ENTREVISTA CON EL ESCRITOR JAVIER R. ROMO

     El sendero del  Mandala va más allá de la representación espiritual del macro y microcosmo representados por espectaculares figuras circulares simétricas y concéntricas, es en sí un trayecto de vida personal, un camino de un punto de partida a un punto de origen, lo más  importante es cómo va transformando tu experiencia práctica en el recorrido y a pesar de que el vulgo identifica al Mandala con las religiones Indostán y Budista, está presente en todas las corrientes filosóficas del planeta.

A pesar de que no representa toda la orientación de su obra, el texto “El Sendero del Mándala” del escritor guanajuatense radicado en Guadalajara, Javier R. Romo representa una cumbre alcanzada durante su ya largo viaje literario, nos confiesa en una entrevista exclusiva en el lujoso vecindario de “Chapultepec” en el centro de la perla tapatía:   “El libro en sí es un viaje, que comienza ubicando el Mándala en un contexto histórico, descubriendo que este símbolo es el equivalente al arte “Nierika” de los Wixárikas, al 2 Chimal” de los Mexicas o al “Hunab-Ku” de los Mayas” Explica.

Elaborar Mandalas implica visualizarlos, meditar, pintarlos, observar cómo la vida regresa al centro en movimiento durante un recorrido temporal dado “ Imagina como cuando cae una gota de agua en un lago, la onda expansiva que produce, o bien el pez que sale del agua a respirar un instante, por eso lo representamos con círculos concéntricos, es el átomo animal que crece al ser humano que representa el universo…

“Lo más importante es descubrir que algo está pasando en tu interior, de no perder el centro en uno mismo, todo es centro, el cuerpo físico y el espiritual, el ser y el hacer, la práctica del Mandala es una forma ritual de existir, dibujandolos, construyéndose tridimensionalmente, es una terapia muy intensa comparable a la psicología análitica, o explorar el campo del psicoanálisis temático…” apunta nuestro entrevistado.

Narra cómo fue que descubrió la espiritualidad universal más allá de haber nacido y crecido en el son de una familia católica formada por emigrantes españoles del lado materno Guanajuato y del paterno Guanajuato, ”En Casa desde niño sentía una gran necesidad espiritual, conforme crecí como una autómata católico con todos los sacramentos, pero descubrí en la biblioteca libros de Yoga, las novelas de Rodolfo Benavides que leí completas y había un ejemplar del este joya “El Kybalion” por Hermes Trimegisto el que sin duda cambió mi forma de ver el mundo”.

Desde entonces empezó a indagar e investigar sobre temas orientales y filósofos, tanto afuera en el mundo como en su interior, comenzó a asistir a grupos de meditación trascendental específicamente sobre “Meditación Vipassana” palabra que significa “Ver las cosas tal como son” y fue en Valle de Bravo estado de México donde hubo un punto de quiebre tras haber buscados en varias escuelas filosóficas como Benedictinos, Carmelitas Descalzos, Yogas etc. “Desperté y comprendí que todo es en base a la respiración, meditación, sanación lograr el equilibrio en el ser y hacer,  el arquetipo de todos los símbolos el mandala es el sendero sagrado entras a lo más importante de tu existencia al practicarlo, abarca todos los pensamientos, igual los templos góticos, el peyote, el inipi lakota, todo está representado por el círculo”.