Ni Donal Trum Nos Detendrá: Migrantes Ilegales

En entrevista realizada a migrantes en Chicago Illinois, Estado Unidos.

     Parece lejos, el paso del norte, atrás quedo Nuevo Laredo y el miedo a morir, Para Juan Hernández Medrano, oriundo de la sierra de Guerrero, valió la pena la epopeya suicida, pero como él dice se requiere un poco de dinero, valor, sentido común y todo se puede. Estamos cruzando en la frontera México-Estados Unidos en Laredo Texas, del lado americano, cuando al abordar un autobús de lujo hacia la ciudad de Dallas el mencionado migrante accede a darnos una entrevista.

   Está ansioso por contar su historia. Su éxito y se confiesa de primera mano ferviente creyente de la Virgen de Zapopan y Jesús el Cristo a quienes se encomendó para sortear todos los inconvenientes para cruzar ilegalmente y empezar a trabajar para mandar dólares de regreso a casa para pagar las deudas del viaje, del coyote y mantener a su familia.

    Los hechos narrados por el migrante ilegal son espectaculares: ” El costo hoy día por persona para cruzar a los EEUU varía entre los 15 y 20 mil pesos, depende como te acomodes y tus coyotes, que siguen siendo básicos para logar el objetivo, hay que buscar a los coyotes de San Luis Potosí, de Guanajuato y Querétaro son seguros y los mejores, verdaderos maestros que te guían hasta llegar al domicilio del otro lado en donde te prometieron entregarte sano y salvo…”.

     Parece fácil, pero no lo es, continua, Tamaulipas ha cambiado mucho y hay que adoptar como “mojado” más medidas de seguridad, nuevas rutas y “claves secretas” para pasar sin temor a ser secuestrado por los zetas y los carteles locales, lo mejor es preparar las cuotas y entregarlas sin decir nada: a la policía estatal 1 mil pesos por 2 personas, Marinos de 100 a 500 pesos, según la guardia “pal refresco”, si algún halcón del cartel rival te pregunta a dónde vas, solo le dices la clave y sigues tu camino hacia el río Bravo como si nada.

   Mientras pasamos San Antonio Texas, Juan recibe una llamada de su esposa, de un poblado cerca de Acapulco, es su esposa, le indica que hay pagarle al compadre, al de la mueblería, para eso mando los 4 mil dólares, mismos que según entendemos ya recibió su mujer, una sonrisa de oreja a oreja ilumina su rostro “Ni Donald Trump nos va a detener, de hecho los contratistas me están pidiendo más gente de México para trabajar en proyectos en Dallas y Houston para este fin de año y el año que viene 2017,  se ofrece 20 dólares la hora, comida y hospedaje garantizado, hay viene ya mi cuñado y un vecino, llegan para navidad” explica.

    ¿Cuál es la recompensa ya que uno está de este lado en los USA? le pregunto.

    “Primero hay que valorar el esfuerzo y dinero invertido, es un día y medio caminando por el vil desierto, hay que resistir, aprender la logística y el riesgo que implica, la caminata puede resultar mortal, hay que cargar 10 litros de agua, kilos de manzana que es una maravilla que da energía vital, y bloqueador solar, es una experiencia física extrema, la recompensa es obvia trabajo bien pagado, sobre todo en construcción,  pavimentando caminos, en el “Sham Rock” y los beneficios materiales carro, casa, dinero, algo que desgraciadamente no nos aporta el sistema político mexicano” puntualiza.

  Despedimos a Juan en la estación de Autobuses Turimex Internacional de Oak Leaf  suburbio de Dallas, en la calle Jefferson y de pronto otras dos jóvenes mujeres migrantes de nombre Dulce María Rodríguez Leyva y su hermana Valentina de Malpaso Zacatecas al saber que era yo periodista, se quejaron de que agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) de México les cobraron 100 dólares por regresar a EEUU arguyendo que al haber nacido en Las Vegas Nevada, deberían haber portado pasaporte americano, prometimos investigar y denunciar su caso…

Un reportaje especial de Carlos Álvarez Gallegos.