La bienvenida a mi hijo

26 de noviembre 2013

   Hace un par de días fuiste una idea, hoy eres una realidad. La semana pasada tu mamá sufrió de algunos ascos y uno que otro antojo, en mi inconsciente, que a veces le habla a mi consciente, había algo que me decía que pudiera estar embarazada, no quise decir nada, porque después de tanta lucha es difícil hacerse ilusiones, así que espere. Unos días después me dijo tu mamá que había la posibilidad de un embarazo, como te digo, es difícil ilusionarse después de soportar varios golpes; hicimos la prueba y salio positivo y yo seguí temeroso. Ayer fuimos al doctor y confirmó lo que ya sabíamos, ¡Te estamos esperando! Ya te platicare con detalle, por ahora debes saber que eres muy deseado, que te buscamos de muchas maneras y que hicimos todo lo posible y a veces lo imposible y que, ya que nos habíamos rendido, llegaste. Por eso hijo quiero que sepas que eres el resultado de mucha lucha, que eres un milagro y deseo de todo corazón que tu vida que empieza ahora sea marcada por esto; lucha toda tu vida por lo que quieres, tratare de apoyarte, pero si tienes que luchar contra mí, hazlo. No pierdas nunca la fe ni la esperanza, tu eres el ejemplo más claro de que todo, hasta lo imposible, es posible.  Hoy les dijimos a tus abuelos, tías, tíos, etc…

Todos te esperamos con muchas ganas, vas a ser un bebé muy amado, con tus microscópicos 6 mm ya nos llenaste a todos, gracias, te amo.

5 diciembre de 2013

El misterio de Dios y de la naturaleza es tan grande que, logra que de algo tan pequeño, como lo es un embrión, que se formó de algo aún más pequeño, en el lapso de más o menos 38 semanas, se habrá creado un bebé. No hay forma de explicar las sensaciones y las dudas que nacen de ver un movimiento parpadeante de lo que, me dicen, es un latido de un minúsculo corazón. Aún no lo creo. Esos 7 milímetros (a hoy 12.5) son la confirmación de lo que, con dudas, pero siempre supe, Dios lo sabe todo, sabe más que yo y que los doctores, sabe tanto que supo decirme que no cuando no era el momento y supo decir sí cuando tenía que ser, supo hacer lo que los doctores intentaron. Es la confirmación de que todo pasa como tiene que pasar y cuando así tiene que ser.

Ese frijolito es la reafirmación de mi Fe, es el cimiento de mi nueva vida en donde tendré que aprender y crecer y mejorar. Tendré en el futuro momentos de dificultad en donde no habrá, a la vista, una luz que me guíe, cuando llegue ese momento volteas y saber que al final todo pasa.