No solo se busca renovarse sino también revitalizarse este encuentro del son que se ha realizado de forma interrumpida desde hace 23 años en la explanada del Museo Nacional de la Máscara, en esta capital potosina.

De esta manera, en esta edición se ha vuelto más concisa, al estar integrada por dos propuestas arraigadas en la tradición: Dr. Chessani  y los huapangueros de Rioverde, son arribeño, por cierto, iniciadores de este encuentro, como Esperanza Zumaya y las Panuqueras, como esta propuesta de Cheréje, de esta fusión a partir de la tradición.

Abrieron este encuentro del son, una de las más importantes voces de la huasteca,  Esperanza Zumaya, reconocida en el género huasteco, como el falsete de la huasteca, al compartir el escenario con  las Panuqueras, integrada por las hermanas Natalia y María Antonieta Valdés Flores, quienes fueron acompañadas por el trío Tempestad.

Al presentar no solo huapangos, como el caimán, sino también las controversias (improvisados de trovador a trovador), bajo esta sonante voz femenina, que se distingue por su fuerza como estar orgullosa con sus 35 años de carrera que la respalda, quien afirma orgullosamente ser unas de las primeras del género del huapango huasteco.

De ahí que orgullosamente comenta que el huapango es su vida, “de ahí que para mí el huapango debe gustar a la gente, gracias  a este precioso género del huapango huasteco; como te digo, para muchas personas es muy difícil que el artista haga aplaudir al público, y pues afortunadamente yo lo he llegado a hacer controversando con el hombre”.

“A la gente le gusta el huapango, pero le gusta algo chusco, de ahí que yo le hecho un verso a un hombre y quien me dice ¿Por qué nos cantas?, -para contestarle-porque  sino no como,  y ya vi que echándole un verso a los hombres me aplauden”.

No hay que olvidar que en Pánuco nació la mujer pionera en el huapango huasteco,  tanto en el canto como en el tocar. La cual se distingue por poseer una enorme sensibilidad y capacidad creativa.

Para subir al escenario, el internacional son arribeño del Dr. Elias Chessani y sus huapangueros de Rioverde, “es hablar de toda una tradición, es hablar de la manifestacion musical más importante de la zona media, es hablar del embajador del huapango arribeño que ha llevado a todas las latitudes del país y otras instancias internacionales”, como lo refirió Fernando Carrillo al Dr. Chessani.

En esta tarde, Elias Chessani y sus huapangueros de Rioverde, ofrecieron sus tradicionales sones entorno a estas fechas de semana santa, hacia la cultura, y sin olvidar las controversias al ritmo del son huasteco, como los agradecimientos a todos aquellos que han apoyado a este encuentro como a su proyecto musical, en especial a dos de los fundadores de este encuentro, al Arq. Rodolfo Acevedo como Armando Herrera Silva, actual secretario de cultura.

Para cerrar este encuentro del son, con Chéjere, que se ha distinguido por hacer música original, basada en música tradicional, música popular, “pero realmente es muy abierto, gracias también a estos rasgos distintivos de identidad, sobre todo en lo latinoamericano”, comentó el director musical de Cheréje, Alonso Borja.

Quien, acota, “también hacemos música muy prendida para bailar, muy festiva,  como también hacemos música para escuchar”.

De ahí que buscan a través de su mensaje, de que hay otro tipo de músicas, de que no todo son los ritmos urbanos, la banda o lo que se escucha en los medios masivos, “sino  que hay otras propuestas y de que hay muy buenos músicos mexicanos, que también tienen propuestas de trabajar con música mexicana y con música general de raíz,  y esto hay pues que descubrirlo y escucharlo. Creo que somos una especie de puente para  las nuevas generaciones y puedan oír otras cosas”.

En su primera visita en este encuentro del son, presentaron tanto a los potosinos como visitantes su más reciente producción discográfica -Nubes de sal-.

“Algo de lo que me gusta mucho hacer como compositor, es plantear un tema instrumental y luego se tienen temas bajo el formato de canción. Este es un disco un poco más acústico,  pero  también tiene de mucho del son, aun así, sigue siendo variado al tener un tratamiento un poco mas elaborado por el trabajo de producción que fue más largo, lo que nos permitió cuidar un poco más el trabajo “.

Una tarde de domingo de ramos, en donde la tradición sigue permeando como resonando en esta explanada del Museo Nacional de la Máscara, gracias a los músicos, los aplausos y asistencia de un público generoso.