201 N. Mesa St. Pancho Villa visitaría diariamente la Confitería Elite durante su exilio en El Paso para pedir sus “pelotas de béisbol” de helado cubiertas de chocolate por 10 centavos. El maní quebradizo era otra especialidad de Confitería Elite. Villa, recordaron sus amigos, podría comer una libra de maní quebradizo. Por lo general, no pedía nada más que refresco de fresa para acompañar sus golosinas. Villa se abstuvo por completo del consumo de alcohol e impuso estrictamente la prohibición de beber a sus tropas. En mayo de 1911, el famoso fotógrafo de El Paso, Otis Aultman, tomó la conocida fotografía de Pancho Villa y Pascual Orozco sentados rígidamente uno junto al otro en la Confitería Elite. Esta fue la última fotografía tomada de los dos líderes juntos. El edificio actual de Buckler, que albergaba la Confitería Elite, fue construido en 1910.”  Crédito: Biblioteca Pública de El Paso

Se dice incluso, que algunas cantinas comenzaron a vender el manjar de Villa con la finalidad de evitar que su negocio fuera cerrado, esto, debido a las medidas de Villa por disminuir el consumo de alcohol.

Así, la próxima vez que pidas una malteada de fresa, descabellado o no, puedes imaginar al centauro acompañado de su carabina 30-30 y de los dorados, entrando a algún establecimiento pidiendo una malteada de fresa.