Mientras llovía

San Luis Potosì, S.L.P.

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   Esa noche, me sentí emocionada por ver las gotas de lluvia caer, chocaban en la ventana, me perdí viendo como se entrelazan unas a otras, de pronto un estruendo en el cielo, se iluminó toda la casa, en ese momento se fue la electricidad, me acerque a la ventana para darme cuenta que se había ido en toda la cuadra.

Todo quedó en penumbras, salí de mi habitación para buscar una veladora que se encontraba en la cocina, a ciegas baje las escaleras, con cuidado baje cada escalón, llegue a donde estaba la veladora, la encendí, camine para regresar a mi cuarto, por lo menos ya podía ver los escalones.

Cuando entre a la habitación, puse la veladora en una mesita, me senté en la cama, de pronto un viento muy fuerte apagó la veladora, pensé tal vez deje abierta la ventana, encendí de nuevo la veladora, me acerque a la ventana, estaba cerrada, de pronto una sombra acompañó a la mía, la verdad si me asombre, porque estaba sola en la casa, quería voltear pero no podía, respire profundamente, sentía frío, en eso la veladora volvió a apagarse, sentí ganas de llorar, ya me habia dado cuenta que había alguien más en la habitación, volví a encender la veladora, cuando en el espejo del tocador vi mi reflejo, junto a él un rostro vacío con una túnica negra, no sé cómo no me desmayé del susto.

La lluvia seguía cayendo los relámpagos aceleraban cada vez más mi corazón, como un murmullo escuche mi nombre, por supuesto quedé congelada viendo el espejo a alguien parado junto a mí, pero había comenzado a hablar, sentía como temblaba mi cuerpo, me dijo algo más, pero no entendí lo que decía.

Se acercó a mí, no se me ocurría nada que hacer, fueron segundos o minutos no se perdí la noción de tiempo, dijo “Verónica” otra vez, estaba claro que quería decirme algo, entonces siguió la palabra “Sálvame”, respondí con una voz temblorosa ¿En que te puedo ayudar?, en eso un trueno en el cielo, iluminó mi rostro en el espejo, entonces desapareció el ser con su túnica negra.

Rápido saque del cajón un rosario, comencé a rezar, la verdad no quería que se me apareciera de nuevo, me acosté a dormir con el Rosario en la mano, cuando me estaba quedando dormida la misma voz me dijo “Tienes que encontrar lo que guarde”, para ser honesta no le quise preguntar ¿Qué había guardado?, soy bastante supersticiosa y desconfiada, creo que los demonios se disfrazan y no se si en verdad necesita mi ayuda o es una trampa de algún fantasma o demonio.

Hasta hoy no lo he vuelto a escuchar, espero no volverlo a ver.